Un policía que llevaba una cámara portátil en su casco registró todos los detalles del ataque de las disidencias de las Farc contra un helicóptero de la Policía que dejó a 13 policías muertos en la vereda Los Toros, en la zona rural de Amalfi, Nordeste antioqueño, el pasado 21 de agosto.
Las imágenes, reveladas por Noticias Caracol, mostró como un cilindro bomba salió de la tierra y estalló cuando los uniformados pretendían abandonar la zona en el helicóptero Black Hawk que había aterrizado para recogerlos.
Los policías de la Dirección Antinarcóticos, llegaron a esta vereda con el fin de erradicar cultivos ilícitos que habían sembrado los integrantes del frente 36 de las disidencias de las Farc, sin contar con que los integrantes de este grupo armado también habían sembrado explosivos.
A esto se sumó que desde las 9:36 de la mañana de ese día, cuando llegaron los uniformados para comenzar con su operación de erradicación, comenzaron los ataques con ráfagas de disparos y lanzamiento de explosivos con drones. “Están atacando a Alemania (la unidad que estaba en el terreno) con drones”, dice uno de los mensajes.
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Ante esto, los uniformados se contactaron con la base, ubicada en Caucasia, a las 10:08 de la mañana, para pedir que los recogieran ante la ofensiva de este grupo criminal, que ya había dejado a dos policías lesionados.
Debieron esperar hasta las 10:35 de la mañana, cuando aterrizó en la zona un helicóptero, de placa PNC 0634, mientras que otro sobrevolaba para intentar garantizar la seguridad. Cuando los policías lo estaban abordando, mediante un control remoto, los guerrilleros activaron el explosivo más cercano a la ubicación de la aeronave.
En ese momento, luego de que el cilindro saliera disparado de la tierra, a menos de 10 metros de la aeronave, se produjo la explosión sobre las 10:44 de la mañana, provocando la muerte de los 13 policías y dejando a cuatro más lesionados.
Los responsables
En medio de las investigaciones realizadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), se estableció que los responsables del ataque a esta aeronave, propiedad del gobierno de Estados Unidos, fueron los máximos cabecillas del frente 36 de las disidencias de las Farc.
Al principal que se le atribuye este hecho es a Alexánder Díaz Mendoza, alias Calarcá, máximo líder de las disidencias. Para ello habría contado con el apoyo del líder de esta facción, Óscar Javier Cuadros Zea, alias Chejo o Alejandro.
Este cabecilla habría coordinado toda la ofensiva contra los uniformados, al igual que estaría detrás de la siembra de los cilindros bomba en toda la ruralidad de este municipio en las cercanías de los cultivos cocaleros.
Incluso, los investigadores estadounidenses pudieron establecer que los cilindros sembrados son activados mediante control remoto y para garantizar su funcionamiento, una vez al año se le hace el cambio de las pilas.
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Otro de los que se señala de estar detrás de estos ataques es un menor de 17 años, conocido con el alias de Stiven, quien durante la caravana del 23 de julio de 2024, interceptada en el corregimiento de Porce, municipio de Santo Domingo, habría sido dejado a disposición del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para el restablecimiento de derechos.
Sin embargo, una vez de regreso a las calles, habría retornado al Norte antioqueño para reintegrarse a las actividades delictiva de este grupo armado y habría tenido una participación activa en este ataque. Al parecer, este menor de edad habría sido quien activó el cilindro bomba contra los uniformados.
Finalmente se investiga la participación activa de Oswaldo Enrique Agudelo Agudelo, alias Manuel Guaricho, y de Gilberto de Jesús Hoyos Zapata, alias El Eléctrico o Leíto. A este último se le señala de coordinar toda la logística explosivista y sería quién habría liderado los ataques armados y con drones antes de la detonación del cilindro bomba.
La idea de esta ofensiva, de acuerdo con fuentes de inteligencia, además de evitar la erradicación de cultivos ilícitos de coca, también buscaría que sus enemigos no ingresaran a territorios donde se desarrolla la explotación ilegal de oro. Para ello cuentan con un escuadrón de 30 terroristas.