Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud

Ocho días esperando el arreglo de una rótula, trasplantados que temen que el nuevo órgano se muera y medio millar de pacientes a la espera de ser remitidos a otros hospitales son el rostro de la crisis del sistema de salud en Antioquia.

  • Pacientes acostados en sillas metálicas o tirados en el suelo hacen parte del paisaje en los hospitales de Medellín este mes. FOTO Camilo Suárez
    Pacientes acostados en sillas metálicas o tirados en el suelo hacen parte del paisaje en los hospitales de Medellín este mes. FOTO Camilo Suárez
  • Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud
  • Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud
  • Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud
hace 1 hora
bookmark

La crisis que hoy embarga al sistema de salud tiene convertidas a las urgencias del Hospital General de Medellín en una especie de campo de refugiados. Al tratarse del principal hospital público de la ciudad, la institución se ha vuelto una de las últimas tablas de salvación de los pacientes afiliados a las EPS intervenidas por el Gobierno Nacional, a quienes cada vez más instituciones les cierran las puertas por problemas financieros.

Tras pasar más de dos días sentada en el suelo –no hay más cubículos ni habitaciones disponibles para acomodar pacientes– Juliana Janeth Gómez explicaba que habían llegado desde El Carmen de Viboral acompañando a su hija.

En contexto: “Vi gente durmiendo en el suelo con cartones”: así se vive crisis en urgencias al 120% en Medellín

“El jueves pasado, o sea, ya hace 8 días, ella tuvo un accidente practicando deporte. Se luxó una rodilla, la rótula. No hubo forma de acomodarla”, explicó la madre, señalando a la joven recostada en una camilla que tuvieron que acomodar en el suelo.

Aunque tras la lesión la joven fue internada en el hospital de El Carmen, en donde fue valorada por profesionales que calmaron el dolor, estos le explicaron que su caso demandaba que la viera un especialista.

Ahí empezó el calvario, dado que su hija está afiliada a Nueva EPS y durante varios días estuvo en un limbo administrativo para ser trasladada a otro hospital.

Si bien en condiciones normales, un caso de este tipo sería remitido a Rionegro, en donde tienen sede varias instituciones con un alto nivel de complejidad, la deportista no fue recibida por ninguna.

“Como son clínicas privadas, ellos se pueden dar el lujo de decir que la cirugía no era prioritaria. Entonces, como la niña no se podía mover, nos tocó esperar”, narró Gómez.

La disyuntiva para la familia fue esperar a que la remisión fuera aprobada en otra institución o firmar un alta voluntaria y buscar por cuenta propia atención, con el riesgo de peregrinar por todo el Oriente o el Aburrá en busca de un hospital que sí los recibiera aun siendo de la Nueva EPS.

Durante esa espera, fue el Hospital General de Medellín el que le abrió las puertas sin problemas, pese a tener una deuda de $48.000 millones con Nueva EPS, según datos presentados por la Alcaldía de Medellín el pasado 13 de abril.

A pesar del alivio por la revisión, a Gómez y a su hija les tocó vivir en carne propia la sobreocupación de las salas de urgencias en Medellín, que según los promedios de la Alcaldía ha oscilado en los últimos meses en porcentajes de entre el 150% y el 250%.

Juliana aclara que los médicos han estado muy pendientes de su hija y de los demás pacientes, pero ante el colapso de la red están haciendo lo que pueden y priorizan los casos más críticos.

Lea también: Caos en remisión de pacientes en Antioquia: más de 500 están varados en hospitales

“Le formularon unos exámenes y apenas se los están haciendo. También le dijeron que el tiempo de espera puede ser de cinco o seis días, porque están totalmente colapsados. Es muy duro, porque me ha tocado ver casos peores que el de ella”, agregó.

A pocas sillas de distancia de Juliana, Jhon Jairo Ríos ajustaba también tres días recostado en una fila de sillas metálicas a manera de camilla improvisada.

