En el pueblo donde mataron al periodista Mateo Pérez los ilegales dicen quién habla y quién entra y sale
En zona rural de Briceño, las disidencias y Clan del Golfo tienen empadronada la población, exigen carnetización y nadie entra sin permiso. Alcalde vive escoltado y no puede salir del área urbana.
Briceño era un municipio relativamente pacífico, dedicado al cultivo de muy buen café. Pero a finales de la década de 1990 lo infectó la fiebre cocalera del Bajo Cauca y el Norte antioqueño. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
hace 4 horas
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Ni la hoja de un árbol se mueve sin que lo sepan los grupos armados, tanto en la zona urbana de Briceño, como en la rural, donde a principios de la semana pasada asesinaron al periodista Mateo Pérez cuando pretendía hacer un reportaje acerca de la manera en que viven los habitantes de esos territorios acosados por la violencia.
Por allí el asedio de los ilegales ha sido constante hace varias décadas, con él han aprendido a vivir los pobladores; y no hay mayor problema cuando se trata de un actor hegemónico, pero el lío es si —como ahora— alguien más entra en la disputa por el poder territorial. En la actualidad hay dos facciones de las disidencias de las extintas Farc y el Clan del Golfo.
Se sabe que buena parte de la carretera entre este pueblo...