Un joven –que se negó a participar en el secuestro de 33 militares en Guaviare– está desaparecido. Las Fuerzas Militares aseguraron que el hombre fue golpeado por los disidentes y, después, lo arrastraron con rumbo desconocido.
El grupo de militares aterrizó en la noche de este 28 de agosto en San José del Guaviare. Estuvieron retenidos durante 105 horas por un grupo de al menos 500 campesinos. La comunidad exigía respuestas frente a un operativo en el que murió un civil identificado como Ramiro Antonio Correa.
El epicentro de este drama humanitario es la vereda Nueva York, un caserío del municipio de El Retorno que, por demás, es un escenario en disputa entre las disidencias de alias Iván Mordisco y alias Calarcá Córdoba.
Los militares fueron liberados después de una mediación de la Defensoría del Pueblo, la Misión de Verificación de la ONU y la MAPP OEA. Delegados del Ministerio de Defensa y de la Oficinal de la Consejería de Paz tuvieron que viajar hasta el lugar para hablar con la comunidad.
“Ellos se encuentran muy bien, han sido atendidos por un equipo interdisciplinario y están listos para regresar nuevamente al área de operaciones”, afirmó el almirante Francisco Cubides, comandante de las Fuerzas Militares.
El joven desaparecido
Al drama del civil muerto, se suma la desaparición de un joven que se habría negado a participar en la asonada contra la Fuerza Pública.
El almirante Cubides resaltó que el hombre –golpeado y en mal estado de salud– corrió hacia los militares en busca de protección. Afirmó que los disidentes lo estaban obligando a introducir explosivos al cerco que rodeaba a los uniformados.
“El enfermero de combate lo atendió, entró en paro y lo logramos estabilizar. Estuvo con nosotros toda la tarde y la noche”, apuntó Cubides y añadió: “Nosotros lo mantuvimos hasta que la misma comunidad que estaba alrededor nuestro nos lo arrebató... a la fuerza”.
Para saber más: Así fue la liberación de los 33 militares en el Guaviare tras su secuestro
Los militares retenidos estaban cercados por un primer anillo de la Guardia Ambiental Campesina, luego había 600 campesinos y, arriba, rondaban dos helicópteros.
La fuente oficial aseguró que la comunidad estaba instrumentalizada y que detrás de la asonada está la orden de alias Jimmy Parra, segundo cabecilla del Frente 44 del Estado Mayor Central de las Farc.
“Esperamos que esa persona esté bien, pero lo sucedido es un delito de lesa humanidad”, apuntó Cubides.
La Defensoría del Pueblo señaló que en el municipio de El Retorno hay una fuerte gobernanza ilegal. Explicó que estas estructuras ejercen el control social que incluye carnetización obligatoria, restricciones de movilidad, imposición de horarios y hasta el control de bienes de primera necesidad. Hicieron un llamado para no estigmatizar a las comunidades.
En enero pasado, el Ministerio Público emitió una alerta temprano en la que advirtió que la disputa entre ilegales podía llevar a que se cometa el reclutamiento de niños, confinamientos, desplazamiento forzado y homicidios de líderes comunitarios. La alerta se encendió en Putumayo, Caquetá, Huila, Amazonas, Meta y Guaviare.