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La educación no aguanta otros cuatro años de espera

Es difícil explicar cómo será posible la llamada “Patria Milagro” sin darle a la educación el lugar que merece.

hace 2 horas
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  • La educación no aguanta otros cuatro años de espera

Por Mauricio Perfetti Del Corral - mauricio.perfetti@gmail.com

Inquieta que después de un mes de publicados los resultados de las pruebas Pisa, ni la ministra de Educación ni Fecode se hayan pronunciado. Esto es una verdadera tragedia y, como advirtió el exministro Alejandro Gaviria al respecto, una “tolerancia con la mediocridad”.

Hace dos semanas propuse aquí un gran acuerdo nacional por la educación. Insisto, porque la preocupación crece: las cinco misiones del Gobierno hablan de formar talento, no de calidad educativa, y el énfasis estará en los ninis, como si estos no fueran, ante todo, un problema educativo.

La educación genera oportunidades, movilidad social y mejores ingresos, y es, como mostró Juan Luis Londoño (q.e.p.d), un instrumento fundamental contra la desigualdad. Pero nuestro sistema requiere transformaciones profundas como advierten Cárdenas, Fergusson y García en La quinta puerta. Sus beneficios van más allá: impulsa la investigación, la innovación y la productividad. Sin educación, la meta oficial de crecer al 6 % sería, esa sí, un milagro.

Además de formar ciudadanos críticos, la educación puede aprovechar algo poco mencionado: el capital social, las redes familiares y comunitarias, para fomentar la formación de capital humano. Relegarla sería una pésima señal. Venimos de un cuatrienio sin avances ni legados en educación, pero sí con retrocesos: Pisa muestra caídas frente a 2018, la cobertura cae en 2025 y hay intentos de suicidio entre escolares menores de edad. Otros cuatro años sin que la educación sea prioridad serían, como advirtió un empresario, condenarnos voluntariamente.

El Plan debe incluir cinco prioridades: 1) ampliar inicialmente la cobertura de los programas de primera infancia con las entidades territoriales de mayor capacidad fiscal; 2) un programa de calidad que recoja la experiencia de Todos a Aprender, junto con la formación docente; 3) una infraestructura escolar digna que contribuya a la calidad; 4) programas que garanticen trayectorias completas, como los colegios en concesión (CNC e Ingeplan, 2026) y ERA en Antioquia (Crece, 2026) y 5) facilitar el tránsito de la media a la superior, con un sistema moderno de financiación y una nueva institucionalidad que articule la educación post media, como propone Edna Bonilla.

Urge convocar una misión para la calidad de la educación compuesta por actores clave del sistema: expertos, exministros, ONG dedicadas a mejorarla, empresarios comprometidos y cajas de compensación con programas educativos. Esto no da espera, tampoco la movilización de universidades, instituciones técnicas y tecnológicas, escuelas normales, Empresarios por la Educación, excandidatos presidenciales y congresistas, a través de foros, espacios de conversación, derechos de petición y redes sociales, para que la educación sea prioridad del Plan de Desarrollo 2026-2030.

Green mostró que los países con mejores aprendizajes son aquellos cuyas sociedades más valoran la educación; es hora de demostrar que la nuestra la valora. Hago un llamado especial al Consejo Nacional de Planeación, que recibirá las bases del Plan en noviembre, para que en su concepto reclame esa prioridad. Es difícil explicar cómo será posible la llamada “Patria Milagro” sin darle a la educación el lugar que merece en un país profundamente desigual, escasa movilidad social y que crece poco.

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