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Niñas sin Ablación

El 56,04 % de las víctimas en el país eran niñas entre cero y cinco años (2020-2025), que no podían hablar ni defenderse.

hace 5 horas
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  • Niñas sin Ablación

Por Natalia Zuluaga Rivera - nataliaprocentro@gmail.com

“ara guma, ara guma”, gracias en lengua Emberá Chamí.

Hace casi 20 años, una bebé indígena del pueblo Emberá, en Pueblo Rico, Risaralda, murió por causa de la Mutilación Genital Femenina (MGF). Su historia rompió un silencio guardado en la clandestinidad indígena. Gracias a este suceso, Colombia tuvo que reconocer, que era el único país de América Latina donde esta violencia seguía, sin que nadie hablara de ella.

“Mi abuela le practicó la ablación a mi hija a mis espaldas cuando solo tenía 6 meses.” Frases como esta, nos recuerdan que el daño ocurre dentro del amor familiar mal entendido, entre manos que creen cumplir una tradición y no un acto de violencia sexual y reproductiva.

Después de dos años de trabajo legislativo, el pasado 10 de junio el Congreso aprobó en último debate el proyecto de ley “Niñas sin Ablación”, que busca erradicar esta práctica. Detrás no solo hay congresistas —Jennifer Pedraza, Angélica Lozano, Alexandra Vásquez y Carolina Giraldo—, hay sobre todo mujeres indígenas Emberá que llevan años resistiendo desde sus territorios, muchas de ellas sobrevivientes. Ellas llegaron a Bogotá para decir: La MGF no es una “tradición ancestral”, es una forma de violencia impuesta sobre los cuerpos de las niñas, que ocurre casi siempre en la primera infancia y dentro de la propia familia, de manos de abuelas, parteras y mujeres mayores de la comunidad.

Esta Ley no nació para llenar cárceles, sino para salvar niñas. Las lideresas pidieron no criminalizar a sus comunidades, saben que el castigo, llevaría a que la práctica continúe en la clandestinidad doméstica, y aumente el riesgo de infecciones y muertes por falta de atención médica. El objetivo de esta ley, no es el castigo, es la pedagogía, la prevención y la salud pública, concientizar a la comunidad Emberá que la MGF es un trato cruel e inhumano en contra de los derechos de las niñas y adolescentes y que ya es hora de desmontar el mito de que el clítoris debe extirparse para “garantizar la fidelidad” de las mujeres.

Según el UNFPA (2024), más de 230 millones de niñas y mujeres han sobrevivido a la MGF, principalmente en África, Estados Árabes, y también en Asia, Europa del Este y América Latina; se calcula que 27 millones más están en riesgo en los próximos cinco años. En Colombia, entre 2020 y 2025 se registraron al menos 204 casos, 89 de ellos solo en 2023. Y el 56,04 % de las víctimas eran niñas entre cero y cinco años, que no podían hablar ni defenderse.

Una vez más, una conquista escrita mayoritariamente por mujeres para proteger a otras mujeres y niñas, y una razón más, para seguir creyendo y apoyando las candidaturas femeninas al Congreso. Con la sanción presidencial de la Ley “Niñas sin Ablación, Colombia será el primer país de América Latina con una legislación integral para erradicar la MGF.

El Gobierno tendrá 12 meses para construir, junto a las comunidades indígenas, la política pública que dará vida a esta ley. El reto ahora es que el papel se convierta en protección real, en los territorios y en cada niña. Que podamos decir a viva voz: “Ninguna otra niña ni mujer en Colombia podrá sufrir ablación”.

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