Más allá de ser un colchón para emergencias, las cesantías tienen un uso estratégico: convertirse en la palanca financiera que permita acceder a una vivienda o mejorar la que ya se tiene. Este recurso legalmente destinado, si se comprende y se tramita adecuadamente, puede cubrir parte de la cuota inicial, comprar vivienda usada, pagar obras o mejoras del inmueble e incluso gastos asociados a la compra.
“Uno de los mitos más comunes es pensar que las cesantías representan muy poquita plata o eso no me va a ayudar en nada, pero la realidad es otra: si las dejamos crecer, si no las retiramos por impulso, pueden convertirse en una parte esencial de la cuota inicial de nuestro hogar”, explica Luis Felipe Loaiza Agudelo, agente inmobiliario de Tu360Inmobiliario.
Cesantías en vivienda
Se pueden destinar para comprar vivienda o lote, esto como complemento a la cuota inicial. En este caso, el trabajador debe presentar documentos como la promesa de compraventa autenticada, certificado de libertad y tradición del inmueble y una carta del empleador cuando aún haya relación laboral. Para quienes buscan vivienda usada, en Tu360Inmobiliario hay cerca de 4.400 casas y apartamentos con precios competitivos que inician desde los $110 millones.
Su uso en la construcción en lote propio es otra de las posibilidades. Para este propósito, se deben adjuntar documentos que acrediten el lote y, generalmente, cotizaciones o presupuestos de obra que describan el proyecto.
Además, no solo la compra es válida, debido a que la ley permite usar el dinero para mejorar una vivienda existente, hacer ampliaciones o pagar impuestos relacionados. Incluso es posible emplearlas para liberar gravámenes hipotecarios o pagos asociados al crédito.