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Empezar el “gym”, comer saludable o leer más: claves para cumplir sus metas de 2026

EL COLOMBIANO conversó con dos psicólogas sobre las formas de alcanzar las metas del nuevo año. Además, incluyó tres testimonios de personas que cumplieron sus objetivos en 2025.

  • Leer más, comer mejor, hacer más ejercicio, correr una maratón, son muchas las metas que las personas se hacen a comienzo del año. Aquí unas claves y ejemplos para cumplirlas. FOTOS EL COLOMBIANO y cortesía
    Leer más, comer mejor, hacer más ejercicio, correr una maratón, son muchas las metas que las personas se hacen a comienzo del año. Aquí unas claves y ejemplos para cumplirlas. FOTOS EL COLOMBIANO y cortesía
  • Isa se puso como objetivo en 2025 correr la maratón de París y lo logró. FOTO Cortesía
    Isa se puso como objetivo en 2025 correr la maratón de París y lo logró. FOTO Cortesía
  • El objetivo de Johan era mejorar su recomposición corporal y su salud. FOTO Cortesía
    El objetivo de Johan era mejorar su recomposición corporal y su salud. FOTO Cortesía
  • Filipe Polydoro se puso como meta leer en 2025 15 libros y consiguió leer 24. FOTO Cortesía
    Filipe Polydoro se puso como meta leer en 2025 15 libros y consiguió leer 24. FOTO Cortesía
hace 3 horas
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El fin de un año y el inicio del siguiente es una época que, por su simbolismo, propicia que las personas adopten objetivos de vida. Generalmente estas ideas nacen después de que los individuos hagan un balance de lo vivido en el año que culmina. Sin embargo, muchos de esos planes quedan en el limbo a medida que los días pasan y las rutinas vuelven a la normalidad. ¿Qué se debe hacer para que los cambios positivos se arraiguen en la personalidad hasta volverse hábitos?

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Para Laura Alejandra Miranda Ávila, psicóloga clínica, el cambio de año “representa el cierre de un ciclo y abre un espacio de autorreflexión”, en el que se revisan los objetivos cumplidos y los pendientes. Ana María Morales, representante del Colegio de Psicólogos desde la Subdirección de Ciclo Vital y Desarrollo Humano, coincide en que estas fechas “funcionan social y emocionalmente como hitos de reinicio” que movilizan la esperanza y la idea de una nueva oportunidad.

Ambas especialistas señalan que este impulso no es casual. Morales explica que en Colombia diciembre y enero están atravesados por rituales culturales asociados al cierre de ciclos y a la proyección de deseos, mientras que Miranda subraya que el calendario facilita la evaluación personal y la formulación de cambios, aunque advierte que no todos los propósitos surgen de una reflexión profunda

¿Por qué hacemos objetivos de año nuevo?

La decisión de adoptar metas no responde a un único factor. Laura Miranda señala que en ella confluyen sueños personales, anhelos de largo plazo, objetivos específicos e incluso presiones externas provenientes del entorno social, familiar o de las redes sociales. Esta mezcla puede llevar a formular listas extensas de propósitos que no se sostienen en el tiempo. Ana María Morales observa un fenómeno similar cuando afirma que muchas personas adoptan metas ligadas a su proyecto de vida, impulsadas por la necesidad de hacer balances y plantear reinicios.

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Ambas especialistas advierten que el problema surge cuando las metas se formulan como respuestas automáticas. Miranda lo expresa al afirmar que uno de los principales errores consiste en asumir las metas como respuestas a expectativas externas y no como decisiones alineadas con un propósito personal claro. Morales complementa esta idea al indicar que la motivación inicial no es suficiente si no se construye una estructura que permita sostener los cambios.

¿El primer paso?: cambio de hábitos

Para que los propósitos se traduzcan en cambios reales, Miranda considera indispensable un ejercicio previo de conciencia sobre los hábitos actuales. Plantear un cambio implica identificar qué se hace en el día a día y cuál es el sentido del esfuerzo. En esa misma línea, Morales sostiene que el cambio de rutinas no depende únicamente de la motivación, sino de la construcción de una estructura que permita sostener los nuevos hábitos.

