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Corea del Centro

La inteligencia política no consiste en ubicarse siempre en la mitad; si así fuera todo sería muy fácil: no tocaría escoger entre apoyar a Corea del Norte o a Corea del Sur, lo correcto sería declararse habitante de Corea del Centro.

hace 2 horas
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  • Corea del Centro

Por Juan Mario Giraldo Riascos - @juanmgiraldor

En su legendario libro “Un conflicto de visiones” el economista estadounidense Thomas Sowell planteó una distinción entre prudencia y moderación que me parece bastante justa para evaluar el comportamiento del centro político frente a los excesos antidemocráticos de la izquierda colombiana. El momento no podría ser más propicio para recordarla: antes de elecciones, el centrismo bienpensante presentaba al candidato del Pacto Histórico como la opción más democrática para el país; ahora que sus dirigentes desconocen los resultados e intentan instalar una narrativa de fraude, los “defensores de las instituciones” guardan un silencio desconcertante que contrasta con su prédica histórica sobre la importancia de dar ejemplo.

Una pista para entender este comportamiento está en la aguda distinción sowelliana. Según él, la prudencia es un asunto mucho más importante, pues implica “el cuidadoso sopesar de las disyuntivas” y requiere entendimiento. La moderación, por su parte, es un asunto unidimensional, solo cuestión de más o de menos. El prudente examina los hechos, reconoce los peligros y toma partido cuando las circunstancias lo exigen. El moderado, en cambio, se refugia en las formas y evita participar de un escenario en el que pueda ser juzgado. Su principal preocupación no es comprender qué ocurre, sino evitar que alguien pueda acusarlo de estar en uno de los extremos.

Esta confusión de prudencia con moderación inhibe el sistema inmune de la sociedad facilitándole el camino a políticos sin escrúpulos que no operan bajo las reglas del debate honesto. El mejor ejemplo se vio con el sistema de salud, el cual fue “reformado” por el petrismo sin pasar por el congreso estatizándolo vía Superintendencia. A este inédito movimiento propio de un pandillero se opuso la voz de unos pocos expertos valientes que señalaron, con tono escolar y decente, que las intervenciones destrozarían buena parte del sistema cobrando decenas de miles de vidas en los próximos años.

El problema del centro colombiano no es, entonces, un exceso de prudencia, sino la falta de conciencia sobre cuándo poner en pausa la moderación. La máxima bogotana según la cual no hay nada más parecido a un sabio que un bobo callado tal vez sirva para renovar la importancia del coraje en el debate de ideas y para recordarnos que el equilibrismo a ultranza y la apología desmesurada del diálogo son formas elegantes de cobardía. La inteligencia política no consiste en ubicarse siempre en la mitad; si así fuera todo sería muy fácil: no tocaría escoger entre apoyar a Corea del Norte o a Corea del Sur, pues lo correcto sería declararse habitante de Corea del Centro.

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