La vida de Gisèle Pelicot cambió de rumbo cuando en septiembre de 2020, su esposo, Dominique Pelicot, fue arrestado tras haber sido descubierto tomándole fotografías debajo de la falda a varias mujeres en un supermercado.
En ese momento comenzó una investigación policial que descubrió un tema aún más macabro: cientos de imágenes y videos en su computador en el que hay varios hombres violándola a ella mientras permanece sedada. Los hechos ocurrieron entre julio de 2011 y octubre de 2020 en la localidad de Mazan, sureste de Francia.
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Este caso le dio la vuelta al mundo cuando ella decide que el juicio, que comenzó el 2 de septiembre de 2024, fuera público. En diciembre de ese mismo año se dio el veredicto que condenó al señor Pelicot a 20 años de prisión (en ese momento tenía 72 años) por reclutar a docenas de hombres a través de internet para violar a su esposa, pero además 49 hombres también fueron declarados culpables de violación y fueron sentenciados a 15 años de prisión. 2 más fueron declarados culpables de agresión sexual.
Tras el caso, Gisèle Pelicot lanza un libro con sus memorias
Un himno a la vida se llama el libro que este martes 17 de febrero fue lanzado en 22 idiomas en el que Pelicot, convertida en un símbolo feminista mundial tras el histórico juicio a su exmarido y a otros 51 acusados de violarla, quiere transmitir un mensaje de esperanza y afirma estar “centrada en el futuro”.
Esta semana se han visto en video varias entrevistas que Pelicot ha dado a medios internacionales sobre sus memorias, en las que cuenta, como fueron los días en los que se descubrió la red que tenía su esposo y cómo incluso llegó a pensar que no podía ser real lo que los detectives habían descubierto.
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Una de las entrevistas fue para un episodio del programa The Interview, producido por The Daily de The New York Times, titulado The Woman at the Center of the French Rape Trial That Shocked the World (La mujer en el centro del juicio por violación en Francia que conmocionó al mundo). Allí Pelicot habla abiertamente sobre el proceso de sobrevivir a estos años de abuso ofreciendo además una perspectiva sobre cómo es su vida en la actualidad en un programa que duró una hora y cuatro minutos.
En una de las respuestas trae a la memoria en qué momento comenzó a darse cuentad de que sufría pérdidas de memoria inexplicables y desmayos. “La primera vez, el episodio de 2011, no lo recuerdo. Me acordé más tarde, frente al juez de instrucción, cuando me enteré de que mi primera violación tuvo lugar el 23 de julio de 2011. Recuerdo haberme despertado por la noche y haberme dado cuenta de que algo andaba mal con el Sr. Pelicot, porque le dije: ‘¿Qué haces? Déjame en paz’. Y como estaba sedada, aunque no lo suficiente para él, porque creo que ya estaba experimentando con las dosis que me administraba, volví a dormirme y me desperté muy tarde al día siguiente, sobre las 6:00 p. m.
Y le pregunté: ‘¿Cómo es que no me despertaste?’.
Y me dijo: ‘Estabas cansada. Te dejé dormir’. Y me intrigaba un poco poder dormir tanto. Ese episodio se me quedó grabado en la memoria. No volví a pensar en ello, pero volvió a ocurrir lo mismo en septiembre de 2013. Solo que esta vez no me desperté durante la noche”, dijo.
Más declaraciones de Gisèle Pelicot
A AFP le confesó que hoy y tras todo lo que ha pasado, está mucho mejor.
El título del libro en francés se llama Y la alegría de vivir.
“Estoy mejor. Después del juicio, hice un balance de mi vida y hoy intento reconstruirme a partir de ruinas. A pesar de todos estos trances, incluso en los periodos más oscuros, siempre busqué destellos de alegría. Me centro en el futuro, en la alegría. Sé que puede sorprender a algunos que esperan verme hecha pedazos, pero quiero seguir en pie y digna”.
Contó además que quiso escribir el libro porque quería contar su historia: “Necesitaba explicar mi trayectoria vital, dirigirme a todos aquellos y aquellas que me han apoyado. Era una manera de responderles. Escribir este libro con la periodista y novelista francesa Judith Perrignon, en quien confiaba plenamente, fue a la vez doloroso y apasionante. Además del caso, traza mi existencia, el recorrido de tres generaciones de mujeres: mi abuela, mi madre y yo. Su ejemplo explica mi fuerza, porque de muy joven tuve que enfrentarme a dramas. Cuando se pierde a la madre a los nueve años, se crece más rápido que los demás”.