Ambas coinciden en que definir con claridad qué se quiere lograr es el primer paso. Miranda insiste en que las metas no deberían responder a una acumulación de deseos impulsivos ni a modelos de éxito ajenos.

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La conexión con un propósito interno es un eje central para las entrevistas. La psicóloga Miranda afirma que las metas deben estar conectadas con un “para qué” personal que dé coherencia y constancia a las acciones. En ausencia de ese propósito, las metas tienden a diluirse con el paso de las semanas.

Como herramienta para evaluar esa conexión, Miranda destaca la visualización: “imaginarse alcanzando un objetivo y prestar atención a las emociones que surgen en ese ejercicio permite identificar si existe una transformación personal asociada al logro”. Morales, por su parte, resalta la importancia de identificar acciones concretas y repetibles que permitan avanzar, evitando quedarse solo en la intención.

Clave: el realismo de las metas

Otro punto de convergencia es el realismo. Laura Miranda señala que soñar en grande no es incompatible con ser consciente de la situación actual y que las metas deben ser alcanzables dentro de las condiciones reales de cada persona. Cuando no se ajustan a la realidad, se convierten en una fuente de frustración.

Ana María Morales coincide al advertir sobre la formulación de metas poco claras o irreales. Plantearse objetivos que no dependen de acciones concretas “genera expectativas difíciles de sostener”. Ambas resaltan la importancia de revisar el tiempo disponible, las obligaciones y el deseo genuino de realizar el cambio antes de comprometerse con un objetivo de largo plazo.

Si falla, no se dé rejo

El cumplimiento de los propósitos está estrechamente ligado a los hábitos. La psicóloga Miranda destaca que es fundamental que la persona perciba que el objetivo es algo que puede cumplir y no una carga adicional imposible de integrar en su vida cotidiana. Morales agrega que las rutinas suelen incomodar al inicio y que este malestar forma parte del proceso.

Frente a esta dificultad, Morales propone trabajar desde “una disciplina compasiva”, evitando la autoexigencia castigadora. “No cumplir una rutina en un momento determinado no significa abandonar el proceso ni invalidar el esfuerzo previo”, señala. Miranda, por su parte, subraya que la convicción personal puede convertirse en un motor más fuerte que cualquier estímulo externo.

Para que se anime y tenga aún más claro cómo lograr sus metas este 2026, les compartimos tres ejemplos de personas que nos contaron sus experiencias a la hora de lograr sus objetivos en 2025, pero además nos cuentan sus claves para lograrlo y los desafíos que se encontraron en el camino.

Isa Marín, ingeniera industrial

Isa se puso como objetivo en 2025 correr la maratón de París y lo logró. FOTO Cortesía
Isa se puso como objetivo en 2025 correr la maratón de París y lo logró. FOTO Cortesía

“Corro pensando en ver crecer a mi hijo y, ojalá, algún día poder cargar nietos. Para mí, el deporte es una forma de cuidar la vida y prolongar ese milagro cotidiano que es estar viva. El 2025 llegó con muchos retos personales y uno de los más grandes fue consolidarme como maratonista”, recuerda y añade que su meta del año era clara: participar en la maratón de París y terminarla.

“Ya había debutado en 2023 en Medellín y necesitaba comprobarme que no había sido un hecho aislado, que sí era capaz de hacerlo de nuevo. Ser maratonista es un reto enorme y tuve dudas, pero también entendí que es un acto de valentía. En mi vida he hecho pocos actos de valentía: casarme, ser mamá y convertirme en maratonista. Por eso dije: vamos por eso.

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Lo que más me motiva es el amor propio, el bienestar y esa sensación de sentirme viva a través del deporte. El proceso del maratón es profundamente transformador. No soy la misma Isa que empieza a entrenar seis meses antes que la que corre los 42.195 kilómetros el día de la carrera. Hay cambios físicos, pero los más profundos son mentales y espirituales. Era un momento de vida en el que necesitaba seguir transformándome.

Cuando tomé la decisión, a finales de 2024 e inicio de 2025, entendí que debía cambiar muchas rutinas. Frente a un reto así, lo primero es establecer un propósito claro: por qué y para qué lo voy a hacer. Lo segundo es definir un plan y cumplirlo. En mi caso, eso implicó estar en un equipo, buscar un coach, hacerme exámenes médicos con un cardiólogo, revisar cómo funciona mi sistema endocrino y trabajar con un nutricionista. Todo eso es clave para ajustar el proceso cuando aparecen las dudas.

