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Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 - 10ampro

El Estado NO crea riqueza

El Estado obtiene recursos mediante impuestos, deuda o emisión, se queda con una parte y reparte el resto con foto y discurso.

hace 18 horas
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  • El Estado NO crea riqueza
  • El Estado NO crea riqueza

Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 - 10ampro

La segunda valla libertaria, instalada en el Alto de Las Palmas, se tituló “El Estado no crea riqueza”. La acompaña un texto en nopidopermiso.com. La tesis es simple. Una cosa es girar el cheque y otra poner la plata. El Estado obtiene recursos mediante impuestos, deuda o emisión, se queda con una parte y reparte el resto con foto y discurso.

Aun así, en redes algunos cuestionaron los argumentos. Para muchos, el Estado es un padre proveedor que construye vías, “da” salud y educación. Y si “da”, piensan, es porque crea riqueza. Es fácil olvidar el bolsillo del que salió la plata y mirar la mano que la entrega.

Quise probar la frase por vía indirecta, demostrando que la contraria es falsa. Empecé por la reducción al absurdo, un método clásico de la lógica. Consiste en suponer cierto lo contrario y llevarlo hasta una contradicción. Si conduce al absurdo, es falso y lo que queríamos probar es cierto.

Supuse entonces que el Estado sí crea riqueza. Pensé que, si la creara, podría financiarse sin quitársela a nadie. Pero no había contradicción. Necesitar plata ajena no significa ser incapaz de crear riqueza con ella. Intenté luego llevarlo al extremo. Si el Estado crea riqueza, entreguémosle el ciento por ciento de lo producido. Tampoco funcionó. Con todo en la mano, podría generar riqueza nueva. Podría destruir cien y crear uno. Sería un negocio desastroso, pero no una contradicción.

El método no fallaba. Simplemente no encontraba por dónde romper la premisa. Tocaba buscar otro camino. Apareció el costo de oportunidad. Si el Estado recauda ochenta pesos y construye una carretera que, según el mismo Estado, vale noventa, no puede sacar pecho todavía por los diez de diferencia. Falta un dato: ¿cuánto habrían producido esos ochenta en manos de los dueños originales? Sin ese dato, no podemos concluir nada.

Eso lo entiende cualquiera que escoja qué hacer con su plata. Gastarse cien en una cosa significa renunciar a usarlos en otra. No basta con mirar lo que compró; también importa aquello a lo que renunció. Con el Estado hacemos una contabilidad distinta. Nos muestra la carretera, el subsidio o el colegio, pero no la inversión, la empresa o el empleo que nunca existieron.

En el mercado alguien paga voluntariamente. Si una empresa convierte ochenta en algo por lo que sus clientes pagan noventa, el mercado habló. Hubo un plebiscito de valor y alguien votó libremente con su billetera. El Estado juega distinto. Primero cobra, construye y nos cuenta cuánto vale lo que hizo. Nadie votó, el Estado se puso la nota y celebró.

La carga de la prueba recae en quien gasta lo ajeno. El Estado debe demostrar que cada peso rindió más en sus manos que en las nuestras. Sin precios voluntarios y sin conocer la alternativa sacrificada, no puede declararse creador de riqueza. Y como no puede demostrarlo, la valla se ratifica. El Estado NO crea riqueza.

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Por Nicolás Fernández Giraldo - @nicoferdo73 - 10ampro

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