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Por Rubén Darío Barrientos G. - opinion@elcolombiano.com.co

La IA piensa. ¿Usted qué hace?

La IA debe ser una herramienta, un apoyo, un segundo par de ojos, un aliado y nunca una licencia para dejar de pensar.

hace 10 horas
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Por Rubén Darío Barrientos G. - opinion@elcolombiano.com.co

La inteligencia artificial —uno de los más grandes hitos de la humanidad— aterrizó para ayudarnos a pensar mejor, trabajar más rápido y hacer más eficientes nuestras tareas. Pero empieza a aparecer una paradoja sombría: una herramienta creada para potenciar nuestras capacidades puede terminar atrofiándolas. El problema no es la inteligencia artificial. El problema es cuando dejamos de utilizarla como herramienta y comenzamos a emplearla como sustituto de nuestro propio cerebro. Hogaño, hay un fenómeno todavía más preocupante: personas que ya no son capaces de redactar una felicitación, un pésame, un agradecimiento, un discurso, una solicitud, una invitación, una reflexión o una respuesta amable sin acudir a la inteligencia artificial.

También están quienes han convertido la IA en una especie de empleado personal de tiempo completo. No escriben un correo sin preguntarle qué decir; no elaboran un informe sin que la máquina lo redacte; no preparan una reunión sin pedirle los argumentos; no hacen una propuesta sin delegarle primero el trabajo. Algunos profesionales pierden algo que ninguna tecnología debería escamotearles: capacidad de pensar y producir por sí mismos. Es fehaciente que existe una diferencia colosal entre usar la IA y depender de la IA.

Ya hay trabajadores que descaradamente presentan descargos elaborados íntegramente por IA. Y se les olvida que los descargos no son un concurso de literatura sino la oportunidad para que el trabajador dé su propia versión de unos hechos. La IA jamás puede reemplazar la narrativa de lo que ocurrió. Hay quienes producen columnas completas con IA, sin aportar una sola idea propia. Es posible que la producción sea de gran factura, pero un artículo sin pensamiento propio se torna en un tramposo producto. ¿Dónde queda el magín del articulista?

En febrero de 2026, la Corte Suprema de Justicia sancionó con 15 salarios mínimos a un abogado que sustentó un recurso extraordinario con jurisprudencia inexistente. El abogado había citado decisiones que no aparecían en archivos oficiales. Cuando la Corte le advirtió el problema, intentó enmendarlo, pero el nuevo escrito incorporó cuatro sentencias inexistentes adicionales y alteró el sustrato de otra norma procesal. Finalmente confesó que el contenido provenía de una herramienta de IA y que no había sido verificado. Lo importante de esta cuestión no es que la Corte haya prohibido utilizar IA. No lo hizo. Lo que sancionó fue presentar como verdaderas sentencias que no existen y normas cuyo texto había sido alterado, sin cumplir el deber profesional de comprobarlas.

Jorge Eliécer Laverde, nuevo contralor general, afirmó que utilizará IA para detectar corrupción antes del pago de contratos y así acelerar recuperación del recurso público. Válido. El nuevo gobierno indicó que utilizará la IA junto con drones, para fortalecer la vigilancia y la lucha contra las estructuras criminales. Legítimo. Se informó que el municipio de Medellín incorporó una plataforma basada en IA para mejorar la atención de emergencias viales, y así ganar en activación de respuesta. Pertinente. MinTic impulsa IA para transformar el Estado y mejorar servicios públicos. Eficaz.

La IA debe ser una herramienta, un apoyo, un segundo par de ojos, un elemento para ajustar y mejorar, un aliado, un complemento y nunca una licencia para dejar de pensar. Menos aún, un puente para enseñarnos a tener criterio.

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