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“Una sopa, un pastel y 50.000 pesos”: denuncias por supuesta compra de votos a favor de Iván Cepeda en Barranquilla

Un presunto esquema de compra de votos basado en operadores políticos, control de certificados electorales y entrega de dinero o alimentos a votantes habría operado durante las elecciones presidenciales del pasado 21 de junio.

  • Iván Cepeda, excandidato presidencial. En la foto, arriba a la izquierda: Armando Benedetti, ministro del Interior; abajo, Agmeth Escaf, congresista. Arriba a la derecha: Alex Flórez, senador; abajo, Euclides Torres, contratista. Fotos: Colprensa, captura de video y redes sociales.
    Iván Cepeda, excandidato presidencial. En la foto, arriba a la izquierda: Armando Benedetti, ministro del Interior; abajo, Agmeth Escaf, congresista. Arriba a la derecha: Alex Flórez, senador; abajo, Euclides Torres, contratista. Fotos: Colprensa, captura de video y redes sociales.
hace 4 horas
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El video del exalcalde de Barranquilla, Bernardo Hoyos, el polémico sacerdote cercano a sectores de izquierda, en el que habla abiertamente de compra de votos en esa ciudad, podría ser apenas el hilo de una madeja de posible corrupción que habría favorecido presuntamente al candidato Iván Cepeda Castro, quien de todos modos terminó derrotado en las urnas por Abelardo de la Espriella.

En el video, que ya es viral en redes sociales, Hoyos da pistas, más bien directas, sobre la manera en que habría operado la maquinaria política en Barranquilla y otras regiones del país.

“Siempre aquí le hemos pagado, por eso yo me he reído de los malditos politiqueros que en nombre de la izquierda vienen a joder a la gente”, dice. Luego va más allá: “Y comprando votos del Pacto Histórico (...) A mí no me digan que no compran votos, yo sí que compro”.

El video con sus declaraciones se conoce dos semanas después de las elecciones presidenciales del pasado 21 de junio, una jornada en la que autoridades electorales recibieron múltiples denuncias por presunta compra de votos y constreñimiento al elector en distintas zonas del país.

Una fuente que conoció de cerca algunos de esos movimientos le contó a EL COLOMBIANO que detrás de la operación habría funcionado un mecanismo de control electoral diseñado para asegurar que quienes recibían beneficios cumplieran con el compromiso adquirido.

El esquema, según esa versión bajo reserva, comenzaba incluso antes de que el ciudadano llegara a votar. Operadores políticos, conocidos popularmente como “mochileros”, habrían sido los encargados de reclutar votantes, coordinar su movilización y direccionarlos hacia determinados puestos electorales.

La fuente asegura que, una vez la persona ejercía el voto, debía salir del puesto y caminar hasta comandos políticos ubicados a pocos metros, donde entregaba el certificado electoral. En este caso, precisó que se trataba de una sede de campaña del entonces candidato Iván Cepeda. Allí, los votantes entregaban su certificado para demostrar que habían cumplido su parte del trato.

Es decir, quien recibía ayudas o dinero antes de la jornada debía demostrar que efectivamente acudió a votar. El certificado servía para cerrar el círculo.

Por eso, según la fuente, se trató de un mecanismo de “control social” que permitía a las estructuras políticas verificar la movilización de sus votantes y mantener la trazabilidad de quienes hacían parte del esquema.

A cambio, los ciudadanos habrían recibido distintos beneficios. Este diario conoció que en sectores de Barranquilla se habría entregado sopa y pastel, mientras que en otros puntos el incentivo habría llegado hasta los 50.000 pesos por persona.

Según esa misma versión, el modelo habría sido replicado en otras regiones del país bajo una estructura más amplia de operación política, con participación de clanes tradicionales y figuras cercanas al oficialismo.

En esa red, habrían tenido influencia estructuras políticas como los Torres, los Pulgar y el grupo de Armando Benedetti. Esta información ya la había denunciado el entonces candidato Abelardo de la Espriella.

“Están llamando a Benedetti porque Benedetti es un comprador de votos consuetudinario. A Benedetti no lo llaman por su inteligencia, ni por su agudeza, ni porque sea un gran estratega político. Benedetti es un delincuente de la peor calaña”, dijo De la Espriella en entrevista con Semana.

“Lo que pretenden hacer es una compra masiva de votos en la región Caribe, metiendo a los hermanos Torres, que ya tienen 60.000 millones de pesos para comprar votos en el Caribe. Pretenden hacer lo que hicieron hace cuatro años porque eso fue lo que le dio el triunfo a Petro, la compra de votos en el Caribe colombiano”, añadió el ahora presidente electo.

¿Están metidos Escaf y Flórez?

Además, detrás de ese esquema también estarían, presuntamente, algunos senadores como Agmeth Escaf y Pedro Flórez. Sobre esta información, sin embargo, no existe confirmación oficial. Lo que sí está acreditado es la denuncia que Abelardo de la Espriella anunció en su contra y contra otros 29 presuntos implicados por estas conductas.

Con lista en mano, el entonces candidato dio varios nombres, entre los que hay excandidatos presidenciales, funcionarios y congresistas. El candidato hizo un llamado a Estados Unidos para quitarles la visa y hasta meterlos en la lista OFAC o lista Clinton.

En una transmisión en vivo el pasado 8 de junio, De la Espriella leyó la lista como si fuera dirigida al subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, quien en días pasados hizo una publicación haciendo referencia al tema y autodenominándose “el Quitavisas”.

Por ahora, no existe una decisión judicial que confirme estas denuncias ni investigaciones concluidas que permitan establecer responsabilidades.

Pero el video de Hoyos, sumado a los testimonios y reportes conocidos durante la jornada electoral, vuelve a poner sobre la mesa la vieja práctica de la política colombiana sobre la compra del voto como herramienta para inclinar elecciones.

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