“Los médicos están muy pendientes de mi caso. Me dicen que tengo que tener un poco de paciencia porque la capacidad instalada de camas está ya copada, entonces hay que esperar a que desocupen una”, explicó. “Con los médicos me ha ido muy bien, los ortopedistas y las enfermeras muy pendientes. Lo malo es que la capacidad está súper saturada”, aclaró.

Durante sus tres días de espera, Jhon Jairo, afiliado a Savia Salud, explicó que la congestión había sido mucho más intensa en otros momentos de la semana, generando que muchos pacientes optaran por acomodarse directamente en el piso para aguantar los largos tiempos de atención.

El colapso de los servicios de urgencias no solo se ha vuelto parte del paisaje diario en el Hospital General de Medellín, sino en toda la red pública y privada del departamento.

Esta semana, los datos de la Secretaría de Salud de Antioquia daban cuenta de que la situación era crítica en las urgencias del Hospital San Vicente Fundación, que el pasado martes alcanzó un 215% de ocupación; el Hospital Pablo Tobón Uribe, que alcanzó un 139% en ese mismo reporte; y varias unidades hospitalarias de la red de Metrosalud, como las ubicadas en Castilla (170%), Belén (154%), San Cristóbal (188%) y Santa Cruz (142%), entre muchas otras.

Si bien la mayor parte de la capacidad y la atención especializada está concentrada en el Valle de Aburrá, muchos otros hospitales de Antioquia estaban pasando por la misma situación.

De acuerdo con los datos del pasado martes, instituciones como el Hospital Francisco Valderrama de Turbo habían alcanzado una sobreocupación del 326%, la Clínica Panamericana de Apartadó había llegado al 167% y el Hospital San Juan de Dios de Santa Fe de Antioquia al 157%.

Más frentes críticos

Al tiempo que Medellín declaró la emergencia hospitalaria, la Secretaría de Salud de Antioquia advirtió estar en proceso de declarar la alerta naranja hospitalaria, una figura que se emplea para que las autoridades distribuyan de forma más ágil a los pacientes en los diferentes hospitales y agilizar la atención de los casos más delicados.

El miércoles, la Gobernación denunció además que los problemas en el sistema también incluyen un represamiento de pacientes que estaban esperando a ser remitidos a otras instituciones.

Según un reporte entregado el pasado 15 de abril, en todo el departamento había por lo menos 510 pacientes en el limbo administrativo, esperando el aval de sus EPS para ser trasladados a otros hospitales. En su mayoría –el 69%– se trataba de afiliados a las promotoras intervenidas por el Gobierno Nacional.

Siga leyendo: Medellín perdió 200 camas para atender partos en los últimos 15 años

De acuerdo con ese corte de cuentas, de ese total de 510 pacientes, 192 correspondían a afiliados de Nueva EPS y 161 de Savia Salud.

De igual forma, la Secretaría de Salud emitió varias alertas específicas que recayeron sobre Nueva EPS, que se ha convertido en el último año en el centro de preocupaciones de los líderes del sector de la salud.

Una de las más importantes consistió en que tan solo durante el primer año de la intervención, es decir, entre 2024 y 2025, el indicador de cumplimiento en acceso de salud se desplomó, pasando del 60% en ese primer año a tan solo 20% el año pasado.

“Podemos hablar, por ejemplo, que en el año 2024 tenía la Nueva EPS un cumplimiento del 60% en un indicador fundamental como es el acceso. Hoy solo 20 de cada 100 pacientes de la Nueva EPS están teniendo el acceso a los servicios de salud”, dijo el secretario de Salud encargado de Antioquia, Diego Alejandro Villa Valderrama, quien además advirtió que solo uno de cada cinco pacientes en el departamento afiliados a esa EPS está siendo atendido de forma oportuna.

No despachan fórmulas

Otra alerta emitida por la Secretaría de Salud consistió en la agudización de los problemas para la entrega de medicamentos en la Nueva EPS, un problema de gran envergadura si se recuerda que solamente en el departamento esa promotora tiene cerca de 990.000 afiliados, siendo la tercera más grande.

