El sábado 13 de junio, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, ocurrió algo que el fútbol nunca había visto. Marruecos se convirtió en la primera selección en la historia de la Copa del Mundo en jugar con un 11 inicial integrado completamente por futbolistas nacidos fuera de sus fronteras. Ocurrió ante Brasil, y duró cerca de 25 minutos.
El dato lo destacó el portal brasileño Ge y MisterChip (@2010MisterChip), y fue confirmado por la agencia EFE.
Esta plantilla de jugadores, aunque no es un error de alineación ni una casualidad, es el reflejo más visible de una transformación profunda en el fútbol de selecciones.
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El momento exacto en que la historia cambió
El partido iba por el minuto 65 cuando el técnico marroquí realizó dos sustituciones. Salieron del campo Brahim Díaz y Azzedine Ounahi, el único jugador nacido en territorio marroquí, en Casablanca, que había iniciado el juego.
Entraron Chemsdine Talbi, nacido en Sambreville, Bélgica, y Samir El Mourabet, oriundo de Estrasburgo, Francia.
Con esos dos cambios, la selección marroquí quedó compuesta íntegramente por jugadores nacidos fuera de Marruecos. La situación se sostuvo sobre el césped durante unos 25 minutos, hasta casi el minuto 90.
El momento en que terminó ese episodio histórico llegó cuando ingresó el delantero Soufiane Rahimi, nacido en Casablanca. Solo entonces volvió a haber un jugador “local” en el campo.
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El once histórico: nacidos en cinco países distintos
El equipo que Marruecos alineó durante esos veinticinco minutos estaba compuesto así:
-Yassine Bono (portero) — nacido en Montreal, Canadá
Noussair Mazraoui — Leiderdorp, Países Bajos
Issa Diop — Toulouse, Francia
Chadi Riad — Palma, España
Achraf Hakimi — Madrid, España
Neil El Aynaoui — Nancy, Francia
Ayyoub Bouaddi — Senlis, Francia
Chemsdine Talbi — Sambreville, Bélgica
Bilal El Khannouss — Molenbeek, Bélgica
Samir El Mourabet — Estrasburgo, Francia
Ismael Saibari — Terrassa, España
Todos ellos con ascendencia marroquí, todos representando a los Leones del Atlas y ninguno nacido en Marruecos.
Ismael Saibari, autor del gol marroquí ante Brasil, es oriundo de Terrassa, la misma localidad catalana donde nació el exfutbolista español Xavi Hernández. Un detalle que añade más curiosidad y simbolismo a una jornada que ya era, de por sí, irrepetible.
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Una convocatoria de 26, 19 nacidos en el extranjero
El fenómeno marroquí supera lo que se vio el sábado, ya que en la convocatoria completa de Marruecos para este Mundial hay 26 futbolistas. De ellos, 19 nacieron fuera del país africano, principalmente en Francia, España, Bélgica y Países Bajos, además del caso particular de Bono, nacido en Canadá.
Solo siete jugadores del plantel son originarios de Marruecos. Es decir, casi tres cuartas partes del equipo llegaron al mundo en otra latitud. El caso marroquí es la expresión más extrema de una tendencia que está transformando el fútbol de selecciones a nivel global.
En este Mundial, que se disputa entre Estados Unidos, México y Canadá, cerca de 300 jugadores, de un total de 1.248, defienden los colores de una selección diferente a la de su país de nacimiento. Es decir, uno de cada cuatro futbolistas en el torneo nació en un lugar distinto al que representa.
“Uno de cada cinco jugadores de este Mundial vestirá la camiseta de un país en el que no nació. Este dato dice menos sobre fútbol y más sobre el mundo: el Mundial es cada vez más un encuentro de culturas, identidades y trayectorias migratorias, no solo una competición de alto rendimiento”, señaló Rômulo Vieira, director de Estrategia y Planificación de End To End, agencia de marketing deportivo que trabaja con clubes brasileños.
El modelo marroquí tiene una explicación estructural, debido a que las federaciones más activas en este campo han creado cargos específicos para rastrear jóvenes con ascendencia nacional que crecieron en el exterior.
“Hoy la búsqueda de la diáspora es aceptada y financiada, sin restricciones ni prejuicios. En las confederaciones africanas y de Centroamérica, el cargo más importante no es el del seleccionador nacional, sino el de la persona encargada de convencer a jóvenes”, explicó Thiago Freitas, director de operaciones de Roc Nation Sports en Brasil, agencia que gestiona la carrera de cientos de deportistas.
Otras selecciones del Mundial también se nutren de manera significativa de jugadores nacidos fuera de sus fronteras.
Entre los equipos mencionados por EFE aparecen Curazao, República Democrática del Congo, Bosnia, Argelia, Haití, Cabo Verde, Túnez, Catar y Senegal. En todos los casos, se trata de hijos de migrantes que salieron de sus países de origen por razones económicas, políticas o sociales, y que ahora representan deportivamente a esas naciones de origen familiar.
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