El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este sábado el acto principal por el 250 aniversario de la Independencia del país en la Explanada Nacional de Washington, en una jornada marcada por tormentas, temperaturas extremas y un despliegue de fuegos artificiales.
Durante un discurso de unos 40 minutos, pronunciado con más de una hora de retraso debido a las condiciones meteorológicas, el mandatario defendió el papel de Estados Unidos en el mundo, impulsó nuevamente su propuesta de reforma electoral y reiteró sus críticas al comunismo.
Al comenzar su intervención, Trump afirmó: “Durante 250 años los Estados Unidos de América han sido la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo, en todo el planeta. Intentan ser como nosotros. Nadie puede ser como nosotros”.
Horas antes del evento, las autoridades ordenaron evacuar el National Mall debido a la amenaza de tormentas. Miles de asistentes, que habían permanecido durante horas bajo temperaturas superiores a los 100 grados Fahrenheit, buscaron refugio en museos y edificios federales cercanos antes de regresar al recinto una vez que fue reabierto.
El mandatario agradeció la permanencia del público, integrado mayoritariamente por simpatizantes, quienes tuvieron que abandonar el lugar y volver a pasar por los controles de seguridad para ingresar nuevamente.
Reforma electoral y mensajes políticos
Durante su discurso, Trump retomó algunos de los temas que había planteado el día anterior en el Monte Rushmore y volvió a advertir sobre el comunismo. “No queremos comunistas en nuestro país. Nunca ha funcionado”, expresó al referirse a recientes victorias de candidatos demócratas socialistas en elecciones primarias.
Asimismo, pidió al Congreso aprobar la denominada Ley SAVE America, iniciativa que permanece estancada y que busca endurecer los requisitos para participar en elecciones federales.
“Estados Unidos ha vuelto y queremos mantener su grandeza. Lo lograremos aprobando la Ley ‘SAVE America’, lo que implica que todos los votantes, todos, absolutamente todos, deberán presentar una identificación y aportar algo llamado prueba de ciudadanía, y no habrá voto por correo, salvo algunos casos”, sostuvo el mandatario.
En otro momento de su intervención añadió: “Juntos reafirmamos también la verdad de que la fuerza y el poder de Estados Unidos no son motivo de vergüenza. Es algo de lo que nos sentimos muy, muy orgullosos”.
Trump también declaró: “La fuerza y el poder de Estados Unidos no son algo de lo que debamos avergonzarnos; son algo de lo que estamos muy orgullosos”.
Durante el acto rindió homenaje a veteranos, familias Gold Star y astronautas de la misión Artemis II. Además, exhibió varias banderas históricas, entre ellas una de las primeras confeccionadas en Estados Unidos, la que cubrió el féretro del expresidente Abraham Lincoln y otra recuperada del USS Arizona, hundido en Pearl Harbor.
El presidente también mencionó la bandera que ondeó en el buque insignia desde el que la Armada estadounidense derrotó a la flota española en la bahía de Manila, episodio que calificó como “una de las mayores victorias navales de la historia” y que comparó con la “reciente victoria al hundir toda la Armada iraní” durante el conflicto con Teherán.
Asimismo, anunció que entregará una bandera que ondeó sobre el Capitolio y aseguró que “pronto será plantada por astronautas estadounidenses en su próximo regreso a la Luna”.
Antes de concluir su discurso, el mandatario afirmó: «Lo mejor está aún por llegar», para después añadir: “Esto no es más que el amanecer de la era dorada de Estados Unidos”.
Fuegos artificiales, calor extremo y organización de los festejos
Las palabras del presidente fueron seguidas por un espectáculo de fuegos artificiales considerado el mayor realizado en Washington. La exhibición comenzó cerca de la medianoche, casi dos horas después del horario previsto, y se extendió durante unos 40 minutos.
El espectáculo incluyó el lanzamiento de aproximadamente 850.000 proyectiles pirotécnicos desde 10 puntos distintos, entre ellos el Estanque Reflectante del Monumento a Lincoln, ocho barcazas ubicadas sobre el río Potomac y el parque West Potomac, en una exhibición que se extendió durante cerca de 40 minutos.
La Administración de Trump buscó convertir el espectáculo en un récord mundial. En ese contexto, Danielle Álvarez, asesora de Freedom 250, señaló: “No es simplemente otro Día de la Independencia. Es el 250 aniversario de Estados Unidos. Y la historia solo ocurre una vez”.
La celebración estuvo acompañada por sobrevuelos de aeronaves militares, exhibiciones de paracaidistas del Ejército y la Marina y el reparto de agua por parte de integrantes de la Guardia Nacional para atender las altas temperaturas.
Freedom 250 también recomendó a los residentes de Washington adoptar medidas para reducir la exposición a la contaminación del aire derivada del espectáculo pirotécnico, como mantener las ventanas cerradas, utilizar purificadores de aire con filtros HEPA y encender el aire acondicionado para favorecer la circulación del aire.
Los festejos por el aniversario se desarrollaron durante varias semanas en la capital estadounidense. Mientras la Administración impulsó actividades mediante la organización Freedom 250, la comisión bipartidista America250 continuó con la planificación oficial del aniversario. La coexistencia de ambas iniciativas generó cuestionamientos de sectores que consideran que la conmemoración adquirió un carácter político.
Además de Washington, ciudades como Nueva York y Los Ángeles realizaron conciertos, desfiles, ferias y festivales para conmemorar los 250 años de la Independencia, aunque varios eventos al aire libre registraron aplazamientos o cancelaciones debido a la ola de calor que afectó distintas regiones del país.
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