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Las rutinas cambian por completo. Los fondos largos, que suelen hacerse los domingos, llegan a ser de 30, 32 o 35 kilómetros. Durante meses se corre más de una media maratón cada ocho días. Eso exige dormir mejor, comer mejor, aprender a descansar y reducir la vida social. Nada es inmediato: todo es gradual, por procesos, y cada pequeño logro se celebra. Correr mejor unas series o sentir que el cuerpo responde es una victoria temprana que confirma que voy bien.

En casa, este proceso también es colectivo. Vivo con mi esposo y mi hijo, y siempre digo que somos tres maratonistas. Yo entreno y corro, pero ellos me acompañan y se adaptan conmigo. La carga de carbohidratos, por ejemplo, se vuelve un ritual familiar: el sábado en la noche comemos más arroz o pastas, que a mi hijo le encantan, y todo gira alrededor del entrenamiento.

Las actitudes que me ayudaron a llegar a la meta fueron la disciplina, el amor propio, la voluntad y la capacidad de reconocer mis logros. Corro a las 4:30 o 5:00 de la mañana, llueva o no. Como dice mi coach, Camilo Aramburo, no somos de azúcar. Nadie regala un kilómetro y nadie corre por uno. Cada victoria es personal. Al terminar un entreno siento satisfacción y alegría, como si ya hubiera ganado algo. Eso cambia la manera de mirar la vida.

Los principales obstáculos han sido mentales: el miedo, las dudas, la idea de que “no se gana nada”. Pero esas barreras se superan con voluntad y disciplina. Muchas personas abandonan sus metas porque olvidan el propósito. No basta con hacer un plan: hay que cumplirlo y pasar de la teoría a la acción. Cuando uno se cumple a sí mismo, incluso puede inspirar a otros. Y eso también vale la pena”.

Isa ya tiene su meta para 2026: correr la maratón de Berlín.

Johan García, periodista

El objetivo de Johan era mejorar su recomposición corporal y su salud. FOTO Cortesía
El objetivo de Johan era mejorar su recomposición corporal y su salud. FOTO Cortesía

“Comencé el año con un objetivo claro: mejorar mi recomposición corporal y mi salud. A finales de 2024 pesaba 74 kilos, mido 1,62 metros y, según mi índice de masa corporal, tenía un sobrepeso estimado entre 8 y 12 kilos. Más allá de la cifra, empecé a notar un desgaste físico que me preocupó. Mi trabajo es principalmente sedentario, paso muchas horas sentado en oficina, y situaciones cotidianas comenzaron a volverse incómodas. Un día me agaché a recoger un lápiz y terminé con un lumbago. Otro día corrí un poco y al día siguiente me levanté completamente adolorido. A mis 27 años, esas señales me hicieron pensar que algo no estaba bien.

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Decidí hacer un cambio por salud, principalmente para evitar problemas cardiovasculares y mejorar mi calidad de vida. Empecé a hacer ejercicio y casi de inmediato noté cambios importantes: dormía mejor, tenía más energía durante la tarde y la noche, y me sentía con mayor disposición para mis actividades diarias. Esa mejoría fue clave para mantener la motivación y no abandonar el proceso.

Sabía que para lograr un impacto real debía cambiar mi rutina. Yo no era una persona a la que le gustara madrugar y solía preferir actividades sedentarias. Sin embargo, decidí entrenar a primera hora, alrededor de las 6 de la mañana, luego de informarme sobre los beneficios del ejercicio temprano para la reducción de grasa corporal, que era uno de mis principales objetivos. Entrené aproximadamente seis días a la semana durante todo el año, con algunas pausas para recuperación, y me enfoqué principalmente en el entrenamiento de pesas.

Siempre estuve acompañado por un profesional. Desde el inicio conté con un entrenador que me guió en el proceso de acondicionamiento físico. A medida que avanzaba, empecé a descubrir de lo que era capaz: aumenté cargas en los ejercicios, mejoré mi resistencia y comencé a recibir comentarios de personas que notaban cambios en mi cuerpo. Esas señales externas, sumadas al progreso personal, se convirtieron en una motivación constante para seguir y exigirme más.

