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Los ambientalistas ideólogos deben leer más a Vaclavsd

El verdadero debate es qué tipo de minería necesita el mundo.

hace 2 horas
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  • Los ambientalistas ideólogos deben leer más a Vaclavsd

Por Juan Camilo Quintero M. - @JuanCQuinteroM

En conversación sobre desarrollo regional, un amigo me recomendó un libro que es lectura obligada: Cómo funciona realmente el mundo del científico Vaclav Smil, autor recomendado por Bill Gates. En momento en que abundan discursos categóricos sobre el cambio climático y la transición energética, y donde clamamos por menos ambientalismo radical e ideológico que paraliza el desarrollo y, muchas veces sin hacer los números de los impactos, el libro confronta sobre la realidad en la que descansa nuestra civilización: acero, cemento, plástico y amoníaco.

De manera contundente, Vaclav explica que el mundo no funciona con consignas ni publicaciones en redes sociales. Funciona con energía, materiales y procesos industriales. La comida diaria, la electricidad que usamos, los hospitales que salvan vidas y los teléfonos, son una realidad gracias a cadenas productivas complejas que llevan siglos evolucionando. Qué pasa si rechazamos la producción de amoníaco y urea que se producen con gas, ¿cómo alimentaremos a una humanidad que pronto superará los nueve mil millones de habitantes? Los fertilizantes nitrogenados hicieron posible la revolución agrícola que evitó hambrunas masivas. Sin ellos, la producción de alimentos caería dramáticamente.

Si nos oponemos a la minería del cobre, ¿cómo construiremos la red eléctrica que necesita la transición energética? Los parques eólicos, las plantas solares, las redes de transmisión, los centros de datos y los sistemas de almacenamiento dependen de este metal. La electrificación del mundo no será posible sin una expansión de su producción. Si decimos no al níquel, al litio, al grafito o a las tierras raras, ¿cómo construiremos un sistema energético descarbonizado? Y si rechazamos el acero y el cemento por su huella de carbono, ¿con qué construiremos hospitales, puentes, acueductos, viviendas e infraestructura resiliente frente al cambio climático? Para nada pretendo desacreditar la preocupación ambiental, que es legítima y necesaria y comparto desde la objetividad, sin embargo quiero evidenciar una contradicción: exigir transición energética acelerada mientras se bloquea la producción de minerales que la misma transición requiere no tiene sentido.

El debate es qué tipo de minería necesita el mundo. Durante décadas la ecuación era: explotar recursos y rentabilidad. Eso ya no es suficiente. La sociedad exige estándares altos: protección del agua, restauración de ecosistemas, respeto por comunidades, transparencia, proveeduría local y visión de largo plazo. La minería debe hablar de desarrollo regenerativo, porque no se trata únicamente de reducir impactos, sino de dejar territorios mejor de cómo fueron encontrados; fortalecer el capital natural, social y económico; convertir la extracción en oportunidad para regenerar ecosistemas, capacidades e instituciones. Una minería bien hecha, con tecnología de punta, potencia un territorio en capacidades actuales y nuevas.

La discusión no debería ser entre quienes quieren extraer y prohibir. Falsa dicotomía que nos inmoviliza mientras la extracción ilegal acaba con todo. El reto es asegurar que los minerales con los que nos dotó la naturaleza sean explotados por quienes generan prosperidad mientras regeneran territorios. Comprender cómo funciona el mundo implica aceptar que la transición energética no ocurrirá sin minería. El reto de es dejar mejor los territorios de como los encontraron.

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