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“Quien ha visto una ópera bien hecha no suelta el género”: Ragnar Conde, director mexicano en Medellín

  • En el montaje escénico de las obras participarán más de cien personas en el escenario y detrás de escena. Foto: Camilo Suárez.
    En el montaje escénico de las obras participarán más de cien personas en el escenario y detrás de escena. Foto: Camilo Suárez.
  • Ragnar Conde, director escénico de ambos montajes escénicos de Prolírica. Foto: Manuel Saldarriaga.
    Ragnar Conde, director escénico de ambos montajes escénicos de Prolírica. Foto: Manuel Saldarriaga.
hace 48 minutos
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Cavalleria rusticana y Pagliacci abrirán la temporada de ópera de Prolírica de Antioquia este jueves 16 y viernes 17 de abril en Medellín.

Una escena de El Padrino III muestra a un grupo de gente en el vestíbulo de un teatro, esperando el inicio de Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni. Ahí las grandes audiencias conocimos el nombre y algunos compases de esta pieza de ópera. También, conocimos la historia de Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, gracias a los videos que registraron la potencia expresiva de Luciano Pavarotti. Precisamente ambas obras se presentarán estos 16 y 17 de abril, a las ocho de la noche, en el Teatro Metropolitano durante la apertura de la Temporada Internacional de Ópera y Zarzuela Ciudad de Medellín 2026.

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Las funciones contarán con la participación del Coro de la Fundación Prolírica de Antioquia, el Coro Iuventus de la Fundación Sirenaica, el Coro de la Institución Educativa Compartir de San Antonio de Prado y la Orquesta Sinfónica Eafit, bajo la dirección musical del maestro cubano Eduardo Díaz y la dirección escénica del maestro mexicano Ragnar Conde.

EL COLOMBIANO conversó con Conde sobre estas obras, representativas del verismo italiano, una corriente artística que buscó llevar a escena historias cercanas a la realidad cotidiana, con personajes movidos por conflictos sociales, emocionales y morales. Ambas óperas, de aproximadamente 70 minutos cada una, se presentarán en una misma velada, separadas por un intermedio.

Conde cuenta con una formación multidisciplinaria que incluye estudios en actuación, danza, pintura, diseño gráfico y humanidades. Inició su carrera en la ópera en el 2000, luego de una experiencia previa en teatro, algo que ha influido en su estilo escénico.

El montaje de estas producciones implica un trabajo intensivo concentrado en pocas semanas. Según el director, cerca de 150 personas participan en el proceso, entre cantantes, músicos, coros, técnicos y equipo creativo. Los ensayos incluyen etapas musicales, escénicas y de integración, que culminan en el ensamblaje final en el teatro, donde se incorporan elementos como escenografía, vestuario e iluminación.

Ragnar Conde, director escénico de ambos montajes escénicos de Prolírica. Foto: Manuel Saldarriaga.
Ragnar Conde, director escénico de ambos montajes escénicos de Prolírica. Foto: Manuel Saldarriaga.

Cavalleria rusticana presenta la historia de un pequeño pueblo italiano marcado por códigos sociales rígidos, donde las relaciones personales desencadenan conflictos de honor, exclusión y venganza. La trama gira en torno a una mujer marginada por la comunidad tras una relación que desafía las normas, en un entorno donde la religión, la familia y las tradiciones determinan el comportamiento colectivo.

Por su parte, Pagliacci aborda el drama de una compañía itinerante de teatro en la que las tensiones personales irrumpen en la escena. La obra introduce un juego de “teatro dentro del teatro”, en el que la ficción y la realidad se entrelazan hasta romper sus límites. Uno de sus momentos más reconocidos es el aria del payaso que debe hacer reír al público mientras enfrenta una crisis personal, una escena ampliamente difundida en la cultura popular.

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Ambas piezas comparten el interés por retratar emociones intensas y situaciones límite, en las que los celos, la traición y las relaciones de poder conducen a desenlaces trágicos. Para Conde, el reto principal consiste en unificar los distintos lenguajes de la ópera —musical, escénico y visual— en una propuesta coherente que permita al espectador comprender y sentir la historia.

El director destacó además la respuesta del público en Medellín, que ha observado en sus distintas visitas a la ciudad. Señaló que, a diferencia de otros contextos, la asistencia a la ópera en América Latina incluye una presencia significativa de jóvenes, lo que evidencia un interés activo por este tipo de propuestas.

Más allá del espectáculo, Conde subrayó el valor de la ópera es un espacio de reflexión colectiva. “No es solo ver o escuchar algo bello. Es un lugar donde una sociedad se reúne para pensar sobre sí misma, sobre sus conflictos y emociones”, afirmó. En ese sentido, la puesta en escena de Cavalleria rusticana y Pagliacci plantea una mirada sobre la condición humana que conserva su vigencia, pese a su origen en el siglo XIX.

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