El clásico capitalino entre Millonarios y Santa Fe, que terminó igualado 1-1 el pasado 12 de abril en el Estadio Nemesio Camacho El Campín, sigue generando repercusiones más allá de lo futbolístico. A las polémicas propias del juego se sumó un hecho que encendió las alarmas: la denuncia del capitán cardenal, Hugo Rodallega, quien protagonizó un tenso momento a la salida del estadio.
Según lo evidenciado en videos que circulan en redes sociales, el delantero de 40 años encaró a un supuesto hincha de Millonarios, señalándolo de haberlo agredido con una piedra. La escena ocurrió en medio de un ambiente cargado, con presencia de policías y aficionados que rodeaban tanto al jugador como al presunto agresor.
Rodallega, visiblemente molesto, no dudó en expresar su indignación. “No diga que no hizo nada, porque me tiró una piedra. Me descalabra y qué va a hacer”, le reclamó al individuo, en un intercambio que rápidamente captó la atención de quienes se encontraban en el lugar. Sus palabras reflejaron no solo la tensión del momento, sino también la gravedad de lo que pudo haber sido una situación aún más delicada.
El incidente se registró específicamente en la salida occidental del escenario deportivo, sobre la carrera 30 en sentido sur-norte, punto habitual de ingreso y salida de los futbolistas. Tras el cruce verbal, Rodallega se retiró acompañado por miembros de la policía, quienes intervinieron para evitar que la situación escalara.
Hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial adicional sobre lo ocurrido. Sin embargo, el episodio ha generado una fuerte reacción en redes sociales, donde aficionados y analistas han debatido sobre la seguridad en los estadios y el comportamiento de algunos sectores de la hinchada.
Lo que debía ser una jornada marcada únicamente por la intensidad del clásico terminó empañado por un hecho que reabre la discusión sobre la violencia en el fútbol colombiano, dejando una imagen preocupante que trasciende el resultado en la cancha.