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¡Paloma: orden para
que Colombia vuele!
Por Luis Guillermo Vélez Álvarez - opinion@elcolombiano.com.co
La victoria de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia marca, ahora sí, el inicio de la campaña presidencial de 2026, con los candidatos que de verdad representan las opciones que se juega Colombia.
Hoy, en Colombia, la propiedad y la libre iniciativa privadas, la libertad laboral y de contratar trabajadores, la libertad de ahorrar y la libre intermediación financiera, la libertad de elegir el aseguramiento en salud, la libertad de escoger el sistema de ahorro pensional, la independencia de los jueces, la autonomía de los órganos de control, la libertad de prensa y la independencia del Banco de la Republica están bajo ataque. El gobierno de Petro emprendió la obra de destrucción de todo eso y un heredero de su proyecto político - el socialismo del siglo XXI – continuaría ese proceso de forma más contundente y acelerada.
Por ello, la victoria de Paloma Valencia es, más que el triunfo de una candidatura dentro de una coalición, la señal de que una gran mayoría de ciudadanos quiere el orden, la firmeza y el corazón solidario que Paloma ha puesto como divisa de su campaña.
Hoy, quienes participaron en esta contienda —con propuestas distintas y matices propios— comparten una responsabilidad común: construir una alternativa sólida, coherente y mayoritaria para el País. La victoria de Paloma debe ser entendida como la victoria de una causa más amplia, no como la afirmación excluyente de una facción.
Colombia atraviesa un momento delicado. El deterioro de la seguridad, la incertidumbre económica y el desgaste institucional han creado una sensación de deriva. En ese contexto, el eje movilizador de esta nueva etapa debe ser la afirmación de la enseña de nuestro escudo: libertad y orden, que permitan que la Nación vuelva a despegar. Libertad y orden para que Colombia vuele.
Volar significa crecer, generar empleo, atraer inversión y ofrecer oportunidades reales a los jóvenes, a las mujeres, a las nuevas generaciones. Pero ningún país despega desde el caos. Se necesita seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y autoridad legítima en todo el territorio. El orden no es autoritarismo; es la condición de la libertad. Sin reglas claras no hay emprendimiento; sin instituciones sólidas no hay confianza; sin seguridad no hay prosperidad.
En Italia, Giorgia Meloni logró transformar una victoria partidista en un mandato de estabilidad. En Madrid, Isabel Díaz Ayuso convirtió su liderazgo en un punto de encuentro para amplios sectores sociales. En ambos casos, el éxito no radicó únicamente en la firmeza doctrinal, sino en la capacidad de sumar voluntades después de la contienda.
La victoria del 8 de marzo es un punto de partida. A partir de hoy, la campaña debe ampliarse más allá de su base natural. Debe convocar a independientes, a sectores productivos, a jóvenes que quieren oportunidades y a ciudadanos moderados que, sin ser militantes, desean estabilidad y futuro. El reto es convertir el entusiasmo de la consulta en mayoría nacional para enterrar de una vez por toda la amenaza del neocomunismo corrupto y criminal venciendo con Paloma en primera vuelta.