El Museo de Antioquia es una gran ventana: un espacio para mirar hacia adentro y hacia afuera. Se mira a través del arte, pero se puede ver la ciudad, el mundo, la historia, el acontecer, cualquier cosa.
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Para ampliar la mirada y encontrar otras perspectivas en eso que se mira, el museo creó seis nuevos recorridos mediados, es decir, acompañados por personal del museo –mediadores– que se encarga de crear puentes entre las obras y el público.
–Esos puentes se van construyendo a partir del diálogo. Hablamos de la obra, de asuntos históricos y contextuales y así vamos construyendo relatos que se nutren con las ideas de las personas que nos visitan. Eso hace que la conversación se diversifique y que la colección sea vista desde múltiples miradas y entendida como un archivo vivo que se alimenta de las miradas–, dice Sebastián Moreno, Coordinador de procesos educativos y formativos del museo.
Son seis nuevos recorridos de 90 minutos, que se hacen de lunes a sábado, uno cada día. Se trata de Botero, beyond volume (el único en inglés aunque no es exclusivo para extranjeros), Identidades en tránsito, Memorias en tensión, Territorios en movimiento, En tiempo presente y Cartografía esencial.
Cada día propone una forma de aproximarse a la colección, pero cada semana varía la perspectiva. No hay un guion fijo. Todo depende del momento, del contexto, de los visitantes. El equipo de mediadores del museo tiene unos mapas de contenido que ordenan la colección en ejes temáticos, lo que permite trazar nuevas rutas para cada recorrido. La idea es enriquecer las conversaciones de cada día en relación a lo que pasa afuera del museo, el mundo, la vida, porque el arte también está por fuera de ahí.
–Eso es lo que hace que las conversaciones siempre sean muy diversas y que los acercamientos sean críticos. En el museo, creemos firmemente en que tenemos que generar conversaciones, así a veces incomoden, pero que movilicen. De eso se trata entender la colección como un archivo vivo, estar revisitando y descubriendo cosas nuevas, porque las preguntas son diferentes, porque uno no es siempre el mismo–, dice Sebastian.
Estos recorridos mediados son una invitación a volver siempre al museo, a recorrerlo, a traspasar la barrera del tiempo, pensar juntos el pasado y el presente, y así, mirar hacia adelante.
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