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Destacó aquí la ayuda que ha recibido de los psicólogos: “No podía salir de esto sola. ¿Cómo escoger en 50 años de recuerdos manchados por esta serie de crímenes? Viví medio siglo con el señor Pelicot y no tengo ningún recuerdo de las violaciones, solo la memoria de los días felices.
No puedo tirar toda mi vida a la basura, decirme que esos años no fueron más que una mentira. Si lo hago, me derrumbo”.
En el libro, habla de las relaciones con sus tres hijos. AFP le pregunta: ¿En qué punto se encuentran?
Pelicot responde que es falso pensar que un drama así reúne a una familia. “Es imposible. Cada uno de mis hijos intenta reconstruirse como puede.
El sufrimiento de Caroline me desgarra. Tiene una rabia que yo no tengo. Y está esa duda (de saber si fue violada por su padre) que la condena a un infierno perpetuo. No pongo en duda su palabra, pero no tengo las respuestas. Hoy, nuestras relaciones están más sosegadas y me alegra. Voy a intentar acompañarla lo mejor que pueda”.
Otra declaración impactante fue la que le hizo a El País de España al detallar que “Mi exmarido me habría matado si no le hubieran descubierto”. Allí también contó como su vida cambió radicalmente cuando fue a la comisaría con su marido tras el hecho del supermercado y el oficial le dijo: “Voy a mostrarle fotos y vídeos que no van a gustarle”. Pelicot desconocía esa otra parte de su vida y esos 10 años con memorias borradas que poco a poco le fueron mostrando en fotos, “yo no me reconocía en las imágenes porque estaba con hombres que desconocía”, dijo en otra entrevista.
A El País le dijo que aunque parezca raro o sorprendente, “no conservo ni odio ni rabia. Solo un sentimiento de traición, de impotencia e indignación. El odio y la rabia te destruyen”.
Ante la apreciación de la importancia del vigilante del supermercado que detuvo a su marido, Pelicot anotó: “Sin él no estaría aquí ahora. Pero fue amenazado después por los violadores y sus familias. Vivimos en una sociedad que cultiva la negación, pero aquel hombre me salvó la vida. También la perseverancia de Perret (el policía encargado de la investigación), que podía haber pensado que el señor Pelicot era solo un viejo inofensivo. Pero decidió inspeccionar el material y comenzar la investigación”.
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¿No ha recordado nada de todo aquello?, le preguntaron desde El País.
“Nada. Ningún recuerdo. Ni siquiera en mi cuerpo. Fui a ver a un especialista para ver si existía alguna memoria corporal. No encontró nada. Ni siquiera la parte física estaba ahí cuando me hicieron todo aquello, lo cual es una suerte. Cuando me levantaba y tomaba el desayuno con él, me miraba a los ojos como si nada hubiera ocurrido después de que me hubieran violado. Cuando amas a alguien, es imposible imaginar que podrá hacer algo así”.
En la entrevista con El País hay una persona que la espera en la sala, se trata de la nueva pareja de Gisèle Pelicot
La persona que la espera en la sala contigua en esta entrevista con El País es su nueva pareja. “Como se puede imaginar, no pensaba enamorarme en medio de todo lo que estaba ocurriendo. Pero el destino me puso delante a una persona increíble con valores verdaderos que cambió mi vida. Yo necesito amar. Pero no a cualquiera, ¿eh? Nada de internet, que estoy traumatizada de por vida con ese asunto. Eso ya lo hizo el señor Pelicot (se ríe)”.
Otra entrevista desgarradora fue la de la BBC en la que confesó que no ha tenido la oportunidad de ver al señor Pelicot, pero quiere hacerlo: “Eso forma parte de mi manera de reconstruirme. No pude hablar con el señor Pelicot en el juicio, siempre me dirigí al juez, así que creo que necesito ir a verlo para encontrar respuestas. No sé si las conseguiré, pero cara a cara, espero que pueda darme las respuestas que todavía estoy buscando y particularmente sobre su hija y los casos sin resolver”. Recordemos que en los videos que la policía encontró se descubrió que la hija mayor de ambos también aparecía inconsciente y en ropa interior en algunas de las imágenes.
De Gisèle Pelicot y su libro se seguirá hablando por mucho tiempo, seguro terminará el año como uno de los libros más vendidos y ella espera, más que las cifras y los números, que sea “un mensaje de esperanza. Después del sufrimiento, uno se puede autorizar de nuevo la felicidad y ser feliz”, concluyó.