Falleció a los 93 años la artista plástica santandereana Beatriz González, una de las más grandes maestras del arte en Colombia, quien trabajó en profundidad el tema del conflicto armado colombiano, siempre desde el lado de las víctimas. Su muerte fue confirmada por su hijo, Daniel Ripoll, en la tarde de este viernes.
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Aunque aún se conocen más detalles sobre el fallecimiento de la artista, su partida marca un antes y un después en la historia del arte colombiano.
¿Quién fue Beatriz González?
González nació el 16 de noviembre de 1932 en Bucaramanga, Santander. Su obra expresada a través del dibujo, gráfica y la escultura trató asuntos relacionados con el entorno histórico y cultural colombiano.
Basándose en muchos casos en el trabajo de los reporteros gráficos la artista expresó el dolor causado por la violencia y la muerte, y se interesó en la representación de los iconos de la cultura popular, pasando por los ídolos del deporte, los políticos, los líderes religiosos y las representaciones de las culturas aborígenes y el arte precolombino.
Aunque se dedicó de lleno a las artes plásticas, González entró a estudiar arquitectura en la década de los cincuenta en la Universidad Nacional de Colombia. En el 58, dos años después de haber iniciado sus estudios, decidió suspenderlos y dedicarse a realizar decoraciones de vitrinas y escenografías para desfiles en su ciudad natal. A finales de esa misma década regresó a Bogotá para estudiar Bellas Artes en la Universidad de los Andes, donde fue alumna de Juan Antonio Roda, Marta Traba y Ramón de Zubiría.
Luego de graduarse, en 1963, González realizó una de sus primeras exposiciones en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Tres años más tarde viajó a Holanda para estudiar en la Academia Van Beeldende Kunsten y de ahí regresó a Colombia. A partir de ese momento es que la artista comenzó a desarrollar la etapa más importante de su obra, la inspirada en la violencia y en la cultura popular nacional. Por ejemplo, uno de los hitos que marcó González es que fue la primera en introducir nuevos materiales en el arte en el país, como muebles y telones.
Además de abarcar la muerte y el dolor, Beatriz centró sus pinturas en la experiencia de las víctimas del conflicto armado colombiano. Ese fue uno de sus temas principales en los noventa, cuando pintó inspirada en acontecimientos y fenómenos como los cuerpos sin identificar arrojados al río o la masacre de Las Delicias, Putumayo, de 1997.
En cuanto a sus obras, tal vez una de las más conocidas es Los suicidas del sisga, realizada en 1965 y expuesta en el Tate Modern de Nueva York en 2015 para conmemorar sus 50 años de historia. Estudio para telones La guerra y la paz, Desplazamiento anverso y reverso, Auras anónimas, Paisajes elementales, Las delicias e Identidad nacional también son algunos de sus trabajos más destacados.
La última exposición individual de la bumanguesa en Medellín fue Beatriz González: la expresión gráfica (1966-2022), realizada en 2023 en La Balsa, donde se reunieron cerca de 50 obras suyas, reunidas de manera antológica, en diferentes técnicas gráficas y que son un reflejo vital y reflexivo de la historia del país. Allí fue que le concedió su última entrevista a EL COLOMBIANO, con quien conversó sobre diferentes temas. Uno de ellos fue de su otra faceta, la de historiadora, que también fue central en sus más de seis décadas de carrera y que le permitió construir un gran archivo que en ese momento ya había resuelto donar al Banco de la República en Bucaramanga.
“Me pareció interesante poner a Bucaramanga en el mapa para que la gente busque ahí archivos. Son muchas noticias y voy a donar los álbumes fotográficos de mi familia. Finalmente, post mortem, voy a donar la biblioteca. Quiero que Bucaramanga quede en el mapa y que mi archivo no se disperse por ahí en otras bibliotecas sino en una concreta”, contó la maestra.
Además, también habló sobre los consejos que le daba a los artistas de las nuevas generaciones. “Yo insisto mucho en que no sean [los jóvenes] solo el artista que trabaja su obra y ya. Deben leer poesía, ir a ver mucho cine, leer mucho, escribir. Un artista no es solo para ganar plata, tienen que aprender a pensar, a trabajar libremente sin estar pensando en la dictadura de las galerías. Y no estoy en contra de las galerías, ni mucho menos, hacen una gran labor, pero a los jóvenes hay que cuidarlos, que no se pierdan en ese mundo donde creen que pueden tener un panorama más notable, sino que se olviden de eso y que trabajen”, aseguró.
A finales del 2025, González fue una de las artistas homenajeadas en la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín. Justamente en el antiguo edificio de Coltabaco, que fue la sede principal de este evento, a la entrada se podía leer la punzante y hasta divertida frase con la que Beatriz criticó la edición de 1981: “Esta bienal es un lujo que un país subdesarrollado no se debe dar”.
A manera más personal, justo por su humor, es que también será recordada. Así lo dice Camilo Castaño, curador e investigador del Museo de Antioquia, quien asegura que este viernes el arte colombiano, además de perder una gran artista, está llorando a “una mujer de grandeza, sabia, rigurosa, con un sentido del humor tan punzante y agudo como su mirada”.