El exdictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, enviaron este Domingo de Resurrección un mensaje desde la cárcel en Brooklyn, Nueva York, donde permanecen detenidos mientras enfrentan un proceso legal en Estados Unidos.
“Pueblo amado de Venezuela, hermanas y hermanos de nuestra patria, pueblos del mundo: en este Domingo de Resurrección, Cilia y yo queremos compartir una palabra de amor, de paz y de esperanza. Esta Semana Santa nos recuerda una verdad muy profunda: no hay resurrección sin pasión”, se lee en el post de X con tono religioso.
“Primero viene la cruz, el dolor y la entrega, pero después viene la vida nueva. Jesús le dice a Marta: ‘Tu hermano resucitará’ (Jn. 11,23), y luego le afirma: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá’ (Jn. 11,25-26). Esa es nuestra primera idea: el que resucitó a Lázaro también resucitó. El Resucitador resucitó, y por eso la esperanza nunca se pierde”, agrega.
Y concluye: “Marta le responde a Jesús con fe sencilla y firme: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios’ (Jn 11,27). Ahí empieza todo: creer. Después, Jesús dice: ‘Quiten la piedra’ (Jn 11,39), y más adelante grita: ‘¡Lázaro, sal fuera!’ (Jn 11,43). Este Evangelio también nos habla hoy a nosotros. Nos dice que hay que quitar la piedra del odio, de la mentira, de la división y del rencor. Nos llama a salir de todo lo que nos encierra por dentro”.
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El mensaje espiritual fue publicado días después de la segunda comparecencia de Maduro y Flores ante el juez Alvin K. Hellerstein, un proceso que duró poco más de una hora y en el que el togado hizo saber que no tenía intención de acceder a una solicitud de sus abogados para desestimar los cargos por razones procesales.
Procesado por narcotráfico junto con su esposa, el antiguo hombre fuerte de Venezuela, de 63 años, se mostró en esa audiencia relajado, sonriente, con su uniforme gris de preso, tomando notas, conversando con sus abogados a través de un intérprete y lanzando miradas a los bancos de la prensa.
Los dos están detenidos en una cárcel de Brooklyn desde hace casi tres meses. Sólo habían salido el 5 de enero, dos días después de su captura, para su primera audiencia, en la que Maduro se declaró “prisionero de guerra” y “no culpable” de las acusaciones en su contra.
Son cargos de conspiración por “narcoterrorismo”, conspiración para importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la tenencia de esas armas.
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