Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

El sismo

Lo que le faltaba a Colombia: que la naturaleza venga a cobrarle a una Nación que creía que con Petro y sus desastres había expiado las culpas.

hace 3 horas
bookmark
  • El sismo

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Ya empezaba Abelardo a despachar cuando a las pocas horas se vino un terremoto que dejó cerca de 300 muertos, casi 200 desaparecidos y cientos de casas y edificios destruidos. La tragedia fue devastadora. Hizo recordar los duros versos del escéptico poeta peruano César Vallejo: “Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! / Golpes como el odio de Dios”.

El país y la comunidad internacional han acudido a brindar ayuda. La solidaridad de los colombianos ha sido ejemplar. Las imágenes de dolor, angustia, impotencia son imborrables. Rescatistas colombianos y foráneos han dado muestras de valor y entereza. No han ahorrado esfuerzo alguno por transformar agonías en vidas, luchando en un teatro compuesto por cuadros salidos de una pesadilla, con rostros que imploraban milagros al pie de las ruinas. Algún pintor surrealista no lo hubiera podido interpretar mejor en el lienzo.

Por los efectos del cimbronazo, De la Espriella tuvo que cambiar de escenario. El hombre propone y la fuerza de la naturaleza dispone. Entró a diferir lo no urgente para concentrarse en lo inaplazable. Con el agravante de que se encuentra con una situación fiscal confinada en cuidados intensivos, como sobreviviente del terremoto Petro. Cálculos preliminares estiman en $30 billones el valor de la reconstrucción nacional, cuando apenas los aportes de grandes empresarios y organismos multilaterales llegan al medio billón de pesos. Como medida de emergencia se ha sugerido echar mano de buena parte de los $16 billones del Sistema General de Regalías.

En momentos de dificultades es cuando se mide la carnadura del gobernante. Que sepa convocar, recaudar, planear y ejecutar como símbolo institucional de unidad nacional. Que programe, construya y exija transparencia y rigor, como atributos con los que se levantó sobre sus ruinas Armenia en 1999, cuando otro terremoto la sepultó. Que lo haga con los pies puestos sobre la tierra, por temblorosa que esta sea. Frente a los imprevistos, frente a las circunstancias cambiantes, es donde se conoce el estadista, el que sabe –a la manera churchilliana– conducir a su pueblo en medio de la perplejidad y la adversidad. Y Abelardo, dentro de su teatralidad, ha demostrado hasta ahora coraje y liderazgo.

Hay ciertos fenómenos de la naturaleza que son inevitables. Pero sus efectos catastróficos pueden ser mitigados, aún previsibles y más aún maniobrables, si se hace con idoneidad y probidad, con una severa aplicación de las disposiciones sismorresistentes para construir edificios y viviendas, norma que pide a gritos una actualización para que no se quede anclada en el anacronismo. Vale recordar que la mitad de la infraestructura colombiana es más antigua que la norma expedida hace 16 años.

Lo que le faltaba a Colombia y al nuevo Gobierno: que después de sufrir cuatro años de sismos y cismas laicos bajo el mandato más corrupto, negligente y de mayores escándalos en el manejo de la cosa pública registrado en las últimas décadas, la naturaleza venga a cobrarle a una Nación que creía que con Petro y sus desastres había expiado todas las culpas de su mala vida pasada.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD