El presidente Gustavo Petro aceptó la renuncia de Cielo Rusinque como superintendente de Industria y Comercio, tras un fallo que concluyó que no cumplía con los requisitos legales al momento de su nombramiento.
La renuncia de Rusinque se produjo el mismo día en que el Consejo de Estado dejó sin efecto su designación.
Para ocupar el cargo de manera provisional, el Gobierno, a través del Ministerio de Comercio, nombró como superintendente encargado a Diego Solano, quien se desempeñaba como jefe de asesores y era considerado una de las personas más cercanas a Rusinque dentro de la entidad.
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