El registrador nacional del Estado Civil de Colombia, Hernán Penagos Giraldo, asumirá una de las mayores responsabilidades democráticas del continente al ser designado jefe de la Misión de Observación Electoral Internacional de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE) para las elecciones generales de Brasil.
El funcionario colombiano liderará la primera avanzada de UNIORE, organismo que reúne a 20 países de América Latina y el Caribe, en territorio brasileño con miras a los comicios del próximo 4 de octubre de 2026. Penagos y el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, el ministro Kassio Nunes Marques, suscribieron un acuerdo de entendimiento que garantiza el libre despliegue de los observadores internacionales.
Este acuerdo suscrito facilitará el acceso a todas las fases del sistema, desde la instalación de las mesas hasta el procesamiento y totalización de los votos, extendiéndose a una eventual segunda vuelta el 25 de octubre.
Penagos hará parte de una contienda electoral que tiene una magnitud colosal en la región, esto teniendo en cuenta que en ese país hay un censo electoral de cerca de 160 millones de ciudadanos convocados para elegir más de 1.650 cargos públicos, entre ellos presidente, vicepresidente, gobernadores y miembros del Congreso Nacional.
En cuanto a la presidencia, el foco estará sobre la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección de la izquierda, y Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, representando el retorno de la derecha.
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“Agradezco la invitación para acompañar este importante proceso democrático en América Latina. Con todos los miembros de la misión, vamos a trabajar con absoluta determinación por la integridad y transparencia del sistema democrático brasileño y para el fortalecimiento de la democracia en la región”, expresó Penagos sobre su designación como observador internacional de las elecciones brasileras.
Esta designación del registrador en el plano internacional podría interpretarse como un espaldarazo técnico que contrasta drásticamente con la hostilidad que enfrentó en Colombia. Durante las últimas jornadas electorales, el expresidente Gustavo Petro lideró una persistente campaña de descalificación contra el sistema de votación.
Antes de la cita en las urnas, el entonces mandatario comenzó a difundir alertas sobre supuestos fraudes que nunca llegó a probar e incluso se negó a reconocer el preconteo de la primera vuelta presidencial.
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