Para ganar en autoestima hay que remar y remar en ella durante el transcurso de la vida. En la infancia son los padres o acudientes quienes enseñan a sus hijos a crecer en autoseguridad y autoconfianza, a que crean en sí mismos, a que se quieran mucho.
La lactancia y suplir necesidades básicas como cambiar un pañal y proteger del frío, les da a los bebés herramientas elementales para empezar a construir su propia estima en referencia a su relación con los demás, en lo que ven y aprenden. El tiempo pasa, llega la etapa escolar, época en la que el niño tiene su primera socialización con personas distintas a su núcleo familiar, comenzando a reforzar lo que aprendió en casa: hace sus primeros amigos, establece vínculos con sus maestros y vive situaciones...