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Chocó nos necesita: no hay nevera para almacenar sangre en el hospital que atiende a heridos del terremoto

El Hospital San Francisco de Asís, único centro público de mediana complejidad del departamento, opera con una sobreocupación del 245% mientras recibe pacientes de varios municipios afectados por el sismo. Sin un banco de sangre funcional, las unidades llegan desde otras ciudades y deben transfundirse de inmediato, lo que reduce la capacidad de respuesta ante una emergencia que sigue creciendo.

  • FOTO: GOBERNACIÓN DEL CHOCÓ/ IMAGEN DE REFERENCIA
    FOTO: GOBERNACIÓN DEL CHOCÓ/ IMAGEN DE REFERENCIA
  • Imagen de referencia de refrigerador para almacenamiento de sangre.
    Imagen de referencia de refrigerador para almacenamiento de sangre.
12 de agosto de 2026
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Entre las múltiples urgencias que enfrenta el departamento de Chocó tras el terremoto de magnitud 7.4 de este lunes 10 de agosto, hay una que resume la fragilidad de su sistema de salud: el hospital que concentra la atención de los heridos no tiene una nevera para almacenar sangre.

En el Hospital San Francisco de Asís, en Quibdó, no existe actualmente un banco de sangre funcional porque falta el equipo de refrigeración indispensable para conservar las unidades y los hemoderivados. En una emergencia con múltiples pacientes traumatizados, esa carencia significa que la sangre no puede permanecer disponible para una transfusión urgente; debe llegar desde otras ciudades y utilizarse inmediatamente.

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“Sin esta nevera no se puede almacenar sangre para transfusiones urgentes. Desde las grandes ciudades se están recibiendo las unidades de sangre que se requieren y se transfunden de una vez”, uno de los profesionales que ha estado apoyando la atención de la emergencia en Quibdó.

El equipo requerido es una nevera especializada para banco de sangre que permita mantener las unidades bajo las condiciones de temperatura y seguridad exigidas por los protocolos médicos. Sin ella, el hospital pierde una herramienta básica para responder ante cirugías de emergencia, hemorragias severas y complicaciones derivadas de los traumatismos que ha dejado el sismo.

La situación ocurre en el mismo hospital que este martes reportó una sobreocupación del 245.2% en el servicio de urgencias. El agente interventor de la institución, Ovidio Garrido, informó que el centro asistencial atiende 76 pacientes cuando su capacidad es muy inferior y que la Unidad de Cuidados Intensivos ya tiene ocupadas sus nueve camas disponibles.

El San Francisco de Asís es el único hospital público de mediana complejidad del departamento y, tras los daños sufridos por otros centros asistenciales de Quibdó y la reducción de servicios en la red privada, terminó recibiendo prácticamente toda la demanda hospitalaria de la región.

Hasta allí han llegado pacientes provenientes de municipios como Istmina y Nóvita, además de los lesionados atendidos inicialmente en zonas cercanas al epicentro del terremoto. En el área de trauma permanecen personas con fracturas múltiples, lesiones ortopédicas y otras complicaciones derivadas del colapso de estructuras.

Durante las primeras 48 horas de la emergencia, al menos 33 pacientes fueron evacuados hacia Antioquia. Veinte de ellos fueron trasladados el primer día en un avión presidencial y los demás fueron remitidos posteriormente por presentar fracturas complejas que requerían manejo especializado.

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La ausencia de una nevera para almacenar sangre puede parecer un detalle técnico frente a la magnitud del terremoto, pero en medicina de emergencias es una diferencia crítica. Un banco de sangre permite disponer de unidades compatibles en cualquier momento, responder a hemorragias masivas y sostener procedimientos quirúrgicos sin depender de que un envío llegue desde otra ciudad.

Para reforzar la atención, han arribado especialistas desde el interior del país, entre ellos ortopedistas, cirujanos, intensivistas y pediatras. Sin embargo, el principal obstáculo ya no es únicamente el recurso humano, sino la capacidad física y logística del hospital.

Para entender la dimensión de la presión que hoy soporta el San Francisco de Asís basta con mirar cómo funciona en un día cualquiera. Sin contar a los voluntarios y especialistas que llegaron después del terremoto, el hospital tiene 22 médicos generales distribuidos por turnos entre urgencias, hospitalización y maternidad. En urgencias suelen trabajar cuatro médicos al mismo tiempo: uno recibe los traumas, otro atiende la consulta general, un tercero revalora a los pacientes y un cuarto permanece en la sala de observación siguiendo la evolución de quienes no pueden ser dados de alta. En maternidad hay un médico de turno permanente; en hospitalización, otro. El servicio no se detiene: cambia de manos cada vez que termina un turno.

Las especialidades funcionan con una lógica similar. Los internistas trabajan por bloques de diez días; pasan la mañana recorriendo las salas y el resto de la jornada en consulta externa. Hay tres cirujanos generales que también rotan por periodos de diez días y permanecen disponibles para cualquier llamada de emergencia. Un urgenciólogo cubre las 24 horas, al igual que el intensivista de la unidad de cuidados intensivos. La ginecología nunca deja sola a la maternidad. Los pediatras son varios porque buena parte de los pacientes infantiles llega por complicaciones asociadas a la desnutrición. El neurocirujano solo está algunos días del mes y, cuando no alcanza a llegar, el hospital recurre a la teleconsulta.

