Las cosas como son: Medellín ya es una ciudad de tierra caliente. No es una mera impresión: el termómetro llega sin mucho esfuerzo a los 33 grados, la gente sale a la calle con ropa de playa para no cocinarse y los que vienen de la Costa dicen, sin exagerar, que aquí hace tanto calor como allá. Dos aguaceros desde el jueves no cambian ese diagnóstico.
“Acá ya parecemos como en Apartadó”, se quejó una mujer en la estación Itagüí. “Ya toca andar con el ‘abanico’ prendido todo el rato”, remató su compañera de viaje que tenía acento del litoral.
Otro asunto que ratifica que hoy el Valle de Aburrá es tierra caliente es que en vísperas de un mundial de fútbol se vendan más ventiladores o “abanicos” que televisores. Así lo comentan los vendedores de estos electrodomésticos en el tradicional sector de El Hueco en el Centro de Medellín.
Sobre la calle 48 (Pichincha), entre Bolívar y Carabobo, en pleno calor de la mañana, unos hombres descargan un pedido de ventiladores. El destino de la mercancía es el local Variedades 201 del Sanandresito Principal. Allí, a la fresca que dan los ventiladores exhibidos y que adormecen con su zumbido, atiende don Hernán, quien explica que ha pasado de vender una docena de ventiladores por jornada hasta más de 20 en estos días de solazo inmisericorde.
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Don Hernán comenta que a raíz del calor las ventas están disparadas. Por eso su clientela —desde amas de casa hasta oficinistas— aprovechan para adquirir una de estas máquinas que se ha vuelto esencial para soportar las altas temperaturas. “Hay ventiladores desde $50.000 hasta $420.000. Vendemos de todos los tamaños, desde 6 hasta 30 pulgadas”, añadió exhibiendo los electrodomésticos.
Justamente debajo de don Hernán, en el mismo edificio del Sanandresito se encuentra el local Margil. Allí también, entre otros electrodomésticos exhibidos, se destacan los apetecidos ventiladores.
“Acá las ventas de ventiladores aumentaron casi un 50%. Vendemos hasta 30 al día hasta para restaurantes y de empresas”, añadió Vanessa, una de las trabajadoras.
Mientras los ventiladores tiran una refrescante brisa, que contrasta con el infierno que a esa hora es la calle Pichincha, ella detalló que a raíz del auge hay ventiladores en promoción que se consiguen desde $60.000 y que se van en un santiamén.
“Ayer por ejemplo un solo cliente se llevó 10. Esta moda de los ventiladores es por el calor porque cuando estamos en invierno sí baja mucho la venta”, añadió.
“Santo grial” de los ventiladores
El “santo grial” de los ventiladores hoy en día es el famoso collar ventilador, una rareza traída de China que uno se pone en el cuello y va soplando de abajo hacia arriba. Buscándolo uno puede dar con interesantes locales, como Aquí Fue, en la bodega 518 del Centro Comercial Los Pioneros. Allí, al lado de la estación San Antonio, funciona esta distribuidora de importados que hoy despacha ventiladores pa' todo lado.
Vertell, un activo empleado, comentó que los famosos “collares” andan agotados, pero que se pueden conseguir entre $18.000 y $22.000 cuando hay existencias. “Los de cuellito sí los manejamos, lo que pasa es que se van de una. A la gente le encantan sobre todo para los viajes”, detalló.
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Eso sí, aprovechó para mostrar otros ventiladores portátiles y personales muy solicitados por estos días. Hay unos ideales para poner en el escritorio y hay otros que más parecen micrófonos y que en la calle y hasta en el metro dan un aura de cantantes a quienes los cargan. Estos dispositivos personales y portátiles se venden desde $9.500.
Al local llega una mujer que a duras penas puede hablar, como si el calor y la subida por las escalas le hubiera quitado el aire. Ya recuperado un poco el aliento, analiza con cierta experticia cada ventilador mostrado por Vertell abanicándose con ellos.
Natalia Palacio, también de Aquí Fue, explicó que las ventas están disparadas. De un pedido de 500 ventiladores que llegó al local esta semana solo le quedaban unos 120 que esperaba vender en pocos días.
“Estamos vendiendo entre 36 y 100 ventiladores al día. Las ventas se disparan los sábados y hasta turistas del país y del extranjero han venido a comprar. Y también hemos enviado pedidos que nos hacen hasta San Andrés y Casanare”, comentó ella mientras nosotros ni nos queremos imaginar el calor que debe estar haciendo en esas latitudes.
Los piden hasta de tierra fría
Otro sitio de parada obligada si se buscan ventiladores es la Casa Rosada. Pero no estamos hablando de la vivienda presidencial argentina, sino la edificación que queda en toda la calle 45, la Alhambra, con la carrera 50, Palacé. Allí queda Creafa, una tradicional distribuidora, muy solicitada por estos días.
Mientras la enorme cantidad de clientes revisan los productos, Efraín Alzate —un comerciante santuariano de los de toda la vida— saca un rato para explicar el auge de los ventiladores.
Alzate detalló que en vez de televisores por la víspera del mundial, lo que está vendiéndose hoy como guarapo helado en plena Avenida Oriental son los ventiladores, a raíz del “Gran Niño”, como lo llama él.
“Antes del verano vendíamos, póngale, unos 100 ventiladores al día. Hoy estamos vendiendo unos 1.000 diarios al por mayor y al detal. Estamos vendiendo ventiladores de base y de torre desde $40.000 hasta $500.000. Desde 16 pulgadas hasta 22 pulgadas. ¡Se nos están yendo hasta los enfriadores de aire y hasta las turbinas!”, añadió.
Don Efraín detalló que el auge por los ventiladores del Centro va más allá del Valle de Aburrá, pues hasta de Turbo le llegan pedidos e incluso desde más lejos. Tumaco y Buenaventura también aparecen en el mapa de pedidos.
“¿Y en Antioquia? Ah, eso mandamos pa' todo lado. Hasta donde hace frío nos están comprando. Nos han llegado pedidos de Donmatías, La Ceja y hasta Yarumal. ¡En todo lado está haciendo calor!”, agregó.
Hoy en día, en Creafa, el más solicitado es el ventilador de $80.000, muy popular sobre todo entre empleados —y aún más los de la Gobernación de Antioquia por los calores que están haciendo en la sede administrativa por estos días— por lo fácil de ponerlo en nocheros y escritorios.
“Otro muy pedido es este enfriador de $450.000 al que usted le echa 11 litros de agua y eso parece un aire acondicionado”, añadieron.
Frente a los ventiladores portátiles, grandes ausentes en los estantes de Creafa, don Efraín señaló que “de esos como los collarcitos no los vendo porque me parece que por el tema de la batería se dañan más fácil. Y yo prefiero vender productos con garantía y de buena calidad. Yo prefiero venderle a la gente cosas buenas, así sea una sola vez. Acá la gente puede venir con tranquilidad, que se responde por la calidad del producto”, añadió.
De acuerdo con los pronósticos climáticos del Ideam, existe una probabilidad del 61% de ocurrencia de El Niño entre mayo y julio de 2026 y superior al 90% desde septiembre, con una intensidad fuerte.
En otras palabras: esto no tiene reversa. Y la prueba está en que más de uno ya anda mirando cuánta plata tiene guardada en la alcancía para comprarse un ventilador.