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¿Adiós al gas barato? Por déficit y guerra en Irán empresas usan más carbón y GLP

La caída del gas natural y la guerra en Irán obligan a las industrias de Colombia a buscar refugio en el carbón y el GLP.

  • Empresas migran hacia GLP y carbón; cerca del 50% optó por GLP y más del 20% por carbón, consolidando un cambio potencialmente permanente en la matriz energética industrial. FOTO: Colprensa.
    Empresas migran hacia GLP y carbón; cerca del 50% optó por GLP y más del 20% por carbón, consolidando un cambio potencialmente permanente en la matriz energética industrial. FOTO: Colprensa.
22 de abril de 2026
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La guerra en Irán está generando transformaciones profundas en los mercados energéticos mundiales.

Mientras las potencias y los países dependientes de las importaciones se apresuran a ajustarse a la volatilidad de los precios, Colombia enfrenta una tormenta perfecta, es decir, una creciente escasez de gas nacional agravada por las tensiones geopolíticas que han encarecido las alternativas internacionales.

Según un reportaje de Bloomberg, la era del gas barato se terminó en el país. Ante un déficit estructural y las restricciones globales en el suministro de Gas Natural Licuado (GNL), las grandes fábricas y empresas nacionales están tomando decisiones drásticas para mantener a flote su producción.

Lea más: Gobierno alista adjudicación de 8 proyectos a TGI para cubrir déficit de gas natural

El fin de una era, la caída estrepitosa del gas colombiano

Alguna vez Colombia fue un país con un sólido colchón energético que producía más de 1.000 millones de pies cúbicos por día (MMpcd). Sin embargo, esa realidad quedó atrás.

De acuerdo con los datos de la ANH, la producción de gas natural en Colombia se ha desplomado cerca del 20% y, para el cierre de 2025, cayó un 17,1% anual, situándose a menos de 800 MMpcd (exactamente 794,2 MMpcd).

Las reservas también están en rojo. En 2024, el país solo contaba con gas suficiente para 5,9 años al ritmo de consumo actual, una baja frente a los 6,1 años registrados en 2023.

Hoy, el déficit ronda los 200 MMpcd, lo que equivale aproximadamente al 20% de la demanda nacional, y va en camino de alcanzar los 310 MMpcd el próximo año, según datos de la Bolsa Mercantil de Colombia.

Esta crisis interna se ha visto agravada por la política de hidrocarburos del presidente Gustavo Petro, quien en 2022 suspendió la firma de nuevos contratos de exploración y perforación.

Entérese: Petro vaticina el fin del petróleo y el gas, pero expertos lo desmienten

Impacto geopolítico: la guerra en Irán encarece el Gas Natural Licuado (GNL)

Ante la escasez local, la importación de Gas Natural Licuado (GNL) parecía la salida lógica. Pero el escenario internacional cambió radicalmente a finales de febrero de este año, cuando el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán escaló.

El estrecho de Ormuz, arteria estratégica por donde transitaba una quinta parte del GNL mundial, ha estado bloqueado en gran medida durante unas siete semanas de hostilidades.

Catar, principal exportador, y otros países del Golfo lidian con las secuelas de los ataques. Como resultado, los precios del GNL en Asia casi se duplicaron antes de retroceder por un frágil cese al fuego.

“Te comienzas a preguntar: ¿Cuál es el plan B, C y D?”, advierte Andrés Armijos, director de investigación para Latinoamérica de Welligence Energy Analytics, para Bloomberg.

Agrega: “El punto es que hay que ver otras alternativas más allá de solo importar GNL”.

Infográfico
¿Adiós al gas barato? Por déficit y guerra en Irán empresas usan más carbón y GLP

El éxodo industrial hacia el GLP, combustible pesado y bagazo

Para la industria colombiana, la volatilidad del precio del GNL y los cuellos de botella en Medio Oriente han acelerado una tendencia inevitable. Desde diciembre, cuando expiraron numerosos contratos de suministro nacional, el consumo industrial de gas se ha desplomado un 28%.

Según Naturgas, desde principios de 2025, las grandes fábricas están comprando alrededor de un 16% menos de gas de lo habitual.

¿A dónde se están yendo? Por ejemplo, 50% se ha pasado al Gas Licuado de Petróleo (GLP), incluyendo propano y butano.

Por otro lado, más del 20% ha retornado al carbón. El resto ha optado por alternativas como el fuel oil (combustibles pesado) y hasta el bagazo de caña.

Colgas SA, que domina el 35 % del mercado de GLP en Colombia, ha sido un actor clave en esta transición. Según Fabio Sabogal, director de desarrollo de negocios, para Bloomberg, la compañía ha convertido a unas 100 empresas (grandes y pequeñas) del gas natural al GLP durante el último año, y tiene la meta de sumar 1.000 más.

Un caso emblemático es Eurocerámica (filial de la mexicana Lamosa). Fernando Salamanca, gerente industrial, explicó que la empresa cubría el 80% de su operación con gas.

Sin embargo, al renovar contrato en noviembre, no hallaron el volumen necesario y los precios se duplicaban. “Intentamos de muchas formas, pero veíamos que nos íbamos a quedar sin gas y que los precios iban a ser muy elevados. Eso nos llevó a buscar alternativas”, afirmó. Para este 2026, su matriz energética será 55% carbón y 45% GLP.

