Lo que comenzó en junio de 2024 como una sociedad comercial dedicada a tratamientos de estética y bienestar terminó convertido en el centro de una compleja investigación que hoy involucra posibles irregularidades sanitarias, presunta obstrucción de evidencia y la misteriosa desaparición de una paciente tras un procedimiento invasivo en el sur de la capital.
El caso escaló este jueves tras la desaparición de Yulixa Consuelo Tolosa, una mujer de 52 años que acudió al establecimiento en el barrio Tunjuelito, en el sur de Bogotá, para practicarse una lipólisis láser por cerca de 3 millones de pesos.
Este es un procedimiento estético y médico que utiliza la energía de la luz láser para destruir, diluir y eliminar la grasa localizada en áreas específicas del cuerpo.
De acuerdo con testimonios públicos de sus allegados, luego del procedimiento la paciente presentó graves complicaciones físicas, incluyendo dificultades respiratorias y episodios de desmayo. El lugar, ha dicho la Secretaría de Salud de Bogotá, no cuenta con autorización para prestar servicios y permisos sanitarios para el mismo.
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Horas después, cuando sus familiares intentaron contactarla, denunciaron que la mujer ya no se encontraba en el lugar y que el personal del establecimiento entregó versiones contradictorias y evasivas sobre lo ocurrido.
La empresa, identificada legalmente como Sociedad Estética Beauty Láser M. L SAS, fue constituida formalmente con un capital de 50 millones de pesos y fijó su sede mercantil en el barrio La Chucua, en la localidad de Kennedy, en otro lugar distinto a la sede física del negocio donde ingresó Yulixa y cuyo rastro se ha perdido.
Los documentos de Cámara de Comercio de Bogotá, consultados por EL COLOMBIANO, revelan que la compañía fue creada por dos socios: la enfermera venezolana María Fernanda Delgado Hernández y Marcelo Andrés Hayashi Montoya.
Fernández figura como propietaria del 70 % de la sociedad y es la representante legal principal —quien firmó sus obligaciones tributarias ante la DIAN utilizando un Permiso por Protección Temporal (PPT)—.
A su lado, en papeles, figura como socio del 30 % restante el señor Hayashi Montoya, quien posteriormente fue removido de su cargo como representante suplente en octubre de 2025.
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En sus registros mercantiles figura que la empresa está avalada en registros mercantiles para operar actividades de estética especializada, centros de adelgazamiento, spa, servicios de nutrición y procedimientos paramédicos.
No obstante, el documento constitutivo establecía una condición explícita que hoy cobra gran relevancia: los tratamientos postoperatorios y de adelgazamiento debían ejecutarse obligatoriamente bajo control y supervisión médica. Esta exigencia técnica y legal contrasta drásticamente con los hechos que detonaron la actual controversia policial.
No aparece el DVR de las cámaras de seguridad del sitio
La gravedad de las denuncias motivó un operativo de intervención por parte de la Policía, el Gaula y organismos de emergencia. Durante la inspección en la clínica, las autoridades encontraron a otra paciente recuperándose de una intervención estética, historias clínicas, equipos asociados a procedimientos invasivos y una alarmante ausencia de supervisión médica visible.
A esto se sumó una seria denuncia por parte de los familiares de la mujer desaparecida, quienes alertaron sobre la presunta remoción de los dispositivos DVR donde se almacenaban las grabaciones de seguridad del establecimiento, lo que podría constituir una afectación clave y un presunto ocultamiento de evidencia para la investigación judicial.
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Las indagaciones han ido más allá del local en Kennedy, poniendo bajo la lupa una presunta red de centros estéticos.
El Tiempo dio a conocer que las autoridades investigan una posible conexión directa entre Beauty Láser y otra sociedad denominada BL Doctora Danubia Blanco SAS, ubicada en el sector de Los Héroes, al norte de Bogotá, con la cual compartirían números de contacto y la promoción de procedimientos similares como “lipo 360”, tratamientos de plasma facial y lipotransferencias.
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Esto destapó uno de los puntos más críticos y delicados del caso: el aparente vacío de habilitación sanitaria.
Mientras en redes sociales se publicitaban intervenciones quirúrgicas y estéticas invasivas, las autoridades locales han señalado que el establecimiento no tiene los permisos necesarios para realizar procedimientos de alta complejidad.
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A casi dos años de su constitución formal, Beauty Láser pasó de ser un emprendimiento local a convertirse en el foco de uno de los casos más sensibles de procedimientos estéticos presuntamente clandestinos en Bogotá, enfrentando a sus responsables a posibles cargos por ejercicio irregular de actividades de salud, incumplimiento de protocolos sanitarios y responsabilidad civil y penal.
Mientras tanto, el paradero de Yulixa Consuelo Tolosa continúa siendo un absoluto misterio, dejando a una familia en la angustia y a las autoridades en una carrera contrarreloj para determinar qué ocurrió realmente dentro de las paredes de aquel establecimiento.
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