La remisión a un centro clínico del principal vocero de paz de las bandas del Valle de Aburrá, José Leonardo Muñoz Martínez (“Douglas”), despertó inquietud en la opinión pública por la peligrosidad del cabecilla y el secretismo con el que el Gobierno ha manejado la situación.
Este jueves, gracias a la prensa, el país se enteró de que el jefe histórico de la organización criminal “la Oficina” había salido de la cárcel de Itagüí, donde está pagando una pena de 32 años de cárcel por secuestro extorsivo y concierto para delinquir.
El interlocutor en la mesa de paz urbana fue llevado el pasado martes a una clínica del municipio de Envigado, al parecer por un cuadro respiratorio. Allí permanece bajo custodia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
“Douglas” fue capturado el 15 de abril de 2009 en un apartamento de El Poblado, en el suroriente de Medellín, y desde entonces ha invocado el derecho a la salud para evadir la celda, buscando que algún juzgado le asigne la detención domiciliaria u hospitalaria.
El primer pedido de su defensa fue en 2010, presentando un diagnóstico de diabetes tipo 2, con el cual logró que lo trasladaran de la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá) a La Modelo, en Bogotá.
Luego lo movieron a la cárcel de Bellavista, en Bello (Antioquia), donde aprovechó para coordinar un pacto de bandas para reducir el índice de homicidios durante la realización de los Juegos Suramericanos en la capital paisa.
Los traslados provocaron el enojo del entonces presidente Juan Manuel Santos. El 31 de agosto de 2010, a la salida de un consejo de seguridad en Rionegro, declaró: “Hay situaciones donde uno queda perplejo, alias ‘Douglas’, que ustedes saben que es uno de los peores delincuentes, que era jefe de ‘la Oficina’, hace una semana está en un hospital con una diabetes dos”.
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