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La hora de la sismomanía

La movilización colectiva en Colombia se considera ejemplar, por el impacto de las respuestas solidarias.

hace 8 horas
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  • La hora de la sismomanía
  • La hora de la sismomanía

Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com

Después del terremoto, se ha intensificado el fenómeno de la sismomanía en los noticieros del mundo. Las noticias que se aparten del tema, dejan de existir muy pronto. Cualquiera que se sienta facultado para informar, adquiere de modo automático el título de geólogo, ingeniero civil o experto en topografía, y se arroga la condición de profeta de desastres. La definición de sismonanía que entrega la inteligencia artificial de Google, dice que es “un término coloquial que describe la obsesión masiva, el pánico colectivo y la proliferación de opiniones expertas o rumores que surgen entre la población, inmediatamente después de sufrir terremotos significativos”. Se crea una sensación de zozobra y de miedo permanente. Se confunden simples accidentes en la construcción, con graves anuncios sobre catástrofes inevitables. No faltan, mejor dicho abundan, los expertos con buenas intenciones, como también los aprovechadores de las circunstancias, que apelan a toda clase de argumentos para asustar a los usuarios de viviendas y edificaciones. Tan nociva es la acción de los sismómanos como la de asaltantes de la buena fe, que se apoyan en datos falsos o incorrectos para ocasionar acciones correctivas, a costa de la credulidad de los presuntos damnificados.

Por supuesto que sería necio descalificar a todos aquellos que, con base en estudios serios, emiten dictámenes que pueden no ser exactos, pero que de todas maneras ocasionan sensaciones de temor e incertidumbre, así como causan movilizaciones apoyadas en el susto y en información incorrecta. Hay quienes disfrutan con las peores noticias. Celebran la insistencia en acontecimientos trágicos, desde la salida del sol hasta el ocaso, como si se experimentara una adicción enfermiza al cataclismo y a la versión más estremecedora de los hechos ciertos o falsos.

La movilización colectiva en Colombia se considera ejemplar, por el impacto de las respuestas solidarias. Merece los mejores comentarios, sin perjuicio del análisis reposado y razonable de las circunstancias. De buena fe, se tiende a calificar con cinco admirado a todos aquellos que han acudido a diversos medios para fortalecer la ayuda. Pero se han dado casos, como queda dicho, de aprovechadores, oportunistas y sujetos indelicados que abusan del miedo y del estado de incertidumbre de muchísima gente. No se trata de la llegada del fin de los tiempos. Ojalá que no.

Desde que empezó a configurarse el planeta, ha habido toda clase de movimientos telúricos, asustadores, estremecedores. Así se formaron los continentes y se alteraron las placas tectónicas y los mapas. La Tierra de hoy es muy distinta de la de hace un millón de años, al menos lo dicen los geógrafos con base en teorías comprobadas acerca de la evolución del planeta. Ojalá los cambios por venir sean pocos, y no esté aproximándose el temido fin de los tiempos, por más que la sismomanía se ponga de moda y no desaparezca de la faz de la Tierra, y por más que los medios de comunicación se empeñen en lanzar los más temibles pronósticos.

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