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La cultura y el turismo no son sectores aislados, sino una red que construye con el territorio para mejorar la calidad de vida de las personas.
Por Juliana Velásquez Rodríguez - opinion@elcolombiano.com.co
El turismo es un fenómeno emergente que llegó para quedarse, y que en Medellín y Antioquia acogemos con una mirada de posibilidad, con la disposición de aprender del mundo y sumar nuestras características únicas que lo convierten en una palanca de desarrollo sostenible para nuestra región. Solo en 2025, en Medellín recibimos a 2.1 millones de visitantes, según el Sistema de Información Turística, SIT. El turismo es más que un “boom”, es un renglón creciente de la economía que se convierte en propósito colectivo. El propósito de nuestro proyecto de futuro y de todas las instituciones que lo componen es convertir el boom en constante historia de éxito sostenido.
Con ese propósito, tuvimos la oportunidad de visitar Nantes y Burdeos, en una misión técnica de exploración por invitación del Instituto Francés de Colombia y la Fundación Compás Urbano, para aprender de innovación territorial, turismo cultural y comunitario, promoción de destino y gobernanza turística; visita que nos reafirmó algo que ya nos dicen los datos en nuestro proyecto de futuro sobre el turismo de Medellín y Antioquia: el turista internacional, que es el 58.7% de nuestros visitantes, se queda más, gasta más y regresa más.
El viaje es Antioquia, su historia y su gente. Y en este viaje nos unimos muchas instituciones públicas y privadas, con el fin de diseñar un modelo de turismo, un sueño en forma de estrategia colectiva, que además de generar desarrollo económico, propicie desarrollo social y ambiental de nuestros territorios, un turismo sostenible y perdurable que transforme la percepción del turista y atraiga nuevos visitantes.
Ciudades como las que visitamos en la Misión, entienden que la cultura y el turismo no son sectores aislados, sino una red que construye con el territorio para mejorar la calidad de vida de las personas. El caso de Nantes es ejemplar: la ciudad ha logrado que el arte en el espacio público y los eventos culturales anuales se conviertan en un orgullo local y un atractivo turístico, transformando la ciudad y generando contenido nuevo constantemente. En Medellín transitamos el mismo camino: solo este fin de semana, el concierto de Ryan Castro dejó una derrama económica cercana a los 7 millones de dólares, con 50 mil asistentes, de los cuales más de 22 mil fueron visitantes. Turismo y entretenimiento de la mano de nuestra industria musical.
Y en el caso de Antioquia, nace la gran oportunidad. Francia concibe el patrimonio como un motor dinámico para el desarrollo territorial, integrando vivienda, comercio, turismo y participación ciudadana. Imaginemos juntos este viaje por el mar de Urabá, el patrimonio de Jericó, Jardín y Santa Fe de Antioquia; los charcos de San Rafael, San Carlos y Cocorná o la tradición artesanal de Rionegro, La Ceja y El Carmen, entre muchas otras opciones. Un viaje por Antioquia con el sello de la naturaleza y la cultura.
El futuro de los territorios se escribe con relatos, y en Medellín y Antioquia lo tenemos claro: En Medellín no se observa la historia, se participa en ella. Nuestra marca es la resiliencia. Y en Antioquia, el patrimonio y la naturaleza son una ventaja competitiva única. Tenemos en nuestras manos el control de la historia propia para construir, desde hoy, el destino que imaginamos. El viaje de Antioquia.