La meta era llegar a diciembre pesando lo mismo que un año atrás, pero con un mejor aspecto físico: menos tejido graso y más masa muscular. El objetivo se cumplió. Actualmente peso 73 kilos, un kilo menos que al inicio, pero la diferencia en la recomposición corporal es evidente. Antes me veía muy gordo; ahora no tengo tanta grasa corporal ni abdomen prominente.

El camino no estuvo libre de obstáculos. La fatiga fue uno de los primeros retos, especialmente porque venía de una vida muy sedentaria. En los entrenamientos de piernas solía marearme con frecuencia. Sin embargo, el mayor desafío fue la alimentación. Empecé a cambiar mis hábitos en diciembre, en medio de una cultura con alto consumo de carbohidratos. Priorizar las proteínas fue difícil y el proceso tuvo que ser progresivo.

Creo que muchas personas abandonan sus propósitos de fin de año porque no tienen objetivos claros ni acompañamiento profesional. Ir al gimnasio solo “para verse mejor” sin una meta definida facilita el abandono. En mi caso, siempre tuve un plan estructurado: recomposición corporal, luego definición y después volumen. Tener esos objetivos trazados y el acompañamiento adecuado ha hecho que salirme del proceso no sea una opción”. La meta de Johan para 2026 es ganar mayor masa muscular y tono y ya empezó a trabajar para ello.

Filipe Polydoro, gerente comercial

Filipe Polydoro se puso como meta leer en 2025 15 libros y consiguió leer 24. FOTO Cortesía
Filipe Polydoro se puso como meta leer en 2025 15 libros y consiguió leer 24. FOTO Cortesía

“Siempre he sido muy buen lector, pero con el ritmo de la vida adulta el número de libros leídos cada vez eran menos y siempre estaba muy cansado para leer. Lo que buscaba con la meta de este año (leer al menos 15 libros) era ponerme un número como objetivo, pero que me permitiera disfrutar de la lectura como lo hacía antes.

Mi rutina entera cambió ya que me mudé de Brasil a Ciudad de México por temas de trabajo, tener la lectura como hobbie y una meta de libros me ayudó a, poco a poco, ir creando la rutina de mi nueva vida en una nueva ciudad. Me hizo muchísimo bien y el momento lectura se convirtió en el momento de tranquilizar la mente.

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Para lograrlo, apliqué la regla de leer un poco todos los días. Habían días que estaba muy cansado, pero me forzaba a leer por lo menos una página y eso me ayudó muchísimo a llegar al número de libros leídos de 2025. Además los audiolibros ayudan muchísimo, ya sea a través de una lectura inmersiva donde escuchas el libro mientras lees el físico o simplemente para optimizar el tiempo, por ejemplo mientras hago los oficios de la casa, me pongo mis audífonos y voy escuchando el audiolibro.

Yo mismo fui mi principal obstáculo. En mi generación, la de los Millennials, se escucha mucho el tema del burnout, de ser consumidos por el trabajo y sobrevivir a punta de ansiedad y tinto, y realmente creo que la dinámica del a vida nos lleva a eso, por lo que la procrastinación y la dificultad de enfocarse en una sola cosa hace que cada vez sea más complicado tener la determinación para cumplir nuestros objetivos. Estamos hiperestimulados todo el tiempo, con un nivel de estrés generalmente alto y esto impacta en lo que antes se disfrutaba y que ahora parece mucho más difícil de cumplir.

La vida y la rutina nos pasan por encima! Entre el estrés del trabajo, las cuentas por pagar, los problemas de cada uno, cada vez más se vuelve complejo priorizar metas individuales porque hay que resolver el ahora. Y el tiempo que nos queda, muchas veces queremos descansar. Así que hay que entender que la motivación llega hasta un punto, a partir de ahí... cuando la motivación se acaba, lo que nos mueve a cumplir nuestros objetivos son la determinación y el compromiso que tenemos con nosotros mismos”.

Para 2026, Filipe se propuso leer 20 libros y hace un seguimiento en su cuenta de Goodreads, la red social para lectores.

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