Una operación interagencial en la subregión de Sanquianga permitió ubicar y destruir un complejo clandestino con capacidad de producción de hasta dos toneladas mensuales de cocaína. En el sitio fueron incautados más de 1.700 kilos de droga y se afectaron las finanzas de estructuras criminales vinculadas al Pacífico.
En una zona rural de difícil acceso en el municipio de Mosquera, Nariño, las autoridades ejecutaron una operación conjunta que terminó con la ubicación de uno de los centros de producción de cocaína más grandes detectados recientemente en el Pacífico colombiano.
El despliegue fue posible gracias a la articulación entre la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Ejército Nacional de Colombia, la Armada de Colombia, la Policía Nacional de Colombia y la Drug Enforcement Administration, que lograron ingresar hasta la vereda Trejos del Mar tras maniobras combinadas por vía marítima, fluvial y terrestre.
El reporte oficial indica que el alcaloide salía desde zonas como Ricaurte y San Lorenzo, en Nariño, con destino a Esmeraldas, en Ecuador, donde continuaba su ruta hacia Centroamérica y Norteamérica a través de redes marítimas de tráfico internacional.
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El golpe no solo implicó la destrucción del laboratorio, sino también una afectación directa a las finanzas de estas estructuras, estimada en más de 220 millones de pesos. Además, las fuerzas militares advirtieron sobre el daño ambiental en ecosistemas estratégicos de manglar y fuentes hídricas del Pacífico. El vertimiento de sustancias químicas, explicaron, afecta la fauna, el agua y las actividades económicas tradicionales de comunidades dedicadas a la pesca y la recolección de piangua.
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