La golfista colombiana María José Marín es reservada, aunque siempre está sonriente. Es tranquila, muy metódica y posee una gran fortaleza mental. Todas esas cualidades, unidas a su dedicación, disciplina y constancia, la han llevado a ser una de las más ganadoras del golf femenino, pues a pesar de su corta edad (19 años), ya se ha codeado en los mejores campos y ante grandes rivales.
Ahora, en Augusta, acaba de lograr el título y además impuso un récord, pues su resultado de 14 golpes bajo el par es el mejor alcanzado por una deportista en la competencia, superando lo que había logrado en 2025 la española Carla Bernat (-12).
En la rueda de prensa tras coronarse campeona, María José se mostró feliz de poder compartir este logro con su familia, en especial con su hermano Emilio, quien estuvo todo el día durante el recorrido con una bolsa verde destinada para guardar el trofeo. “¿Será que sí cabe?”, le preguntó Emilio tras felicitarla por la victoria, y junto a ella recorrió el campo en busca de la zona de premiación.
Ya ante los medios, María José reflexionó: “Estoy muy feliz; competir por Colombia como lo he hecho desde que tengo 9 años me hace sentir orgullosa”. Cuando le solicitaron un mensaje para la María José niña, dijo: “Le doy las gracias por nunca rendirse. Por más momentos duros que pasan en mi golf y por más caídas que he tenido, siempre he buscado la manera de levantarme y seguir en el proceso; le dedico este título a mi niña de 9 años. A las niñas que están empezando en el golf les digo que nunca dejen de soñar y siempre disfruten lo que hacen”.
En declaraciones a Nación Golf, comentó sobre el hecho de ser la primera latinoamericana en lograr este título: “Sé que represento a Colombia y a Latinoamérica, pero no siento presión; considero que el balance para esto es clave, así que lo tomo como una motivación para hacer las cosas bien y para representar bien a todos los que me están siguiendo. Como lo dije, es un gran honor representar a mi país y poner la bandera en lo alto”.
María José, hija de padre caleño y madre mexicana, siempre se inclinó por competir por Colombia. Aunque desde muy pequeña ha pasado su tiempo viajando, estudiando y compitiendo en Estados Unidos, siente la tricolor y es feliz representando al país.
En la ronda final de Augusta estuvo acompañada por su familia y sus entrenadores, Jorge Mesa y Hernán Rey, quienes junto a su caddie, Darren Woo, siempre la respaldaron. Al apoyo se sumó el del antioqueño Nicolás Echavarría, y es que María José ha sido una de las figuras destacadas en el Nico Open, el certamen que se disputa en Llanogrande, donde siempre se ha lucido por su espíritu competitivo y su búsqueda constante de la victoria.
Sobre su caddie, Darren Woo —un bombero de 56 años que la acompañó por primera vez—, la decisión vino de su padre, José, quien le dijo: “Te quiero con todo mi corazón, pero necesitas a alguien que sepa manejar un torneo de este nivel”. Sobre su aporte, María José afirmó: “Fue mi mayor apoyo durante toda la semana y clave para la victoria”.
Pero las sorpresas continuaron para la colombiana, quien este domingo fue invitada por la organización para compartir con los golfistas que, desde este jueves (9 al 12 de abril), estarán en competencia en el Masters de Augusta. El momento más emotivo llegó cuando el norirlandés Rory McIlroy (campeón 2025) la invitó para que se tomaran una fotografía juntos.