El tiempo parece avanzar cada vez más rápido y, en ocasiones, surge la sensación de que aquello que una persona estudió o la profesión a la que dedicó años de preparación no siempre tiene el mismo alcance o reconocimiento que el que hoy puede tener un creador de contenido (influencer).
Lo cierto es que los trabajos y las formas de ejercerlos han cambiado con cada etapa de la historia. Desde la Revolución Industrial hasta la actualidad, la humanidad ha transitado hacia un mundo digitalizado.
En medio de esta transformación, se crea un fenómeno que ha llevado a las empresas y a la sociedad a replantearse la manera en que se entiende el empleo: el crecimiento (casi saturación) de los creadores de contenido. Para muchos jóvenes, convertirse en influencer representa una opción atractiva frente al camino tradicional de cursar una carrera universitaria durante cinco u ocho años.
Una de las razones detrás de esta tendencia es la posibilidad de alcanzar mayor independencia a través de las redes sociales: trabajar desde cualquier lugar, construir una comunidad propia, crear contenido sobre diferentes temas y generar ingresos a partir de sus publicaciones.
Las posibilidades son amplias y abarcan áreas como viajes, gastronomía, entretenimiento e incluso formatos como el ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma -Autonomous Sensory Meridian Response-).
Ser influencer representa para ellos una ruta distinta a la de una carrera universitaria, la misma que implica solicitar un préstamo para estudiar, asistir a un campus, dedicar largas jornadas de preparación, trasnochar para presentar un trabajo de grado y luego enfrentarse al mercado laboral en busca de oportunidades.
No siempre resulta fácil encontrar un empleo acorde con la carrera que se estudió... esa realidad puede generar frustración y llevar a muchas personas a buscar alternativas que les permitan obtener un sustento con herramientas tan accesibles como un celular.
Un estudio publicado por la agencia SmartPR reveló que el 74,5 % de los jóvenes colombianos encuentra dificultades para emprender en el país. El 52 % manifestó sentirse inconforme con el salario que recibe en su trabajo actual y el 81 % expresó que le gustaría trabajar en el extranjero.
Por otro lado, el 47,7 % de los jóvenes también consideran atractiva la posibilidad de convertirse en influencer. El estudio señala que el 70,9 % de quienes se inclinan por esta opción pertenece a los estratos 2 y 3, lo que refleja que esta actividad es percibida como una salida económica más palpable.
Esto no significa que las universidades se estén quedando atrás. Por el contrario, muchas instituciones han adaptado su oferta académica para responder a las nuevas dinámicas del mercado laboral, fortaleciendo sus planes de estudio e incorporando programas enfocados en el manejo estratégico de las redes sociales y la creación de contenido.
Una de ellas es la Universidad Tecnológica de Pereira, que ofrece talleres específicos sobre creación de contenido digital. En estos espacios, los estudiantes pueden aprender sobre grabación, edición de video, manejo de herramientas como Canva y CapCut, estrategias para plataformas como TikTok e Instagram.
La Universidad Ean va un paso más allá con el Diplomado en Influencia y Creadores de Contenido, un programa que aborda temas como la construcción de marca personal, producción de contenido, monetización, negociación con marcas, storytelling y modelos de negocio para creadores digitales.
La presión también alcanza a quienes, ya siendo periodistas, abogados, médicos, contadores, ingenieros o arquitectos, se ven en la necesidad de crear un perfil en redes sociales —no necesariamente en LinkedIn— para ser visibles dentro de la comunidad digital.
Hoy existen profesionales que comparten sus conocimientos a través de TikTok, Instagram o Facebook, mientras el resto de su tiempo lo dedican a ejercer en un medio de comunicación, un hospital, una oficina o una empresa.
Y son las mismas compañías —no todas— las que durante un proceso de contratación preguntan por el perfil del solicitante en redes sociales, convirtiéndolo en un aspecto que también puede influir en la selección.
De tal manera que ya no basta con tener un título universitario; también es necesario aprender a comunicarlo, hacerlo visible y encontrar un espacio dentro del mundo digital. Adaptarse a esos cambios nos lleva a desenvolvernos cada vez más, mientras esperamos descubrir qué nos depara el futuro.
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Preguntas y respuestas
- ¿Por qué cada vez más jóvenes colombianos consideran ser influencer en lugar de estudiar una carrera universitaria?
- Cada vez más jóvenes ven la creación de contenido como una alternativa laboral porque ofrece mayor flexibilidad, la posibilidad de generar ingresos desde redes sociales y la oportunidad de trabajar de manera independiente. Además, según el estudio citado de SmartPR, el 47,7 % considera atractiva esta opción, en un contexto donde muchos manifiestan inconformidad con sus salarios y dificultades para emprender.
- ¿Qué factores económicos están impulsando el interés por convertirse en influencer en Colombia?
- El artículo señala que varios factores influyen en esta tendencia. Entre ellos están las dificultades para emprender, la insatisfacción con los salarios y la percepción de que crear contenido puede representar una oportunidad económica más accesible. El estudio también indica que el 70,9 % de quienes se interesan por esta actividad pertenece a los estratos 2 y 3.
- ¿Las universidades en Colombia ya ofrecen programas para aprender creación de contenido e influencia digital?
- Correcto, varias universidades han incorporado programas relacionados con la economía digital. Entre ellas están la Universidad Tecnológica de Pereira, con talleres de creación de contenido; la Universidad Ean, con un diplomado para creadores de contenido; y la Universidad Externado de Colombia, con un curso enfocado en marketing, analítica y estrategias para redes sociales.