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Las veces que la política se metió en la Copa Mundial de la FIFA: de Mussolini a Trump

Desde las presiones de Benito Mussolini hasta sospechas de corrupción y decisiones arbitrales modificadas por dirigentes, los Mundiales han vivido varios episodios en los que el poder trascendió las canchas.

  • La historia de la Copa del Mundo registra varios casos en los que líderes políticos y altos dirigentes han intentado influir en el desarrollo del torneo, desde la Italia de Mussolini hasta la reciente intervención de Donald Trump por la sanción a Folarin Balogun. FOTO: AFP, XINHUA.
    La historia de la Copa del Mundo registra varios casos en los que líderes políticos y altos dirigentes han intentado influir en el desarrollo del torneo, desde la Italia de Mussolini hasta la reciente intervención de Donald Trump por la sanción a Folarin Balogun. FOTO: AFP, XINHUA.
hace 3 horas
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La decisión de la FIFA de reducir la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, luego de una llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al máximo dirigente del organismo, Gianni Infantino, reavivó una vieja discusión sobre la influencia del poder político en la Copa del Mundo.

Aunque el episodio ha generado críticas por la aparente intervención de un jefe de Estado en asuntos disciplinarios del torneo, la historia de los Mundiales demuestra que no se trata de un hecho aislado. Desde presiones ejercidas por dictadores hasta intervenciones directas sobre el terreno de juego, la máxima cita del fútbol ha estado salpicada por episodios en los que la política ha intentado influir en el deporte.

Uno de los casos más recordados ocurrió durante el Mundial de 1934, celebrado en Italia bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. El dictador convirtió el torneo en una herramienta de propaganda para exaltar su gobierno y fortalecer su imagen tanto dentro como fuera del país.

Mussolini asistió a los partidos de la selección italiana, visitó los vestuarios antes de algunos encuentros y, según numerosos historiadores, el arbitraje favoreció de manera reiterada al equipo anfitrión. Italia terminó conquistando el campeonato y, años después, la FIFA sancionó de por vida a dos árbitros vinculados a aquel torneo, alimentando las sospechas sobre las presiones ejercidas desde el poder.

En contexto: Trump confirma que pidió a la Fifa revisar la tarjeta roja de Balogun

Cuatro años más tarde, en Francia 1938, la influencia política volvió a hacerse evidente en medio del ascenso del nazismo en Europa. Tras la anexión de Austria por parte de Alemania, la selección austríaca se retiró de la competencia y varios de sus futbolistas fueron obligados a integrar el combinado alemán y a realizar el saludo nazi antes de un partido disputado en el Parque de los Príncipes, en París.

Mientras tanto, Italia defendía el título con un uniforme negro que evocaba a las milicias fascistas. Antes de la final, Mussolini envió a sus jugadores un mensaje que quedó para la historia: “Vencer o morir”. Pese a la presión, la selección italiana volvió a levantar el trofeo.

Otro Mundial marcado por el contexto político fue el de Argentina 1978. El torneo se disputó bajo la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, que buscó utilizar el campeonato para mejorar la imagen internacional de un régimen señalado por graves violaciones a los derechos humanos.

Lea aquí: Infantino asegura que le recordó a Trump la “independencia” de la FIFA: “También hablo con otros jefes de Estado”

La mayor controversia se produjo en la segunda fase, cuando Argentina necesitaba vencer a Perú por al menos cuatro goles para superar a Brasil y acceder a la final. Contra todo pronóstico, los argentinos ganaron 6-0. Aunque nunca se presentaron pruebas concluyentes, durante décadas diversos testimonios han señalado la posibilidad de un acuerdo entre las dictaduras de ambos países para favorecer ese resultado.

En España 1982 ocurrió una de las escenas más insólitas de la historia de los Mundiales. Durante el partido entre Francia y Kuwait, el francés Alain Giresse anotó un gol que inicialmente fue validado por el árbitro. Sin embargo, los jugadores kuwaitíes reclamaron que habían escuchado un silbato proveniente de las tribunas y dejaron de jugar.

La protesta escaló cuando el jeque Fahad al-Ahmed al-Jaber al-Sabah, presidente de la Federación de Fútbol de Kuwait y hermano del emir, descendió desde la tribuna e ingresó al campo para discutir la decisión arbitral. En medio del desconcierto, el juez anuló el tanto, una determinación que posteriormente le costó una suspensión de por vida por parte de la FIFA.

El episodio más reciente ocurrió durante el Mundial de 2026. Tras la expulsión de Folarin Balogun en el triunfo de Estados Unidos sobre Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final, la tarjeta roja implicaba una fecha automática de suspensión para el duelo de octavos frente a Bélgica.

Hoy, una situación similar se repite. Tras la expulsión de Folarin Balogun en el triunfo de Estados Unidos sobre Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final, la tarjeta roja implicaba una fecha automática de suspensión para el duelo de octavos frente a Bélgica.

Inconforme con la decisión, Donald Trump contactó telefónicamente a Gianni Infantino para solicitar que la Comisión Disciplinaria revisara el castigo. Días después, la FIFA anunció que la sanción había sido modificada: el partido de suspensión quedó convertido en una suspensión condicional por un año, lo que permite que Balogun estar disponible para enfrentar a Bélgica.

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