“El Elefante Blanco” irrumpió en redes sociales como un personaje anónimo. Bajo un disfraz de elefante denunciaba obras públicas inconclusas en distintas regiones del país, sin revelar quién estaba detrás del personaje. Pero el misterio terminó.
El personaje reveló su identidad: Luis Carlos Rúa Sánchez, un ingeniero de 33 años que terminó convirtiéndose en una de las sorpresas políticas de las elecciones al Senado.
Su candidatura no pasó desapercibida. Sin maquinaria política tradicional, haciendo campaña en los peajes y repartiendo volantes, logró cerca de 120.000 votos, lo que lo convirtió en la segunda votación más alta del partido Alianza Verde, solo detrás de Jonathan Ferney Pulido Hernández. En el proceso incluso superó a figuras conocidas del partido como Ariel Ávila y Andrea Padilla.
La historia del llamado “Elefante Blanco” comenzó en redes sociales en 2021. Ese año apareció en TikTok con un video en el que denunciaba irregularidades en una obra vial en el Magdalena conocida como la Vía de la Prosperidad, un proyecto iniciado en 2012 que, años después, seguía inconcluso. Desde entonces, el personaje se dedicó a documentar colegios abandonados, carreteras sin terminar, proyectos inconclusos y peajes cuestionados, situaciones que en Colombia suelen conocerse precisamente como “elefantes blancos”. Con el tiempo, sus videos acumularon millones de visualizaciones y lo convirtieron en un referente ciudadano de denuncia.
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Antes de convertirse en figura pública, Rúa trabajó como contratista en la Alcaldía de Pereira y posteriormente como asesor legislativo. En esos cargos asegura haber presenciado situaciones de corrupción. En una ocasión, relata, le pidieron conseguir votos para un candidato político. Su decisión fue denunciar lo ocurrido.
La lucha contra la corrupción fue el eje de su discurso y también el motivo de varios episodios difíciles en su vida personal. Durante más de cinco años, Rúa decidió mantener en secreto su identidad. El disfraz de elefante no era solo una estrategia comunicativa, también era una forma de protegerse. Sus denuncias le trajeron consecuencias personales. Según ha contado, perdió trabajos, recibió amenazas y tuvo que abandonar su ciudad natal, Pereira, por problemas de seguridad.
“Cuando denuncié, recibí amenazas, hostigamientos y linchamiento mediático. Tuve que abandonar Pereira. El alcalde perdió su cargo, pero yo perdí mi arraigo y mi cátedra en la Universidad Tecnológica de Pereira”, relató en su video publicado en redes sociales el 6 de marzo.
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Posteriormente trabajó como asesor legislativo en el Congreso, donde asegura que volvió a enfrentar presiones tras denunciar irregularidades. “Mi jefa me puso a elegir entre mis principios o el empleo. Claramente escogí lo primero y me despidieron”, aseguró.
Tras esas experiencias decidió crear un personaje que le permitiera denunciar irregularidades sin exponer su identidad. “Un disfraz sería mi escudo y el símbolo de que hacer las cosas bien y con amor es posible. Así nació el Elefante Blanco”, afirmó en el mismo video.
Con ese personaje comenzó a documentar colegios abandonados, carreteras sin terminar, peajes cuestionados y proyectos inconclusos, contenidos que acumularon millones de visualizaciones en redes sociales. “Un disfraz sería mi escudo y el símbolo de que hacer las cosas bien y con amor es posible. Así nació el Elefante Blanco”
Rúa también ha contado que su motivación para denunciar el estado de la infraestructura en el país tiene un origen personal. La muerte de su padre, causada por un accidente relacionado con un hueco en una vía, lo llevó a cuestionar la calidad de las obras públicas y la falta de mantenimiento. Ese hecho fue uno de los detonantes para iniciar su veeduría ciudadana y comenzar a denunciar obras abandonadas.
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El anonimato llegó a su fin cuando decidió revelar públicamente quién estaba detrás del personaje. En su cuenta de Instagram presentó el video bajo el mensaje “Elefantico revela su identidad por transparencia”, publicado antes de la jornada electoral del Congreso el 8 de marzo, con el objetivo de dar legitimidad a su candidatura. “Esa persona soy yo. Me llamo Luis Carlos Rúa y, con su respaldo, voy a ser su senador”, dijo.
Tras obtener una curul en el Senado, con alrededor del 0,62 % de la votación nacional, el ahora senador electo consiguió una curul en el Congreso. En redes sociales algunos ya lo llaman el “Therian del Congreso”, en referencia a su identidad pública asociada con el disfraz del elefante.
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Entre las propuestas que ha mencionado se encuentran, garantizar presupuesto destinado a la reparación de huecos y mantenimiento vial, la construcción de sistemas de agua no dependa de intereses políticos, establecer distancias mínimas y nuevos parámetros para su funcionamiento, estándares de seguridad obligatorios para nuevas carreteras, infraestructura preparada para prevenir inundaciones en ciudades y fortalecer el proyecto ciudadano ElefantesCol, dedicado a denunciar obras inconclusas.