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“Al futbolista paisa le falta sacar la casta”: Mao Molina en entrevista exclusiva con El Colombiano

El exjugador Mao Molina conversó con este diario sobre su percepción del Medellín y el fútbol antioqueño en general. Contó por qué se distanció de la Junta Directiva.

  • “Al futbolista paisa le falta sacar la casta”: Mao Molina en entrevista exclusiva con El Colombiano
  • El exfutbolista Mauricio Molina, de 45 años, estuvo en la Junta Directiva del DIMdurante un tiempo. En ese periodo de realizó propuestas que consideraba importantes y hoy se materializan. FOTO manuel saldarriaga
    El exfutbolista Mauricio Molina, de 45 años, estuvo en la Junta Directiva del DIMdurante un tiempo. En ese periodo de realizó propuestas que consideraba importantes y hoy se materializan. FOTO manuel saldarriaga
hace 2 horas
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Desde que dejó el fútbol profesional, en octubre de 2017, no volvió a jugar. Dice que no le gusta. Ahora prefiere otras cosas: correr, por ejemplo. Mao Molina, uno de los grandes ídolos del DIM, ahora es maratonista. El manejo de presión que le dejó el balompié lo llevó a no sentir “el muro” mental del que se quejan los atletas aficionados. Ahora, con 45 años, le dedica casi todo su tiempo a la familia y al fútbol aunque de manera diferente, y no se ha desprendido del Medellín. Sobre su cercanía con el cuadro rojo conversó con este diario.

¿En qué anda en este momento?

“En los últimos años me he dedicado a participar de los programas de ESPN que la gente ha visto y ahora estoy en un proyecto con Teleantioquia que empezó hace poco. Pero sobre todo, estoy muy dedicado a la familia. Después de que me retiré, intenté darles un poquito de espacio a ellos, dedicarles más tiempo, viajar, compartir un poco más el espacio libre que quizás no lo tenía de la misma forma cuando jugaba”.

¿Por qué no compartía tanto con ellos mientras jugaba?

“Cuando estaba jugando me ausentaba mucho de la casa por los viajes y, cuando estaba en casa era como si no estuviera porque me la pasaba pensando en otras cosas o tratando de recuperarme: casi todo el tiempo concentrado en la carrera y eso lleva a que uno deje un poco de lado a la familia. Después de que terminé la carrera, pensé que era muy merecido compartir más tiempo con ellos”.

¿Le dio muy duro el retiro?

“A mí el retiro no me dio duro. Creo que me sirvió mucho la experiencia que gané en los siete años que estuve en Corea del Sur para desprenderme un poquito del ego y empezar a analizar cuál iba a ser el siguiente paso. Cuando uno es jugador activo, se siente reconocido, famoso, querido por la gente. En ese momento la vida diaria está concentrada en el día del juego y rendir. En Corea gozaba de anonimato, tranquilidad. Vivía en una ciudad como Seúl, con 25 millones de personas, donde el deporte nacional era el béisbol. Allá solo era famoso cuando estaba en la cancha. Esas vivencias me hicieron empezar a analizar cuál sería el futuro”.

¿Siempre soñó volver al DIM?

“Lo mejor antes del retiro fue que viví la última experiencia que quería tener: estar con el equipo. Gracias a Dios pude volver al Medellín, ser campeón y mi retiro fue tranquilo. Eso, pienso, lo hace tener a uno un poquito de tranquilidad con lo que sigue”.

Después de que se retiró, usted estuvo cerca a la dirigencia del DIM, ¿por qué no continuó?

“Yo tuve un acercamiento por una invitación del club para pertenecer a la Junta Directiva. Yo creo que siempre es importante recalcar que los que están ahí no son empleados del club, no es gente que pertenezca al equipo, sino algunos actores que están para intentar aconsejar, controlar, mirar cómo va, dar algunas ideas para mejorar la institución. Yo estaba muy agradecido de formar parte del club porque aprendí demasiado y me sentí importante. Sin embargo, uno no tiene una palabra determinante para poder tomar decisiones y para que tus ideas o la perspectiva que tiene del club y toda la industria se pueda aplicar. Al final era mucho más de control y pues en un momento también decidí que no era lo que yo quería. Buscaba un poco más de tranquilidad y por eso tomé la decisión de retirarme”.

¿Cuáles eran las ideas que quería implantar en el DIM?

