Ha llegado el momento y quizá el más esperado por Colombia y Estados Unidos: la reunión entre Donald Trump y su homólogo Gustavo Petro. Aunque parezca inverosímil, los presidentes de ambos países entablarán una conversación presencial de al menos una hora en la que abordarán distintos temas relacionados con la agenda bilateral, como las medidas que se han tomado frente al narcotráfico.
Cabe recordar la reunión se organizó tras una llamada entre los mandatarios que se desarrolló en buenos términos y que sirvió como abrebocas para el tan esperado acercamiento, después de meses de tensiones.
Lea también: ¿Petro corre algún riesgo en su visita a Trump? La narrativa del presidente antes del encuentro en Washington
El presidente colombiano ya está en Washington D. C., cumpliendo con la agenda y a la expectativa de ser recibido por Trump este martes 3 de febrero en la Casa Blanca, el mismo lugar donde también estuvo el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en medio del conflicto con Vladimir Putin en Rusia.
El presidente viajó a Washington con miembros de su comitiva: la canciller Rosa Yolanda Villavicencio (quien había renunciado a su visa), el ministro de Defensa, Pedro Sánchez; la directora de Sustitución de Cultivos, Gloria Miranda; el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, y el director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), René Guarín.
¿Y qué obsequios llevó Gustavo Petro a Donald Trump y a su esposa, la primera dama Melania Trump?
Gustavo Petro ha optado por no llegar con las manos vacías a Estados Unidos. Esta vez decidió acompañar su visita con algunos obsequios, tanto para su homólogo como para su esposa y primera dama estadounidense, Melania Trump. Entre los artículos se incluyen café colombiano, productos agrícolas y una prenda artesanal, los cuales vienen en una ancheta y son producidos por familias que abandonaron la coca y hoy viven de economías legales. La ancheta fue organizada desde la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos.
La canasta está compuesta por café especial y chocolates de exportación producidos por 18.000 familias cacaoteras y 2.300 caficultoras que se vincularon a programas de sustitución de cultivos ilícitos desde la llegada de este Gobierno.
Uno de ellos, y quizá el más simbólico, son algunas libras de café: un alimento cosechado en territorios donde antes se sembraba droga, que hoy se presenta como una muestra de la sustitución de cultivos ilícitos y de la transformación social y económica. El café, presentado en bolsas de 250 gramos con un valor comercial de 40.000 pesos, proviene de Argelia, Cauca, una de las regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado y el narcotráfico. Se trata de un café transformado por unidades productivas locales, con proceso lavado, acidez media, cuerpo medio y una tostión media-alta. Es un blend de variedades Castillo, Caturra y Bourbon rosado, cultivado como apuesta directa a la transformación económica del territorio.