El periodo legislativo reciente culminó hace poco más de dos semanas. Con la aprobación de leyes como la Ley Jineth Bedoya Lima, Ley de la Música y la Ley contra la Mutilación Genital Femenina, los congresistas electos para el periodo 2022-2026 finalizaron todos los debates programados. Ya no hay nada que hacer: las instalaciones del Congreso están vacías.
En medio de aquel final, varios congresistas renunciaron, dejando así, vacantes sus puestos. Es importante recalcar que no hay sesiones extraordinarias programadas; sin embargo, esta vez, 11 políticos decidieron ir a juramentar para ocupar los cargos.
Es decir, se posesionaron a sabiendas de que no tendrán que hacer nada: ni siquiera ir. A pesar de eso, recibirán un sueldo correspondiente a su tiempo en el Congreso, que acabará el 20 de julio, día de la posesión del nuevo Legislativo.
En total, los 11 congresistas percibirán la remuneración correspondiente a 20 días de trabajo. Actualmente, los legisladores tienen una asignación mensual de $51.512.447 y, además, reciben recursos equivalentes a 50 salarios mínimos mensuales legales vigentes para financiar el funcionamiento de sus Unidades de Trabajo Legislativo (UTL).
Aunque durante esos 20 días no participarán en debates ni asistirán a sesiones del Congreso, cada uno tendría derecho a recibir cerca de $34,3 millones, antes de descuentos por retención en la fuente y demás impuestos.
En defensa de los legisladores, Diego González, secretario del Senado, explicó que la posesión es meramente para cumplir la Ley 5 de 1992, que establece que cuando un congresista renuncia, se configura una falta absoluta que obliga a llamar al siguiente candidato de la misma lista.
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