De acuerdo con los datos de esa dependencia de la Gobernación, de los 125 municipios que hacen parte del departamento, solamente 20 tendrían en ese momento contrato vigente para la entrega de fármacos, lo que ha puesto en especial riesgo a pacientes con cuadros muy complejos.

Gustavo Adolfo Campillo Orozco, presidente de la fundación Rasa (Red de Apoyo Social de Antioquia) y vocero de la organización Pacientes Colombia, denunció por ejemplo que esas trabas en la entrega de medicamentos se han traducido en riesgos para pacientes que acaban de ser beneficiarios de un trasplante de órganos, así como para pacientes que padecen enfermedades huérfanas.

“Pacientes trasplantados que tenían 20 años de un trasplante, que vivían en una condición de calidad de vida muy valiosa, están perdiendo el órgano trasplantado por los retrasos en la entrega de medicamentos. La mayoría hicieron parte de una lista para poder acceder al trasplante, que puede demorarse dos a tres años, pero el órgano pueden perderlo en un mes porque no le suministraron los medicamentos. Esto a nivel de humanidad es sumamente cruel”, cuestionó Campillo.

Para sortear la crisis en la entrega de medicamentos, muchos pacientes han optado por unirse a través de redes de apoyo, en las que sin ningún costo se comparten medicamentos y se ayudan entre sí.

Es el caso de Fernando Andrés Giraldo Villada, quien fue diagnosticado con síndrome de Eisenmenger y desde hace ocho meses no recibe medicamentos por parte de la Nueva EPS.

Pese a que tener los fármacos a tiempo es una cuestión de vida o muerte, Giraldo señaló que desde hace ocho meses no volvió a recibir su fórmula.

“Soy un paciente que debe estar medicado las 24 horas, con oxígeno las 24 horas”, explicó Giraldo, señalando que ya ni siquiera el oxígeno le está llegando a su casa.

“Estoy teniendo problemas con la Nueva EPS desde hace más de 8 meses. En el mes de noviembre caí a la unidad de cuidados intensivos, grave, prácticamente ya muerto. Me salvaron la vida y debo estar tomando medicamentos que son de alto costo y la EPS no me los ha querido entregar”, denunció.

Aunque, acostumbrado a los traumatismos para la entrega de medicamentos, Giraldo ya aprendió cómo gestionar tutelas para que le cumplan con su medicación, pero señaló que desde el año pasado ya ni siquiera esas acciones sirven para que la EPS cumpla con su obligación.

“Hace siete días estuve allá pidiéndoles la autorización y los medicamentos y me dicen que no me los van a entregar ni con tutelas, ni con desacatos, ni con nada. Entonces, no sé ya más qué hacer”, dijo.

Otro ente que ha alertado sobre el crecimiento de las acciones de tutela e incidentes por desacato asociados a la entrega de medicamentos, y en general por el acceso a la salud, ha sido la Personería de Medellín, que precisó que tan solo en lo que va de este año, con corte a este 17 de abril, ya se habían tramitado 3.916 acciones de tutela relacionadas con EPS.

En la capital antioqueña, las dos EPS con más tutelas eran Savia Salud con 1.493 tutelas, Nueva EPS con 944, EPS Sura con 720 tutelas, Salud Total con 251 y Coosalud con 176.

Tan solo entre Nueva EPS y Savia Salud se concentraban casi el 73% de los incidentes por desacato, la primera con 518 y la segunda con 479.

Bajo ese panorama, Elkin Eduardo Gallego Giraldo, personero delegado para los Derechos Humanos y la Generación del Conocimiento, planteó que ese volumen de tutelas confirma que miles de personas han debido acudir a mecanismos legales para obtener atención, medicamentos, procedimientos, autorizaciones o servicios que deberían ser garantizados de manera oportuna.

“Más preocupante aún es el comportamiento de los incidentes de desacato, porque estos reflejan escenarios en los que no solo existe una vulneración inicial del derecho, sino también dificultades posteriores en el cumplimiento de las órdenes emitidas por los jueces. En otras palabras, el desacato revela un nivel más crítico de la problemática: la persistencia de barreras incluso después de que la justicia ha intervenido para proteger a los usuarios”, alertó.

