En barrios vulnerables del oriente de Cali, una promesa de dinero fácil se está convirtiendo en una ruta directa hacia la guerra. Bajo la fachada de ofertas laborales con sueldos que alcanzan los 10.000 dólares mensuales, cerca de 40 millones de pesos, redes de reclutamiento están captando a jóvenes para enviarlos a combates en el exterior, especialmente a escenarios como el conflicto entre Rusia y Ucrania.
El esquema se apoya en la falta de oportunidades educativas y laborales en varias comunas de la ciudad y en otras zonas del suroccidente del país. Allí, reclutadores identifican a jóvenes dispuestos a asumir riesgos a cambio de mejorar sus condiciones de vida. Les ofrecen supuestos contratos en seguridad o servicios especializados, pero en la práctica terminan integrando filas como combatientes en guerras ajenas.
“Mi recomendación en estos momentos es que no vayan a pelear en guerras internacionales porque está muy complicado, está demasiado difícil (...) yo llegué a una ciudad que se llama Ternópil y me presenté en la oficina de incorporaciones. Duré como quince días haciendo el proceso de selección y luego ingresé al batallón 48, brigada 72, donde firmé el contrato (...) luego estuve en el batallón 66, duré algunos meses allí. En esa segunda unidad me mataron muchos compañeros, colombianos y españoles”, contó a El País Jair Gómez, un caleño que se unió a la guerra en Ucrania en 2023.
Otros testimonios de quienes han logrado regresar evidencian condiciones extremas, exposición permanente a la muerte y un entorno muy distinto al de las promesas de riqueza rápida. La oferta, en muchos casos, resulta ser una trampa.
El fenómeno ya genera preocupación entre las autoridades que advierten cómo estas redes se aprovechan de contextos de vulnerabilidad para nutrir conflictos internacionales. La combinación de precariedad económica y falta de alternativas sigue facilitando el reclutamiento.
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La guerra en Ucrania y su conexión con drones en Colombia
En diálogo con EL COLOMBIANO, el historiador y analista del sector defensa, Santiago Rivas, advirtió que la participación de combatientes colombianos en la guerra de Ucrania podría estar influyendo en la expansión del uso de drones en el conflicto armado colombiano.
Según explicó, muchos de los mercenarios que combaten actualmente en ese país europeo son colombianos. Aunque una parte importante corresponde a exmilitares, otros como Jair, jóvenes buscando oportunidades, también habría combatientes provenientes de grupos guerrilleros o estructuras vinculadas al narcotráfico.
De acuerdo con lo que le comentaron durante una visita que realizó a Ucrania en diciembre pasado, algunos de ellos estarían siendo enviados al extranjero con el objetivo de adquirir experiencia en el campo de batalla y regresar a Colombia con ese conocimiento para hacer parte de filas de grupos armados ilegales, como el ELN, disidencias de Farc y Clan del Golfo.
Rivas señaló que, aunque no se trata de un entrenamiento formal, pues, al alistarse como soldados, participan directamente en combates, lo que les permite aprender sobre el uso de drones y sistemas antidrones en condiciones reales de guerra.