Pico y Placa Medellín
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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com
Estación Quedó Faltando, a la que llegan los que no solo prevén el margen de error sino que lo cometen, los que calculan y dejan meter la mano de gente que no sabe, los que por no perder el trabajo dicen a todo que sí y después no alcanza o se daña el proyecto, los que se comprometen con hacerlo en menos tiempo y no tienen en cuenta imprevistos, los que dicen saber y obtenido algo salen a subcontratar, los que hacen cuentas que se van estirando y después queda faltando para finalizar, los que rebajan costos al máximo y luego se les cae la obra, los que tienen excusas para todo (aguaceros, exceso de sol, incumplimiento de otros etc.), los que buscan materiales de segunda y lo hecho les quedade tercera, los que buscan más ganancias que resultados (las estructuras de corrupción), los trabajan con maquinarias a las que les dan poco mantenimiento (alegan ahorros), los que contratan y antes de concluir se pierden, en fin, que de elefantes blancos estamos llenos y más parece que trabajar bien lo que se adora es a Ganesh, ese elefante de porcelana de la India que abunda en los sanitarios.
Hacer malos trabajos o entregarlos con errores, reconstruirlos después de hechos o simplemente dejarlos como basura urbana, de oficina o de fábrica, es parte de los absurdos que nos caracterizan y, como se puede echar la culpa a otros, hasta se lucen. Y estos trabajos con errores se deben a malas planeaciones (carencia de campana de Gauss), a carreras para cumplir por fuera del tiempo estimado (cuando se hacen inauguraciones, por ejemplo), a la falta de una autoridad debida e inteligente suplantada por ejercicios de poder que lo revuelven todo poniendo a saltar matojos y tragar sustos, asunto que sucede cuando quien dirige no es el adecuado y crea un clima laboral confuso. Y en medio de todo esto, las excusas, que son la mejor manera de admitir que lo planeado lo hizo el que no era, con permiso.
Por esta razón las inundaciones (no se tienen en cuenta las escorrentías ni el ciclo de aguas), los esqueletos de edificios que no se terminan por presupuestos mal hechos; el mantenimiento de árboles, a los que les cortan las ramas que dan sobre la calle y no las que llenan de hojas los techos de las casas (pasa en Prado Centro, Parque Olano), los puentes mal hechos; las vías rellenas, todas en forma de árbol enloquecido. Y bueno, el espectáculo de lo mal hecho es parte del surrealismo que ofrecemos como turismo.
Acotación: la ciudad es el modelo de la manera de trabajar de hombres y mujeres. Y si en ésta no se corrigen daños que aparecen o trabajos que se hacen mal, el inconsciente legitima esto en el interior de la gente. Y así, las cosas son como son, decía Aristóteles.