Historias de tres pacientes afectados

“Acá estoy sin el oxígeno y Las pastillas ya se me están acabando”

Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud

Fernando Andrés Giraldo fue diagnosticado con síndrome de Eisenmenger, una afección poco común que lo obliga a tomar permanentemente medicamentos como Macitentan, Sildenafil, una provisión permanente de oxígeno, entre muchos otros. Vive en el municipio de Santa Bárbara, en la subregión del Suroeste antioqueño, y desde hace ocho meses la Nueva EPS no le volvió a entregar sus medicamentos.

Gracias a la fundación Tejido Azul, que funciona como una red de apoyo entre pacientes, ha logrado conseguir parte de los medicamentos que necesita, pero advierte que desde la misma EPS algunos asesores le han dicho que las tutelas ya no tienen efecto para que le entreguen sus fórmulas médicas.

“En este momento yo ya estoy sintiendo que en unos 8 o 15 días voy a parar a la unidad de cuidados intensivos, porque yo sé cómo es mi cuerpo y cómo reacciona. En este momento ya estoy presentando un dolor muy fuerte en mi piel por falta de todos esos medicamentos. No es justo, yo soy pensionado y a mí cada mes, quiera o no quiera, me sacan la plata para la salud”, denunció.

Esperó siete días sentada en una silla metálica afuera de sala de urgencias

Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud

Doña María, una paciente de 69 años con diabetes tipo 2, insulinodependiente, tuvo una crisis de salud y entró un viernes de enero a las urgencias de un hospital de Rionegro. La sentaron en una silla metálica a esperar ingreso a hospitalización. Desde ese momento le advirtieron que la espera podría ser de hasta 72 horas, por la sobreocupación y la alta demanda. Fueron siete días.

“A la espera de mi mamá se sumaron personas que, de la misma manera, llegaron a la fila interminable y casi indolente, indolente porque solo el paciente y su familia sabe lo que significa”, contó su hijo. Y añadió: “Es inhumano lo que tiene que vivir una persona y familia para una atención en salud. Son días y noches, no de vacaciones, sí de padecimiento”. Fue hospitalizada al séptimo día, superó la crisis y salió. Luego volvió a una revisión 15 días después y le dijeron que se tenía que volver a hospitalizar, pero haciendo la fila desde cero nuevamente. Fueron tres noches y cuatro días, otra vez afuera en urgencias. “Mi mamá, junto con otras personas, estuvieron a las afueras de un hospital, esperando con una migaja de dignidad que puedan ser atendidas, buscando sobrevivir en un país donde enfermarse parece estar prohibido”, concluyó.

Juliana llevaba dos días con su hija esperando en urgencias

Los dramas que viven pacientes paisas por desplome de la salud

La hija de Juliana Janeth Gómez sufrió una luxación de su rótula mientras practicaba deporte en El Carmen de Viboral y estuvo casi seis días a la espera de ser remitida en medio del caos que hoy embarga a los pacientes afiliados a la Nueva EPS.

Aunque buscaron atención inmediata, en el hospital de ese municipio del Oriente antioqueño le señalaron que su hija debía ser revisada por un especialista. Sin embargo, los tiempos de atención se han extendido tanto en el sistema de salud del departamento que la lesión fue avanzando.

“Empezamos sin una remisión de la EPS, entonces no íbamos a ir con la niña a voltear de hospital en hospital. Había que esperar a que saliera la remisión. Cuando le salió la remisión, la ruptura de la rodilla ya se había producido del todo”, explicó la madre, quien llevaba dos días sentada en el suelo acompañando a su hija en una camilla ubicada en un pasillo del Hospital General de Medellín.

“De las veces que hemos preguntado por pasar a una habitación, nos dicen que hay que esperar porque todo está colapsado, que no hay cubículos y no hay habitaciones en el momento”, narró.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos