Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Eurovisión 4 - Trump 0

Mientras Trump aísla cada día más a EE.UU., Europa estrecha lazos con regiones clave con las que comparte objetivos basados en el respeto.

hace 10 horas
bookmark
  • Eurovisión 4 - Trump 0
  • Eurovisión 4 - Trump 0

Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es

Desde 2015, Australia participa en el festival de Eurovisión a pesar de estar en las antípodas de la mayor parte de países europeos. Junto al país oceánico, otras muchas naciones alejadas del Viejo Continente suelen competir en el certamen musical, que cumplirá este año su 70 aniversario. Azerbaiyán o Georgia, consideradas euroasiáticas, son algunas de ellas.

Canadá ha descartado hacerlo alegando un excesivo costo, pese al interés por participar de su cadena pública CBC. Sincronía entre Ottawa y Bruselas acerca más esa posibilidad.

Todo gracias a Trump y su política de hostigar a amigos y enemigos. El bloque europeo no solo no languidece, como le gusta fanfarronear al inquilino de la Casa Blanca, sino que gana terreno a marchas aceleradas, convertido en un socio fiable con normas claras, homogéneas, predecibles y permanentes más allá de los vaivenes de los ciclos políticos más urgentes.

Reino Unido -que negocia contrarreloj un acuerdo con el bloque comunitario tras el fracaso del Brexit, que solo resta peso a su economía, más aún tras los desplantes de Trump a sucesivos gobiernos británicos- o Australia, que selló con la UE en marzo pasado un acuerdo comercial y defensivo -tras más de un decenio de negociaciones- que elimina el 99% de los aranceles, son ejemplos del atractivo de la “eurovisión”. A esto se suma el acuerdo comercial con Mercosur, tratado que genera un mercado de 700 millones de consumidores.

Ahora, Canadá sigue los pasos y lanza su órdago a Trump, quien pretende asfixiar al vecino incumpliendo su tratado comercial sistemáticamente. El primer ministro canadiense, Mark Carney, apostó por “construir una alianza profunda” con la UE, después de que Bruselas planteara que Canadá pueda convertirse en el futuro en el primer “miembro asociado” de la UE.

El berrinche de Trump no se hizo esperar. Amenazó con imponer grandes aranceles a Europa o incluso dejar de comerciar con el bloque si Canadá se asocia a la UE, un “acto hostil”, para el mandatario estadounidense, que ha abierto tantos frentes que ya no da abasto para tapar los agujeros del coladero. “Me parece ridículo. Canadá ha sido un pésimo socio comercial”, añadió.

Europa respondió que su plan para profundizar su asociación con Canadá “no va en contra de nadie”. “Como dejó claro nuestra presidenta, Ursula von der Leyen, la propuesta para reforzar nuestra asociación con Canadá no va en contra de nadie, sino a favor de la fortaleza común”, dijo el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill.

La asociación de la UE con Canadá permitiría estrechar la cooperación entre ambas zonas en áreas como tecnología, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial y seguridad económica. El estatus de “miembro asociado” no existe como categoría en los tratados de la UE, por lo que su eventual creación requeriría negociar sus condiciones y contar con el respaldo de los 27 Estados miembros.

Canadá y la UE mantienen acuerdos comerciales y de cooperación en defensa, en un acercamiento intensificado por las muchas bravuconadas de Trump.

Mientras Trump aísla cada día más a EE.UU., Europa estrecha lazos con regiones clave con las que comparte objetivos basados en el respeto para diversificar cadenas de suministro y eliminar barreras arancelarias. Una “eurovisión” que gana adeptos.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD