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Fracaso total si Colombia no clasifica con seis cupos directos: ¿habrá fiesta en casa o sufrimiento hasta el final?

Colombia está a un paso del Mundial 2026: si vence a Bolivia en Barranquilla asegurará el cupo, pero un tropiezo obligaría a definirlo contra Venezuela en Maturín. ¿Será fiesta anticipada o sufrimiento hasta el final?

  • Toda Colombia está preparada para gritar: “¡Clasificamos!” en esta recta final de la Eliminatoria. FOTO Juan antonio sánchez
    Toda Colombia está preparada para gritar: “¡Clasificamos!” en esta recta final de la Eliminatoria. FOTO Juan antonio sánchez
hace 41 minutos
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Colombia está a las puertas de una nueva clasificación mundialista y no lograrla sería un fracaso estruendoso y más ante la ampliación de los cupos (6 directos y uno al repechaje).

El camino al Mundial de 2026 entra en su recta final y la Selección dirigida por Néstor Lorenzo tiene ante sí dos últimos exámenes que definirán su destino: primero contra Bolivia en Barranquilla y luego contra Venezuela en Maturín.

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Convocatoria de Colombia: sorpresas y regresos clave

Para ese reto, el seleccionador Néstor Lorenzo apostó por una lista de 26 jugadores en la que resaltan varias sorpresas, siendo la más importante el regreso de Dayro Moreno.

“Gracias a toda Colombia y al cuerpo técnico. Para mí es un honor muy grande vestir la camiseta de mi país y darlo todo, que es lo que me caracteriza. Con humildad, sacrificio y trabajo, ir a hacer goles importantes y clasificar al Mundial, que es lo que quiere todo el pueblo colombiano”, manifestó el goleador de la Copa Sudamericana en sus primeras declaraciones tras conocer su convocatoria.

Además de Dayro, también sorprenden la presencia del defensor Yerson Mosquera y la del volante Juan Camilo Portilla. De resto, convocó a la misma base con la que ha encarado las Eliminatorias.

Tabla de posiciones y panorama matemático de la Tricolor

Con 22 puntos en 16 partidos, Colombia llega en la sexta posición, ocupando la última plaza de clasificación directa, y con cuatro unidades de ventaja sobre Venezuela, séptima y por ahora en zona de repechaje. Las matemáticas son claras: si la Tricolor derrota a Bolivia en la penúltima fecha, asegurará su boleto sin depender de nadie; si empata, podría también lograrlo si la Vinotinto tropieza en su visita a Argentina; si pierde, quedará obligada a definir todo en la frontera, en un duelo que desde ya huele a final.

El reto contra Bolivia en Barranquilla

Eso sí, la prudencia es necesaria: Bolivia aún tiene opciones de clasificar, pero primero deberá vencer a Colombia y después a Brasil en El Alto, en la última fecha, para llegar a 23 unidades y esperar que Venezuela caiga con Argentina y que después el equipo patriota le gane a Colombia en la jornada de cierre.

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Opinión de los expertos: ¿qué debe ajustar Colombia?

Para el exmundialista Abel Aguilar, la táctica colombiana debe ser clara: “Hay que tener presión alta en el arranque, amplitud por las bandas para potenciar a Luis Díaz y, probablemente, la inclusión de un delantero centro que fije a los zagueros bolivianos”.

Para Aguilar, James Rodríguez, aun con el debate sobre su vigencia, continúa siendo el termómetro del equipo y el socio ideal para conectar con Díaz y los extremos. Además, destaca en defensa el regreso de hombres experimentados como Dávinson Sánchez y el liderazgo de Camilo Vargas en el arco: “Ambos ofrecen garantías”.

Otro exmundialista, Harold Lozano, agrega que la Tricolor tiene un mediocampo importante y que debe marcar diferencia: “La mezcla de músculo y creación con Jefferson Lerma y Richard Ríos asegura equilibrio. Todo está dado para celebrar la clasificación en Barranquilla. A los muchachos no les puede pesar la obligación de ganar, no solo porque el boleto depende de ello, sino porque un tropiezo podría llevar la angustia hasta la última fecha, y no queremos eso”.

Venezuela, el último rival

La convocatoria ya adelantó que estarán los referentes como Salomón Rondón, símbolo indiscutible del fútbol venezolano, acompañados de jóvenes que han dado aire fresco al proceso. En casa, con el respaldo de más de 50 mil aficionados, la Vinotinto buscará escribir un capítulo histórico: no solo frenar a Colombia, sino acercarse a la que sería su primera participación en un Mundial de mayores.

