Colombia dio un paso histórico en materia científica y regulatoria con la aprobación de la primera Ley Nuclear del país, denominada “Átomos para la Vida”, que crea un marco institucional para el uso pacífico de las tecnologías nucleares y establece la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) como autoridad técnica encargada de regular, supervisar y controlar las actividades relacionadas con materiales radiactivos.
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Con esta legislación, el país busca fortalecer un sector que actualmente genera cerca de 45.000 empleos, aporta el 0,25 % del Producto Interno Bruto (PIB) —equivalente a $3,6 billones anuales— y que, según las proyecciones del sector, podría duplicar su impacto económico en los próximos cinco años.
La apuesta también pretende consolidar el papel de las tecnologías nucleares en áreas estratégicas como la medicina, la industria y la investigación ambiental, posicionándolas como un motor de competitividad regional y sentando las bases para una eventual incorporación de la energía nuclear a la matriz energética del país.
¿Qué sigue?
La puesta en marcha de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear será una de las primeras tareas tras la aprobación de la ley. Según Camilo Prieto, director general de la Red Nuclear Colombiana, la nueva entidad asumirá la regulación, supervisión y control de las actividades relacionadas con materiales radiactivos, concentrando en un organismo independiente funciones que hasta ahora estaban distribuidas entre diferentes entidades del Estado.
Después, el Gobierno deberá elaborar una hoja de ruta y el Plan Nacional de Energía Nuclear (NEPIO), documento que definirá el desarrollo del sector.
No habrá centrales nucleares
Cabe anotar que la aprobación de la Ley Nuclear no significa que Colombia vaya a construir plantas nucleares en el corto plazo. La norma establece el marco jurídico e institucional para desarrollar capacidades en el sector, pero no autoriza la construcción de centrales nucleares.
Así lo explicó el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, quien señaló que la legislación permite al país evaluar, en el futuro, distintas aplicaciones de la tecnología nuclear, incluida la generación de electricidad, si así lo decide.
No obstante, Acosta considera que la ley pudo haber sido más ambiciosa. A su juicio, después de décadas de moratoria provocadas por los accidentes de Chernóbil y Fukushima, la energía nuclear ha recuperado protagonismo gracias al desarrollo de los reactores modulares pequeños (SMR), cuya tecnología reduce significativamente los riesgos asociados a la radiactividad.
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En ese contexto, el exministro sostuvo que impulsar esta fuente energética debería convertirse en una prioridad para el próximo Gobierno, ya que contribuiría a diversificar la matriz energética colombiana y fortalecer su resiliencia frente a los efectos del cambio climático.
¿Nuevo reactor nuclear?
Colombia posee un reactor nuclear desde 1965, operado por el Servicio Geológico Colombiano en Bogotá. Sin embargo, se trata de un reactor de investigación cuya capacidad está limitada a actividades académicas y científicas.
Actualmente, el país es el único de América Latina que, pese a contar con una instalación de este tipo, no produce radioisótopos destinados a procedimientos médicos o aplicaciones industriales, una situación que la nueva legislación busca comenzar a revertir mediante el fortalecimiento de las capacidades técnicas.
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En el largo plazo, el Plan Energético Nacional prevé la instalación de aproximadamente seis reactores modulares pequeños (SMR), con una capacidad cercana a 300 megavatios cada uno, para alcanzar 1,8 GW de generación nuclear en 2052.
No obstante, cualquier proyecto dependerá de la preparación institucional, el desarrollo del talento humano, la disponibilidad de recursos financieros y el cumplimiento de estrictos criterios de seguridad.
Sobre este último aspecto, Prieto enfatizó que los futuros reactores deberán ubicarse únicamente en zonas donde el Estado ejerza un control territorial efectivo, por razones de seguridad tecnológica y física, descartando por ahora regiones como la Amazonía.
Generar nucleoelectricidad tomaría hasta 15 años
Aun si el país decidiera avanzar hacia la generación de electricidad con energía nuclear, se trataría de un proceso de largo plazo. El desarrollo de esta industria requerirá varios años de planificación, formación de talento, fortalecimiento institucional y construcción de infraestructura.
Aunque Colombia cuenta con 61 años de experiencia gracias a su reactor de investigación, el país aún no dispone del talento humano, la infraestructura técnica ni las capacidades institucionales necesarias para implementar la nucleoelectricidad.
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Las estimaciones indican que serán necesarios entre 10 y 15 años para formar personal especializado, fortalecer las capacidades técnicas y comenzar eventualmente a incorporar los primeros electrones provenientes de energía nuclear al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Paralelamente, será necesario construir una licencia social mediante procesos de información técnica transparente que permitan responder a las inquietudes ciudadanas y combatir la desinformación sobre esta tecnología.
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