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La ortopedia resume otra de las paradojas del hospital. Existen dos quirófanos destinados a cirugías ortopédicas y dos especialistas que rotan cada quince días, pero con frecuencia faltan materiales de osteosíntesis para fijar, por ejemplo, fracturas complejas. Cuando los insumos no están, el procedimiento no puede realizarse y el paciente termina siendo remitido a otra ciudad, principalmente a Medellín. En un departamento donde muchas comunidades solo tienen conexión fluvial o una carretera vulnerable a los derrumbes, una remisión no siempre significa unas pocas horas de espera.

El terremoto también dejó marcas físicas en el edificio. En el área de hospitalización aparecieron grietas, aunque en las urgencias no hubo mayor daño. En las últimas semanas, el hospital ha empezado a recuperar algo que durante años pareció excepcional: la puntualidad en el pago de los salarios. Apenas meses atrás, algunos trabajadores alcanzaron a acumular hasta ocho meses sin recibir sueldo. Ahora, mientras la emergencia obliga a reorganizar esos turnos y los espacios, varios médicos chocoanos que viven en otras regiones del país han regresado temporalmente para apoyar la atención de sus pacientes y de su departamento.

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Entre quienes han respondido con mayor rapidez se encuentran el futbolista chocoano Jhon Arias y su esposa Alejandra Ayala, a través de su Fundación. Desde el primer día enviaron un avión con siete profesionales de la salud y donaciones médicas, facilitaron posteriormente un segundo vuelo con ayudas y coordinaron un tercer envío humanitario.

Imagen de referencia de refrigerador para almacenamiento de sangre.
Imagen de referencia de refrigerador para almacenamiento de sangre.

Este jueves en la noche saldrá desde Bogotá un camión con al menos 30 toneladas de donaciones que se han podido recoger entre organizaciones y ciudadanos. El delantero chocoano ha puesto a disposición la facilitación del transporte de esos insumos, pero también el de profesionales de salud que lleguen a Chocó de manera exprés.

Insumos urgentes y canales de contacto para donantes

El San Francisco de Asís, donde han nacido casi todos los quibdoseños, requiere monitores para toma de signos vitales tanto de adultos como pediátricos. También necesita glucómetros, equipos de órganos, camillas hospitalarias, cuellos ortopédicos y sillas de ruedas para pacientes fracturados, tanto pediátricas como para adultos. Algunas de las sillas actualmente disponibles se encuentran en mal estado, mientras el flujo de pacientes continúa aumentando.

El inventario de necesidades incluye también compresas estériles, gasas, suturas, reactivos de laboratorio, hemoderivados y más camas y camillas para ampliar la capacidad de atención inmediata.

Cada elemento responde a una necesidad concreta de la emergencia; algunas a raíz del temblor, pero otras llevan allí décadas. Ningún gerente, ningún interventor ha podido resolverlas, por eso, cuando el terremoto llegó, el sistema de salud del Chocó ya era frágil.

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El departamento enfrenta desde hace años dificultades de infraestructura hospitalaria, además de limitaciones en la oferta de servicios especializados, una lista extensa de problemas administrativos y su geografía, que hace que muchos pacientes deban recorrer largas distancias en bus o en canoas para acceder a atención médica.

El mismo día de la emergencia, Chocó quedó incomunicado; el servicio apenas se restableció en algunos sectores de Quibdó hacia las 6 de la noche. Como ocurre con las fallas de energía o las interrupciones de las comunicaciones, la crisis del hospital forma parte de una cadena de vulnerabilidades que el terremoto volvió visibles al mismo tiempo.

En las últimas horas, la publicación de la situación del hospital generó una respuesta que empezó a recorrer el país. Empresas de transporte, organizaciones del sector salud, fundaciones y ciudadanos comenzaron a ofrecer apoyo para movilizar insumos médicos hacia Quibdó a través de EL COLOMBIANO, entre ellas la nevera. Varias compañías se pusieron a disposición para facilitar el envío aéreo y terrestre de equipos hospitalarios, medicamentos y ayudas técnicas que hoy escasean en el principal centro asistencial del departamento. Se espera que lleguen al sitio esta misma semana.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Dónde se necesita la nevera para almacenar sangre en Chocó?
La nevera es requerida en el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, único hospital público de mediana complejidad del departamento y uno de los principales centros que atienden a los heridos del terremoto.
¿Qué necesita con urgencia el Hospital San Francisco de Asís tras el terremoto?
Además de una nevera especializada para banco de sangre, el hospital necesita sillas de ruedas para adultos y niños, compresas estériles, gasas, suturas, reactivos de laboratorio, hemoderivados, camas y camillas para atender el aumento de pacientes.
¿Cómo ayudar al Hospital San Francisco de Asís de Quibdó?
Las personas o empresas que puedan donar o ayudar a conseguir la nevera especializada para el banco de sangre pueden comunicarse al WhatsApp 313 6982755. También se requieren insumos médicos y elementos para ampliar la capacidad de atención de los pacientes.

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