El historial sonríe a la Tricolor, pero la memoria reciente pide cautela. “En Maturín los partidos han sido cerrados, ásperos y con mucho roce físico. Colombia venció 1-0 a Venezuela en la primera fecha de estas Eliminatorias, pero ese resultado en Barranquilla no garantiza nada en suelo venezolano”, indica el exgoleador colombiano Arnoldo Iguarán.

Según Iguarán, James Rodríguez, otra vez será vital para controlar los ritmos, mientras que la defensa tendrá que lidiar con la fortaleza aérea y el juego de espaldas de Rondón.

“La gestión de las emociones será quizá tan importante como el plan táctico: no perder la cabeza en un ambiente hostil puede ser la diferencia entre clasificar directo o caer al repechaje”, concluyó el exdelantero tricolor.

El panorama general de la Selección Colombia

El contexto general de las Eliminatorias también suma presión. Argentina, Brasil, Uruguay y Ecuador ya tienen su cupo asegurado; y la pelea se centra en Colombia, Paraguay, Venezuela y Bolivia, todos con esperanzas de estar en la cita de 2026.

Más allá de la tabla y las matemáticas, estos dos partidos están impregnados de historia. El cierre de una Eliminatoria siempre ha tenido un sabor especial para la Selección. En 2001, a Colombia no le alcanzó para clasificar a Corea y Japón 2002 pese a golear a Paraguay (0-4) en la última fecha. En 2013, el recuerdo imborrable fue el empate 3-3 frente a Chile en Barranquilla, con tres goles de Falcao que devolvieron al país a un Mundial tras 16 años de ausencia. En 2017, el empate en Lima frente a Perú aseguró el pase a Rusia en la última jornada, con todo el país al borde del infarto.

Mientras que en 2022, los goles de Luis Díaz, Miguel Borja y Mateus Uribe contra Bolivia revivieron la esperanza, pero ni el posterior triunfo frente a Venezuela (0-1) evitó que la Tricolor quedara por fuera.

El exseleccionador nacional Jorge Luis Pinto dice que el ambiente en la selección también juega su papel: “Lorenzo ha logrado consolidar un grupo con cohesión, en el que conviven referentes veteranos con jóvenes llamados a liderar la próxima década”.

Para Pinto, Luis Díaz se ha convertido en el refrente de un equipo que encontró en su verticalidad y talento, la chispa necesaria para marcar la diferencia. “No clasificar de manera directa sería un fracaso”, dice sin rodeos.

El papel de la hinchada y el factor climático

El papel de la hinchada no es menor. Barranquilla siempre ha sido el termómetro emocional del país futbolero. El calor sofocante será otro protagonista, pues tradicionalmente ha jugado a favor de Colombia. Sin embargo, Lorenzo sabe que el contexto climático también necesita inteligencia y administración de energías para no desgastar también a los nuestros antes de tiempo.

En Venezuela, la expectativa es igualmente alta. Para la Vinotinto, el sueño de llegar por primera vez a un Mundial de mayores está más vivo que nunca. La generación de Tomás Rincón, Josef Martínez y Rondón busca dejar legado, mientras que los jóvenes apuestan a dar el salto definitivo. En la frontera, el partido trasciende lo deportivo: se juega el orgullo, la vecindad y la eterna rivalidad entre dos naciones que sienten este choque como uno de los más especiales de la Eliminatoria.

El reto psicológico es enorme. Colombia llega con la presión de un país entero que no concibe quedarse fuera de dos Mundiales seguidos, mientras que Bolivia y Venezuela cargan con la ilusión de pueblos que no están acostumbrados a celebrar una clasificación. Los patriotas, por ejemplo, jamás han pisado un Mundial. Esa mezcla de expectativas puede convertir los partidos en un campo minado emocionalmente. Por eso, Lorenzo ha trabajado en blindar al grupo de las presiones externas, apelando al discurso de la calma y de la confianza en el trabajo realizado durante los últimos dos años.

En el fondo, lo que está en juego va más allá de un cupo. Es la validación de un proceso, la confirmación de que la Selección vuelve a ser protagonista y la posibilidad de devolverle al país la ilusión de estar en la máxima cita del fútbol.

Vencer a Bolivia sería el cierre ideal en casa, con la oportunidad de celebrar junto a su gente. Pero si no, el destino reservará una última batalla en Venezuela, donde el clásico de la frontera decidirá si Colombia se sube al avión con destino al Mundial o si deberá sufrir todavía más en un repechaje. Esta será la doble fecha de la verdad.

Siga leyendo: Lo que le pidió el cuerpo técnico de la Selección Colombia a James, pensando en el Mundial

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