Siga leyendo: La carrera por activar nuevas regasificadoras en medio del alarmante déficit de gas en Colombia

El GLP se consolida en la canasta energética colombiana

Ante esta panorama, Alejandro Martínez Villegas, presidente de Gasnova, gremio que agrupa el 78% del mercado del GLP envasado y 42% en redes de distribución en Colombia, precisó que, con una cobertura territorial que alcanza el 98% de los municipios del país, el sector del GLP evidencia un crecimiento en la demanda desde finales de 2023, “impulsado principalmente por los sectores industrial y comercial”.

Por eso, Gasnova reveló que, en 2025, la demanda de GLP en el país aumentó en 7,6% en comparación con 2024, jalonada principalmente por los sectores industrial y comercial, que crecieron 16,2% en el mismo periodo.

De igual forma, se destacó que el sector residencial tuvo un crecimiento de 2,5%.

Martínez agrega que las empresas distribuidoras han podido atender este crecimiento en la demanda, mediante importantes inversiones portuarias para importación de producto y en logística de abastecimiento, para atender en forma eficiente e ininterrumpida a los usuarios de todo el país.

“Las distribuidoras de GLP en Colombia, con base en sus procesos de planeación, desde 2017 están desarrollando proyectos de ampliación de la infraestructura de importaciones para atender la declinación de la oferta nacional de GLP, así como para dar respuesta, suficiente y oportuna, a los incrementos en la demanda por parte de los sectores industrial y comercial, que se veían venir por la declinación de la oferta nacional de gas natural”, aseguró el presidente de Gasnova.

El gremio alertó que los precios internacionales del GLP han mostrado estabilidad en los últimos años y, de acuerdo con las proyecciones actuales de analistas y entidades internacionales, dicha estabilidad se mantendría en el corto y mediano plazo.

Cabe recordar que el GLP abastece a 12 millones de colombianos (3,7 millones de hogares). A nivel departamental, los 10 principales consumidores de este energético son:

1- Antioquia (18,8% de la demanda)

2- Cundinamarca (11,8%)

3- Valle del Cauca (8,2%)

4- Nariño (7,1%)

5- Santander (5,1%)

6- Bogotá (4,8%)

7- Norte de Santander (3,7%)

8- Cauca (3,5%)

9- Huila (3,4%)

10- Meta (3,3%).

El resurgir del carbón: el salvavidas económico y el golpe ambiental

La paradoja energética de Colombia es que, en su intento por transitar hacia energías limpias, ha revivido al combustible fósil más contaminante.

Hoy, el carbón nacional cuesta menos de una quinta parte de lo que vale el gas y es más competitivo frente al GLP (que en parte debe importarse desde EE. UU.).

“Es poco probable que estos industriales retornen al gas natural, dado su mayor costo y el diferencial económico frente al carbón, a pesar de su mayor impacto ambiental”, señaló Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético.

Por su parte, Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón, afirmó que la pequeña y la mediana industria en el país ha entendido que el gas barato en Colombia se acabó. “Muchos han venido tomando la decisión de devolverse al carbón”.

Esto representa una derrota simbólica para la promesa gubernamental de abandonar los combustibles fósiles, especialmente porque la energía solar aún suple solo una fracción de las necesidades del país.

En contexto: “El mundo pide más carbón, mientras Colombia exporta 10 millones de toneladas menos”: Fenalcarbón

¿Proyectos GNL es una solución viable?

Las generadoras eléctricas y las distribuidoras de gas urbano no pueden simplemente cambiar de combustible, especialmente con la llegada del fenómeno de El Niño, que agota los embalses hidroeléctricos.

En respuesta, varios proyectos de importación siguen su curso, aunque el panorama de viabilidad es mixto:

-Terminal SPEC (Cartagena): Ampliará su capacidad de 475 MMpcd en un 12% el próximo año.

-Proyectos a corto plazo: Caribe LNG (que abastecerá a EPM en Medellín) y una instalación de Ecopetrol en Buenaventura entrarán en operación en septiembre con 60 MMpcd cada una.

-Macroproyectos en duda: Existen planes ambiciosos como la terminal flotante de Puerto Bahía (400 MMpcd) impulsada por Ecopetrol y Frontera Energy, un proyecto de TGI en La Guajira, y plantas a largo plazo como Amazónica LNG (Barranquilla, 2027, con respaldo de Vitol) y Ciénaga LNG (Magdalena, 2028).

Sobre estos últimos, Alberto Consuegra, director de Amazónica LNG, para Bloomberg, aterrizó las expectativas y aclaró que “hay una realidad, y es que algunos proyectos finalmente no van a llegar a su cierre financiero”.

En este sentido, a largo plazo, el futuro del gas podría mejorar si fluye la inversión. A un mes de las elecciones presidenciales, los candidatos ya discuten la reactivación del fracking (fracturación hidráulica). Además, en el mar Caribe , Ecopetrol y Petrobras proyectan explotar grandes yacimientos para 2030, y la importación de gas venezolano asoma como una posibilidad si se repara el gasoducto transfronterizo y EE. UU. mantiene flexibles las sanciones.

Además: Con embalses al 60%, Colombia enfrenta riesgo de apagón por llegada del súper El Niño

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