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Para Colombia, la pregunta es cuáles de esas demandas podemos atender competitivamente y cuáles justifican desarrollar capacidades nuevas.
Por Juliana Gómez Peláez - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co
El nuevo Gobierno plantea recuperar la inversión, fortalecer la industria, aumentar las exportaciones, impulsar las regiones y poner la diplomacia al servicio de la apertura de mercados. Conectar esas prioridades puede contribuir a consolidar una cultura de internacionalización en la economía colombiana.
Internacionalizarse empieza antes de exportar o recibir inversión. Cuando empresas, regiones e instituciones incorporan al mundo en la manera como toman decisiones y definen estrategias de crecimiento.
Esa mirada parte de la demanda: qué ecompran los mercados, qué necesitan las empresas, dónde crece el comercio y la inversión y cómo se reorganizan las cadenas de valor.
Las señales muestran cambios. Según UNCTAD, el comercio mundial alcanzó cerca de US$35 billones en 2025 y el comercio entre economías del Sur creció alrededor de 9%. La Organización Mundial del Comercio señala que bienes vinculados con inteligencia artificial explicaron cerca del 42% del crecimiento del comercio mundial de mercancías en 2025. Semiconductores, equipos tecnológicos y servicios digitales hacen parte de una demanda que transforma el comercio internacional.
Comercio e inversión responden a varios de esos movimientos. El fDi Report 2026, de fDi Intelligence, muestra que las tecnologías digitales concentraron más del 40% de inversión greenfield mundial en 2025. Los proyectos anunciados cayeron 6,6% y los empleos 9,5%, mientras el capital aumentó 2,2%. Energía, infraestructura, tecnología y geopolítica pesan cada vez más en decisiones de localización.
Para Colombia, la pregunta es cuáles de esas demandas podemos atender competitivamente desde nuestras capacidades actuales y cuáles justifican desarrollar capacidades nuevas. Ahí está el vínculo entre internacionalización y competitividad. Una oportunidad comercial se convierte en negocio cuando una empresa puede responder con productividad, calidad, escala, innovación, logística, estándares y conocimiento del cliente. Esas capacidades permiten entrar a un mercado, crecer y permanecer en él.
Consolidar una cultura de internacionalización significa llevar esa lógica a las decisiones. Para las empresas, pensar desde los clientes y mercados que quieren atender. Para las regiones, entender en qué cadenas pueden participar desde su tejido empresarial, talento e infraestructura. Para el Estado, conectar inteligencia comercial, admisibilidad, financiación, facilitación, diplomacia económica, atracción de inversión y desarrollo de proveedores con oportunidades identificadas.
También implica ampliar la participación empresarial. Una economía más internacionalizada necesita que más compañías incorporen mercados externos a su estrategia, desarrollen capacidades para competir y construyan relaciones comerciales sostenidas. Colombia ya tiene una base construida. Consolidar una cultura de internacionalización significa ampliar esa forma de pensar la economía: entender de manera permanente dónde está la demanda, construir competitividad para responder y convertir esa lectura en decisiones de empresas, regiones e instituciones.
Colombia avanzará en su internacionalización cuando más empresas y regiones encuentren en mercados internacionales una fuente permanente de crecimiento, inversión, conocimiento y oportunidades.