“En su momento puse el foco en cosas que consideraba debían mejorar y Daniel Ossa, quien entonces era el presidente, me ayudó mucho. Lo primero que a mí me parecía importante era la infraestructura que tiene que tener el club. Yo soy uno de los que defiendo que mientras un equipo no tenga estructura se le va a hacer muchísimo más complejo competir, llegar a ganar títulos. Cuando nosotros jugábamos en 2002, que la gente compara mucho con ese momento, casi todos los clubes estábamos en igualdad de condiciones, no había mucha estructura, no tenían sedes para entrenar. Ahora el fútbol ha evolucionado y se ha puesto en lugar competitivo, tan fuerte que cada uno de los detalles cobra muchísima importancia”.

¿Cree que lo escucharon?

“El club se ha venido reconstruyendo, mejorando. Eso le ha dado la oportunidad de ser competitivo hasta el punto de llegar a varias finales en los últimos años, aunque falta la puntada final, que no muchas veces corresponde al proyecto deportivo ni a la estructura, sino un tema puede ser mucho más de mentalidad, de encontrar jugadores con el carácter para soportar la presión. Pero siento que sí: ya se hizo la compra de la sede de Pilsen y se está terminando de construir”.

¿Por qué considera que tener esa estructura pesa tanto?

“Equipos como Palmeiras, Flamengo nos han venido marcando la pauta de cómo se tiene que competir. Ellos están enfocados en los detalles. En el Centro de Alto Rendimiento de Palmeiras te das cuenta por qué ellos ganan de la forma que ganan: tienen muchísimas canchas para entrenar, tienen todo un departamento médico con todos los equipos que se necesitan para cuidar a los jugadores con cosas como rayos X, resonancias, máquinas para hacer evaluaciones en el día a día que permiten que el futbolista esté lo más competitivo posible en la parte física, cognitiva, en todos los aspectos”.

¿La sede que tiene el Medellín hoy permite eso?

“Yo creo que la propuesta sembró una semilla. En la sede de Pilsen hay lugar para entrenar, un espacio donde los jugadores se alimentan antes y después de los entrenamientos. Esos detalles cuentan mucho”.

¿Cómo ve las divisiones menores del equipo?

“Eso era otro de los proyectos que yo tenía en mente. Era necesaria la mejoría en divisiones menores. Cuando yo llegué a la junta, la primera exposición que hice fue que, por la experiencia que tuve con mi hijo, yo sentía que no había competencia real en la cantera. Pienso que ahí está el dinero para poder sostener la carga económica que tiene el club a nivel profesional, que es una demanda altísima para poder tener muy buenos jugadores. En ese momento había muy pocos jugadores que podían ser vendidos y yo creo que era por la falta de atención que se tenía ahí, por la falta de un buen scouting. Hoy siento que se está compitiendo de una forma diferente. Son los vigentes campeones en la sub 17 y sub 20 a nivel nacional y están jugando la Copa Libertadores juvenil y muchos se han vendido siendo jóvenes aún”.

Hay mucha crítica porque fichan jugadores de otras regiones, ¿qué piensa de eso?

“El tema de tener muchos jugadores que no son paisas no es solo un problema de Medellín, es un problema general. Hubo un momento donde estar en la Selección Antioquia era un paso importante para llegar al fútbol profesional. Después los clubes se dieron cuenta de que no era necesario. Entonces empezó a hacerse un scouting grande a nivel nacional cuando los equipos empezaron a ver que en sus divisiones menores estaba su mayor capital, porque cogen unos niños de 13, 14, 15 años, los formaban hasta los 17, 18, 19, 20 años. No tienen que pagar un peso a nadie, se gastan en su proceso formativo muy poco dinero y después los terminan vendiendo por cuatro o 5 millones de dólares, cambiaron la apuesta. La rentabilidad del negocio es inmensa. Ahí empezaron a llegar jugadores de Urabá, Chocó, Valle del Cauca, de la Costa Caribe y eso habla bien del fútbol antioqueño porque atrae a los mejores del país. Pero insisto, no solo es algo que le pasa al Medellín”.

¿Qué debe mejorar el futbolista antioqueño para ganar protagonismo de nuevo?

“Yo pienso que al jugador paisa le falta entender que solo el talento no basta. Si bien es un jugador que no tiene las mismas características físicas que los “morochos” que son rápidos, fuertes, dinámicos, considero importante que se pongan a trabajar desde niños y ganen masa muscular y busquen la manera de emparejar desde lo físico, potenciando la calidad, la técnica, la inteligencia: tenemos que empezar a cambiar”.

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